Pentecostalismo global y religión en Asiai.

Global Pentecostalism and Religion in Asia



Dr. Allan Andersonii.

Resumen

En este artículo trataré de describir una importante característica del cristianismo y la religión en Asia, acerca de lo cual se ha escrito relativamente poco. Se ha descrito al Pentecostalismo como la religión mundial de más rápido crecimiento del siglo XX, habiendo crecido, en solo un siglo, en más de quinientos millones aquellos que se identificarían con él en alguna de sus diferentes formas: una estadística que ha sido muy usada, pero imposible de verificar. No obstante, su nivel de crecimiento mundial probablemente no tiene precedentes en la historia de las religiones y constituye una notable reacción a la modernidad.

Palabras claves: Religión, Pentecostalismo, pentecostalismo global.

Abstract

In this paper I will try to portray an important feature of Christianity and religion in Asia about which relatively little has been written. Pentecostalism has been described as the fastest growing global religion of the 20th century, having grown in only one century to over five hundred million who would identify with it in one of its many different forms, a statistic that is widely quoted but impossible to verify. Nevertheless, its growth rate worldwide is possibly unprecedented in the history of religions and is a remarkable reaction to modernity



Keyword: religion, Pentecostalism, Pentecostalism, Global Pentecostalism



Los orígenes del Pentecostalismo

El pentecostalismoiii se ha convertido en un fenómeno globaliv que ha impactado a casi todos los países de la tierra.v El Movimiento Pentecostal comenzó a principios de 1900 como una sencilla, espontánea y emocional forma de Cristianismo,vi reclamando que “los dones del Espíritu”, como están registrados en el Libro de los Hechos, en el Nuevo Testamento,vii incluyendo fenómenos tales como la glosolalia (hablar en lenguas), sanaciones y diversas “señales y maravillas”, estaban ocurriendo nuevamente, y que la Iglesia estaba siendo restaurada en un avivamiento del fin de los tiempos que culminaría en la segunda venida de Cristo. Su crecimiento en el siglo XX ha planteado serias preguntas sobre las teorías de la declinación de la religión como consecuencia de la Ilustración. Inclusive en Europa, el continente que más ha “declinado” en afiliación religiosa, el Pentecostalismo ha ido contra la tendencia y en varios países ha sido la única forma de cristianismo que ha mostrado un crecimiento consistente, aunque en ninguna parte en forma tan dramática como en África, América Latina y en la costa del Pacífico en Asia.

Aunque el significado de “pentecostal” es discutible -y seguirá siendo así por mucho tiempo-, en su sentido más sencillo el término se refiere a las formas extáticas de Cristianismo definidas en términos de dones especiales dados por el Espíritu Santo, incluyendo sanidades, profecía y glosolalia, también denominada “discurso extático”.viii La mayoría de los pentecostales, especialmente en Asia, son considerados generalmente como “evangélicos” en teología, esto es, que adoptan un enfoque literalista de la Biblia, creen en una salvación personal, a menudo individualista, en la pureza moral y son muy activos en el evangelismo personal. Las diferentes formas de pentecostalismo incluyen, por lo menos, las siguientes variedades: (1) denominaciones pentecostales “clásicas”, con sus orígenes en el mundo occidental (éstas se han dividido posteriormente por temas teológicos); (2) el Movimiento Carismático en iglesias de denominación protestante (llamado a veces Renovación Carismática); (3) el movimiento carismático católico (que comprende algo del 10% de todos los católicos); (4) carismáticos independientes o iglesias neopentecostales, surgidas a partir de 1970 (actualmente la forma de crecimiento más rápido de pentecostalismo); (5) iglesias chinas pentecostales independientes (incluyendo algunas iglesias del “Los tres yo viejos” e iglesias en hogares), y (6) iglesias independientes africanas “de tipo espiritual” o de “curación profética”.

La mayoría de los estudiosos sitúan los comienzos del Pentecostalismo en los movimientos de avivamiento del evangelismo radical de las primeras décadas del siglo XX. Ocurrieron varios avivamientos, con pocos años de diferencia entre ellos, en diferentes lugares del mundo, con un carácter decididamente pentecostal, con dones del Espíritu como sanidades, lenguas, profecía y otras señales “milagrosas”. Uno de los más importantes de estos para la historia futura, fue el avivamiento de la Calle Azusa, en el centro de Los Ángeles, 1906-1908. Por otra parte, los líderes del avivamiento de Los Ángeles consideraron que los avivamientos de Gales y la India tenían una significación especial para ellos. Frank Batleman, participante del avivamiento de la Calle Azusa escribió: “El presente avivamiento mundial fue mecido en la cuna de la pequeña Gales. Luego siguió en la India, y llegó a su pleno crecimiento más tarde en Los Ángeles.”ix Hubo, sin embargo, una cantidad de espontáneos y repentinos avivamientos contemporáneos durante los primeros años del siglo XX, que no fueron ni más ni menos pentecostales que los otros.x

El avivamiento Welsh (1904-1905) enfatizó en la presencia Pentecostal y en el poder del Espíritu. Las reuniones eran largas, espontáneas, aparentemente caóticas y emocionales, con “canto en el Espíritu” (usando los antiguos cánticos de Welsh), oración simultánea y en voz alta, reveladoras visiones y profecías: todo enfatizando la presencia de Dios en los servicios y en la experiencia personal. El líder de avivamiento Evan Roberts (1878-1951) enseñó que una experiencia personal del bautismo del Espíritu debía preceder cualquier avivamiento. Aunque los énfasis del Pentecostalismo se encontraban en las manifestaciones radicales y menos comunes del avivamiento de Welsh, los primeros líderes pentecostales (especialmente en Gran Bretaña) tomaron inspiración de este avivamiento y vieron su propio movimiento como un cambio y una continuidad con respecto a éste. xi En la Convención de Keswick de 1905, la emocionalidad de trescientos delegados de Welsh impactó en una reunión, no oficial, de oración que duró toda la noche, en la cual se “perdió todo control”.xii

Los cristianos de la India habían oído acerca del Avivamiento de Welsh, pero los movimientos típicamente pentecostales existían en el Sur de la India desde 1860, vinculados con el evangelista tamil John Christian Aroolappen, del sur de la India.xiii En 1905 los avivamientos irrumpieron en la región de las montañas Khasi en el noreste de la India, donde los misioneros presbiterianos de Welsh estaban trabajando.xiv Otro avivamiento de la Misión Mukti de Pandita Ramabai, para jóvenes viudas y huérfanos, en Kedgaon, cerca de Pune, comenzó en 1905 y duró dos años. Éste se caracterizaba por lágrimas de arrepentimiento y confesión, emocionales y prolongadas reuniones de oración, poderosas demostraciones del Espíritu que incluían sanidades, hablar en lenguas, profecía e interpretación y, sobre todo, equipos evangelísticos de cientos de mujeres jóvenes potenciadas por el Espíritu para testificar en las aldeas circundantes. Este avivamiento convirtió a la Misión Mukti en un importante centro pentecostal de importancia internacional. Este avivamiento precedió cronológicamente al de la Calle Azusa, y ciertamente constituyó un precedente para una forma alternativa generalizada del Pentecostalismo.xv Significativamente, Ramabat entendió que este avivamiento era como los medios por los cuales el Espíritu Santo estaba creando una forma indígena del Cristianismo en India.xvi

El avivamiento Mukti tuvo por lo menos cuatro consecuencias de largo alcance: Primero: está claro que Bartleman, el líder de la Calle Azusa, William Seymour y los escritores de The Apostolic Faith (Fe apostólica) vieron el avivamiento en India como un antecedente para el suyo. Segundo: las mujeres desempeñaron, en el avivamiento indio, un papel más prominente que en el norteamericano. Ramabai era ya una famosa reformadora social y evangelista cristiana, una mujer india que rechazó por igual la opresión patriarcal en India y la hegemonía occidental en el Cristianismo. El avivamiento Mukti fue, predominantemente, un avivamiento entre mujeres jóvenes dirigido por mujeres, motivando y potenciando a aquellas que habían sido marginadas y expulsadas por la sociedad.xvii Eso fue un ejemplo del primitivo activismo social del Pentecostalismo, fortaleciendo al oprimido y otorgando dignidad a las mujeres líderes. En esto fueron pioneros, sin precedentes, tanto el Avivamiento Mukti como Ramabai misma, dentro del Cristianismo mundial. Tercero: tanto Ramabai y su ministerio, como el avivamiento que ella dirigió demuestran un ecumenismo y una integración que se presentan en agudo contraste con el rígido exclusivismo de muchos movimientos pentecostales posteriores.

La cuarta consecuencia fue su impacto sobre el pentecostalismo latinoamericano. Minnie Abrams –mano derecha de Ramabai en el trabajo-, contactó con su amiga y antigua compañera de clase de la Escuela Bíblica en Valparaíso, Chile, señora May Louise Hoover, mediante un informe sobre el avivamiento Mukti. Éste aparecía en un folleto que Abrams escribió en 1906, titulado The baptism of the Holy Ghost and Fire (El Bautismo del Espíritu Santo y Fuego) -el cual incluía una discusión acerca de la restauración del hablar en lenguas-, el primer escrito teológico pentecostal acerca del bautismo del Espíritu. Como consecuencia del folleto de Abrams, las Iglesias Metodistas de Valparaíso y Santiago fueron incitadas a esperar y orar por un avivamiento similar, el cual comenzó en 1909 y llevó a Willis Hoover a convertirse en el líder de la nueva Iglesia Metodista Pentecostal de Chile. Hoy en día, la inmensa mayoría de Iglesias Pentecostales en Chile –proporcionalmente uno de los países más pentecostales en el mundo- son descendientes de este avivamiento. El pentecostalismo chileno tiene sus raíces más en el avivamiento Mukti que en el de la Calle Zusa. Se desarrolló mundialmente una alternativa a la forma de “prueba inicial” del Pentecostalismo centrada en Estados Unidos, y el avivamiento Mukti fue su más temprana expresión.

Hubo otros avivamientos, como el “Pentecostés Coreano” de 1907-8,xviii con rasgos que aún hoy caracterizan a las Iglesias Protestantes (y Pentecostales) de Korea: reuniones de oración diurnas y de toda la noche, oración simultánea, estudio de la Biblia y énfasis en evangelismo y misiones. Pero aparte de esto, hay más prácticas característicamente pentecostales, tales como curación de la enfermedad, milagros y expulsión de demonios.xix Estos avivamientos continuaron durante tres décadas, y estaban a veces totalmente desconectados del pentecostalismo occidental. Avivamientos de sanidad en Costa de Marfil y Ghana en 1914-15, bajo el ministerio del liberiano William Wade Harris, y en Nigeria, conducidos por Garrick Sokari Braide y Joseph Shadare (entre otros) en 1915-22, dieron como resultado cientos de miles de conversiones al Cristianismo y la creación de Iglesias africanas independientes. El avivamiento en Yoruba, bajo Joseph Babalola en 1930, trajo como resultado la formación de la Iglesia Apostólica de Cristo, una de las Iglesias pentecostales más grandes de Nigeria.xx La predicación itinerante a través de China de Zhang Lingshen y Barnabas Zhang y sus equipos durante los años 1920 y 1930, dieron como resultado la agresivamente independiente Iglesia del Verdadero Jesús, que se estableció en más de setecientos centros. El avivamiento Shandog en China, en 1930-32, fue un torrente específicamente pentecostal entre Bautistas y Presbiterianos, lo que resultó en la consiguiente aparición Iglesias pentecostales independientes.xxi Estos son unos pocos de muchos ejemplos de movimientos de avivamiento a través del mundo.

El avivamiento de la Calle Azusa.

En 1905, los periódicos evangélicos occidentales informaron acerca de avivamientos, tanto en Gales como en la India, lo que levantó expectativas de un “torrente” mundial del Espíritu.xxii Los variados movimientos internacionales de avivamiento fueron el terreno en donde el Pentecostalismo creció y prosperó con fuerza durante el siglo veinte. Esto fue facilitado por la red que ya había de misioneros evangélicos y de santidad, y que desempeñaron un papel mayor en la diseminación de las ideas pentecostales, como también aquellos que surgieron como consecuencia directa de los avivamientos pentecostales. El avivamiento de la Calle Azusa fue probablemente el más conocido de los primeros centros de pentecostalismo en Norteamérica, y fue también la fuente de la primera ola de misioneros pentecostales. Este avivamiento se convirtió –de ser una secta cristiana bastante localizada e insignificante- en un movimiento internacional que envió obreros a veinticinco naciones en dos años.xxiii Los primeros pentecostales, como Wesley, vieron al mundo como su parroquia, como el espacio dentro del cual ellos se iban a expandir.xxiv Ellos estaban convencidos de que vencerían todos los obstáculos mediante el poder del Espíritu y, de ese modo, derrotar al enemigo Satanás y conquistar su territorio, el “mundo”. Ésta fue la orientación transnacional, universal, que constituyó una parte esencial del pentecostalismo desde sus inicios.

Cuando Charles Parham comenzó a predicar en Houston, Texas, en 1905, y dio inicio allí a una breve escuela bíblica, William Joseph Seymour –un predicador afroamericano e hijo de esclavos liberados- a quien le permitieron escuchar las conferencias de Parham por cerca de un mes, a través de la puerta entornada (de acuerdo con la segregación de los estados sureños), fue conquistado por las opiniones de Parham sobre el bautismo en el Espíritu. Seymour, entonces, fue invitado a conducir una pequeña Iglesia Afroamericana de la Santidad, en Los Angeles, en Abril de 1906; pero su sermón que aseguraba que el don de lenguas era un signo del bautismo por el Espíritu hizo que le cerraran las puertas de la iglesia. Pronto se unieron a él miembros de esta iglesia y otros más, y continuaron reuniéndose con Seymour en reuniones de oración en un hogar. Allí ellos recibieron la experiencia del bautismo del Espíritu y comenzaron a hablar en lenguas. Pronto se unieron más personas al grupo y la casa se hizo demasiado pequeña. En una semana arrendaron y se mudaron a un viejo edificio usado como bodega en la Calle Azusa -una antigua iglesia Metodista Episcopal Afroamericana-, donde había nacido la Misión Fe Apostólica. Con piso de aserrín y toscas tablas como bancas, las reuniones diarias comenzaban alrededor de las diez de la mañana y normalmente se extendían hasta la noche. Eran completamente espontáneos y generalmente emocionales, sin programas u oradores planificados de antemano.xxv La integración racial en estos encuentros fue única en ese tiempo, y la gente de minorías raciales descubrió “el sentido de dignidad y comunidad que se les había negado en la cultura urbana en general”.xxvi El núcleo del equipo de líderes de Seymour estaba completamente integrado por hombres y mujeres, blancos y negros, y eran responsables de varios aspectos del trabajo (más de la mitad eran mujeres), pero Seymour siguió como responsable de todo.

Durante los tres años siguientes, el avivamiento de la Calle Azusa fue el centro más importante del Pentecostalismo, animado más aún por el periódico de Seymour The Apostolic Faith (Fe apostólica), que alcanzó una circulación internacional de 50.000 ejemplares, y su punto más alto en 1908. La gente influida por el avivamiento fundó varios nuevos centros pentecostales en el área de Los Ángeles, de manera que alrededor de 1912 había por lo menos doce en la ciudad. Cientos de visitantes de todo el continente, y también internacionales, venían para ver qué estaba pasando y para ser bautizados en el Espíritu. Muchos de estos comenzaron centros pentecostales en diferentes ciudades de Estados y Canadá y, a veces, en el extranjero. La hostilidad de los reportajes de la prensa local ayudó a promocionar el avivamiento.xxvii Parham trató de controlar este avivamiento en octubre de 1906, y estaba particularmente disgustado por la camaradería interracial y por lo que él denominó “hipnotismo” y “extravagante imitación de Pentecostés”. Años después, Parham se refirió a la Calle Zusa como que “me daba náuseas... ver a blancos imitando la zafia y primitiva negritud del Sur, y presentar eso como el Espíritu Santo”.xxviii Entre otras cosas, estos comentarios racistas supusieron correctamente que el pentecostalismo de la calle Azusa le debía muchas de sus manifestaciones del Espíritu a su importante contexto religioso afroamericano. Parham fue rechazado por la Calle Azusa como supervisor, nunca se reconcilió con Seymour, y fue cayendo en relativa oscuridad y desgracia. Su papel en la formación de la doctrina clásica pentecostal del bautismo en el Espíritu fue casi olvidado, en la medida que los líderes pentecostales se desligaron del él.

Los informes del periódico del avivamiento de la Calle Azusa dejan ver la esencia de la visión misionera pentecostal a comienzos del siglo veinte. El tiempo fue breve; pero el poder del Espíritu en un avivamiento mundial posterior, estaba dado ahora para permitir que el Evangelio fuera predicado en todas las naciones antes de que el Señor viniera.xxix De este modo, los pentecostales continuaron con el énfasis del avivamiento del fin de los tiempos, de las formas radicales de evangelismo de donde ellos habían surgido, convencidos de que un avivamiento mundial precedería a la inminente venida Cristo. Por lo menos veintiséis diferentes denominaciones reconocen sus orígenes pentecostales en la calle Azusa, incluyendo a las dos más grandes: la Iglesia de Dios en Cristo y las Asambleas de Dios. En un sentido verdadero, el avivamiento de la Calle Azusa marca el comienzo del Pentecostalismo clásico que alcanzó a muchas otras partes del mundo.

Esta nueva “Fe Apostólica” fue claramente un movimiento misionero y el “salir” de la Calle Azusa fue inmediato, en círculos cada vez más amplios.xxx Algunos eruditos afirman que el “mito” de la Calle Azusa ha menospreciado la importancia de otros centros, y han sugerido que su papel no ha sido tan central como se ha aceptado generalmentexxxi. Hubo otros importantes centros tempranos de Pentecostalismo, aparte del de la Calle Azusa, en Estados Unidos. Pero lo que no se puede negar es que, por tres años, la Misión Fe Apostólica de Seymour fue el centro de Pentecostalismo más destacado del continente. Es importante que ésta fuera una iglesia predominantemente afroamericana, enraizada en la cultura del esclavo africano del siglo diecinueve, especialmente para la expansión del Pentecostalismo en otras partes del mundo, donde predominaban las así llamadas religiones “primitivas”.xxxii Su énfasis en la sanidad facilitó la expansión de su mensaje a gente que esperaba que las demostraciones de poder acompañaran a sus líderes religiosos. Los misioneros pentecostales fueron enviados a todas partes del mundo desde la Calle Azusa, y alcanzaron naciones tan lejanas como China, India, Japón, Egipto, Liberia, Angola y Sudáfrica.xxxiii Esto no significó un logro. Los primeros misioneros que salieron de la Calle Azusa estaban convencidos de que habían recibido “lenguas misioneras” a través del bautismo en el Espíritu, y de que, cuando llegaran a sus destinos, hablarían milagrosamente las lenguas extranjeras, sin tener que experimentar la ardua tarea de aprender idiomas. Aparte de ejemplos aislados, cuando se vio que había pasado esto, muchos de los que fueron incapaces de hablar en el idioma de los países, se readaptaron al aprendizaje de idiomas y perseveraron en sus esfuerzos misioneros.

El Pentecostalismo tuvo un comienzo bastante lento y, especialmente en el mundo occidental, fue motivo de burlas, rechazado o inadvertido por la mayoría de los otros cristianos. Durante las décadas de 1950 y 1960, esto comenzó a cambiar a medida de que su crecimiento comenzó a acelerarse y a desarrollarse en muchas formas diversas y variadas, diferenciándose de acuerdo con contexto histórico, religioso y sociocultural, pero reconocible por tener características “pentecostales”.xxxiv Desde la década de 1960 estos movimientos religiosos se han extendido rápidamente a través de las denominaciones “clásicas” nacidas en Estados Unidos, y de movimientos indígenas y autóctonos, especialmente en África y Asia. Pero el pentecostalismo ha permeado también a todo el cristianismo mundial (tanto Protestante como Católico) a través del “movimiento carismático”.xxxv En algunos países del mundo, conmovidos por los movimientos de avivamiento protestante, como India, Corea, China y partes de África, han existido diversas formas de pentecostalismo durante largo tiempo (aunque no siempre tuviera esta etiqueta), y éstas han influido en el carácter del pentecostalismo clásico y del movimiento carismático, que llegó mucho después a estas áreas.







El crecimiento del pentecostalismo en Asia.

En años recientes, la experiencia pentecostal y carismática ha llegado a ser una característica importante de muchos tipos del Cristianismo mundial, y Asia no es ciertamente una excepción. Los eruditos escriben acerca de la “pentecostalización” del Cristianismo asiático, mientras que Harvey Cox habla de “la rápida expansión de las formas orientadas por el Espíritu del Cristianismo en Asia”.xxxvi El uso de estadísticas en el discurso académico está cargado de peligros. Las cifras siguientes son cálculos estimados que han sido seriamente cuestionados, pero son ilustrativos de las tendencias en la demografía cristiana. Según la Enciclopedia Cristiana Mundial, el Cristianismo constituía el 9,2% de la población total de Asia en el año 2000, unas 313 millones de personas.xxxvii El “explosivo” crecimiento del Pentecostalismo en varios países asiáticos fue descrito en un cálculo de 135 millones de pentecostales/carismáticos en Asia, lo que se compara favorablemente con los 80.000 en Estados Unidos, 141 millones en América Latina, 126 millones en África y sólo 38 millones en Europa.xxxviii De acuerdo con estas estadísticas por lo menos, Asia tiene la segunda cantidad más alta de pentecostales/carismáticos que en cualquier continente, y parece estar alcanzando rápidamente al primero: América Latina. Junto con África, estos tres continentes tienen unas tres cuartas partes de todos los pentecostales y carismáticos del mundo. Más aún, por lo menos un tercio de la población cristiana asiática es carismática o pentecostal, una proporción que continúa en un firme ascenso. Mucho del crecimiento en el cristianismo asiático ha ocurrido en países específicos, como China, Corea del Sur, sur de la India, Filipinas e Indonesia, y principalmente entre pentecostales y carismáticos. Después de Brasil y los Estados Unidos, China e India pueden tener la tercera y quinta cifra más grande de pentecostales/carismáticos que cualquier país del mundo.xxxix

Evidentemente, un movimiento religioso importante, como éste, merece un estudio cuidadoso. Para centrarse en este rápidamente cambiante fenómeno, el Instituto de Postgrado de Teología y la Religión de la Universidad de Birmingham convocó a una conferencia, en septiembre del 2001, con el título “La importancia del pentecostalismo asiático”. Mucho se ha escrito acerca del crecimiento y desarrollo del pentecostalismo en Norteamérica, Latinoamérica y África, e incluso el pentecostalismo europeo ha sido bastante bien investigado. Pero el pentecostalismo en Asia, aunque es el continente más grande del mundo, con la más grande diversidad religiosa-cultural (incluyendo a una importante población cristiana), ha tenido, comparativamente, escasa atención, especialmente en el mundo académico occidental. Así como el pentecostalismo en América Latina y África ha tenido profundos efectos, el significativo carácter carismático del cristianismo asiático tiene implicaciones para el cristianismo mundial que son de gran alcance. Con la publicación de los temas de esta conferencia, titulada Asiático y Pentecostal, parece ser la primera vez (ciertamente en lengua inglesa) que se ha hecho tan exhaustivo intento para tratar el cristianismo carismático en Asia.xl

Dentro de un tiempo relativamente corto, se ha establecido una compleja red de misiones pentecostales a través de toda China e India. Las Asambleas de Dios en India formaron un consejo regional para el Sur de India en 1929 y ha tenido distritos independientes con liderazgo indio desde 1947. K. E. Abraham (1899-1974) se hizo pentecostal en 1923, pero discrepó de los misioneros y fundó la Iglesia de Dios Pentecostal India. Ésta y la Asamblea de Dios son las más grandes denominaciones pentecostales, con unos 750.000 afiliados, cada una, en el año 2000. El más conocido de los evangelistas carismáticos de sanidad de India es D. G. S. Dhinakaran de Tamilnadu (miembro de la Iglesia del Sur de India), cuyo “Ministerio Jesús Llama” tiene grandes campañas con enormes multitudes.xli El pentecostalismo de India es claramente la forma de Cristianismo de más rápido crecimiento, en la que será pronto la nación más poblada de la tierra.xlii Según la World Christian Encyclopedia (Enciclopedia Cristiana Mundial), en el año 2000, más de la mitad de los 62 millones de cristianos de la India eran pentecostales/carismáticos.xliii

En Asia sudoriental, la más grande expansión pentecostal ha ocurrido en Indonesia y Filipinas, pero también hay importantes minorías pentecostales y carismáticas en Myanmar (ex Birmania), Malasia y Singapur. El caso de Myanmar es extremadamente interesante, pues por casi cuatro décadas no se le ha permitido actuar a ningún misionero occidental, y el pentecostalismo se ha desarrollado independientemente como un movimiento indígena, particularmente entre las minorías tribales del interior, los Karen y los Chin.xliv En Malasia y Singapur, el pentecostalismo se ha extendido principalmente entre las minorías chinas e indias, y posiblemente el 75% de todos los cristianos evangélicos de Malasia son pentecostales/carismáticos.xlv En 1922, llegaron a Java misioneros pentecostales holandeses. Más de dos millones de javaneses se hicieron cristianos entre 1965 y 1971, durante el “Avivamiento Indonesio”, después del derrocamiento del gobierno de Sukarno en 1965, a pesar de la fuerte persecución de extremistas islámicos. Para el año 2000, había nueve a doce millones de pentecostales y Carismáticos, entre el 4 y 5% de la población total en un país con el 80% de musulmanes.xlvi-xlvii

Chris Garsulao y otros filipinos convertidos en Estados Unidos, fundaron en 1928 iglesias pentecostales en Filipinas, donde las tres más grandes iglesias hoy día son Iglesia Jesús es el Señor, fundada por Eddie Villanueva en 1978, la Cruzada Milagrosa de Jesús (ambas iglesias fundadas por filipinos), y las Asambleas de Dios.xlviii Los pentecostales han crecido tanto, que son considerados un serio desafío para la mayoritaria Iglesia Católica.xlix David Martin dice que, sociológicamente, los filipinos pueden ser comparados con América Latina, con un poder colonizador católico y un rápido crecimiento del pentecostalismo en reacción a él. Un cálculo estimado pone el número de pentecostales y carismáticos en 20 millones, o 26% de la población total, la más alta proporción de cualquier lugar de Asia, siendo la mayoría Católicos Carismáticos.l Hay también movimientos filipinos claramente indígenas de carácter pentecostal, tal como el movimiento Santuala, entre la población montañosa de Luzón. En el año 2003, Villanueva fue un serio contendor en las elecciones presidenciales de Filipinas, mostrando cómo los pentecostales habían entrado en la vida pública.li

La expansión del Pentecostalismo en el Este de Asia constituye una extraordinaria historia. Sabemos que los misioneros pentecostales clásicos estaban activos en China en una época tan temprana como 1907. Los McIntoshes y los Garrs, de la Calle Azusa, estuvieron entre los primeros en llegar al sur de China, en 1907. Aunque había sólo unos cinco millones de cristianos en China continental en la época del éxodo de los occidentales en 1949, los cálculos estimados de membresía de movimientos independientes chinos no registrados, varían entre veinte y sesenta y cinco millones. China pudiera tener ahora la mayor cantidad de cristianos carismáticos de Asia, especialmente en iglesias de hogares, independientes, no registradas, las que se han desarrollado aisladas del resto de la cristiandad desde hace, por lo menos cincuenta años, y a pesar de severa oposición. La Iglesia de Jesús Verdadero, fundada por Paul Wei en 1917 en Beijing, y la Familia de Jesús, fundada por Jing Dianying en Mazhuang, Shandog, en 1927 son iglesias pentecostales, la antigua Única y Sabataria. Alrededor del año 2000, un cálculo estimado del 10% de los protestantes de China eran miembros de la Iglesia de Jesús Verdadero, y la mayoría de los grupos cristianos en la provincia central de Shandong procedían de la Iglesia Familia de Jesús.lii Hoy en día, China tiene quizás el más grande número de pentecostales y carismáticos de Asia.liii La diferencia entre las iglesias chinas independientes y los tipos de pentecostalismo que se encuentran en Occidente, son considerables, y pueden compararse con el fenómeno de las primeras iglesias de África, donde los tipos claramente africanos de Cristianismo han rechazado conscientemente las formas occidentales.liv Las iglesias chinas se han desarrollado aisladas del resto de la cristiandad durante, por lo menos, cincuenta años, y las iglesias independientes crecieron rápidamente cuando se enfrentaron a una rigurosa oposición.lv Todas las actividades eclesiásticas en China fueron prohibidas en 1966, pero fueron reanudadas a fines de la década de los 70, después de lo cual parecieron tener un rápido crecimiento.lvi Las iglesias chinas que resurgieron, dice Daniel Bays, “mostraron cierta notable continuidad con el primer período de avivamiento”lvii Los movimientos de iglesias en hogares son generalmente diversos, pero se caracterizan por ser, a la vez, de reavivamiento y fundamentalistas.

El crecimiento del pentecostalismo en Corea del Sur ha sido dramáticamente bien documentado, no sólo en términos de iglesias pentecostales, sino también en la “Pentecostalización” del protestantismo coreano, según la cual la mayoría de los protestantes son influidos por un énfasis pentecostal.lviii El protestantismo coreano ha tenido una historia de avivamiento, siendo el más notable el avivamiento Wonsan de 1903, y el Pentecostés Coreano que comenzó en Pyongyang en 1907. El avivamiento continuó hasta la década de 1930, con predicadores cuyos ministerios eran acompañados por milagros y sanidades (especialmente los pastores presbiterianos Kil Sun Joo y Kim Ik Du, y el pastor metodista Lee Yong Do).lix Éste fue, claramente, un movimiento “carismático”, aunque el pentecostalismo clásico sólo llegó a Corea en 1928. En 1932, Mary Rumsey, bautizada en el Espíritu en la Calle Azusa, fundó la primera iglesia pentecostal en Seúl, Corea, con Heong Hu, el primer presidente nacional AG. David (antes conocido como Paul) Yonggi Cho (1936-) y su futura suegra Jashil Choi (1915-1989), comenzaron una pequeña iglesia en una tienda de campaña, en un barriada de Seúl, en 1958. Treinta años después, esta Iglesia Yoido del Evangelio Total con 700.000 miembros atendidos por 700 pastores, ha llegado a ser la congregación cristiana más grande del mundo.lx Al comienzo el progreso fue lento, pero el crecimiento más notable ocurrió bajo el ministerio de Cho Yong Gi (David Yonggi Cho) y su suegra Choi Ja Shil, quien comenzó con la pequeña iglesia en la tienda de campaña en 1958 con cinco miembros, la que creció hasta que, hacia el año 1982, los pentecostales clásicos eran el tercer grupo protestante más grande de Corea del Sur, con cerca de medio millón de miembros, la mitad de los cuales estaban en la singular congregación de Cho.lxi El problema de cómo se relaciona el pentecostalismo coreano con el chamanismo tradicional y el confucianismo es fascinante, aunque controvertido. Quizás una explicación que se puede aventurar es que el pentecostalismo es un tipo culturalmente originario del cristianismo coreano, que se relaciona y se confronta con estas religiones y filosofías.lxii Corea también confronta el fenómeno de la urbanización masiva, y las iglesias pentecostales han proporcionado lugares de seguridad espiritual y comunidad íntima a gente que no tiene un sitio fijo a causa del rápido cambio social. Aunque estos factores deben contar en el crecimiento de los movimientos pentescostales en Corea, Harvey Cox ha sugerido dos factores subyacentes más: “para que cualquier religión crezca en el mundo de hoy, debe poseer dos capacidades: debe ser capaz de incluir y transformar al menos ciertos elementos de las religiones preexistentes que todavía mantienen un fuerte agarre en el subconsciente cultural”, y “debe preparar a la gente a vivir en sociedades rápidamente cambiantes”. Él dice que estos dos “ingredientes claves” se encuentran en el pentecostalismo coreanolxiii





Pentecostalismo y Modernidad.



Una de las muchas razones para el crecimiento fenomenal del pentecostalismo en el siglo pasado, ha sido su notable capacidad para adaptarse a diferentes contextos culturales y dar una expresión contextualizada al Cristianismo. El pentecostalismo es intrínsecamente adaptable: la vitalidad, entusiasmo, espontaneidad y espiritualidad por los que los pentecostales son tan bien conocidos, y su buena disposición para tratar con los problemas de enfermedad, pobreza, desempleo, soledad, malos espíritus y brujería han contribuido directamente a este crecimiento. La iglesia pentecostales, con su llamado a un discipulado de toda la vida, han conseguido el compromiso y energía de sus seguidores. “Creer sin pertenecer”, una característica de la religión en Europa, no existe en el pentecostalismo, aunque hay un creciente número de “post pentecostales” en el mundo occidental. La autoridad de las iglesias en la vida de los europeos ha disminuido drásticamente en el siglo veinte, pero, al mismo tiempo, la del pentecostalismo ha crecido. Las estadísticas sugieren que las nuevas iglesias pentecostales y carismáticas continúan ganado miembros, aun si esto es a veces el resultado de proselitismo. Por supuesto, con esta autoridad existe la posibilidad de explotación y abuso, especialmente cuando determinados líderes ejercen demasiado poder sin rendir cuentas a nadie. Nuevas iglesias ganan miembros con miembros desafectos de otras iglesias y conversos del secularismo. Ellas son una atractiva alternativa en el mercado religioso. Muchos encuentran en el entorno informal de la nueva iglesia, su camaradería hogareña y el uso de música moderna en su liturgia, un lugar familiar, un ambiente socialmente amistoso para gente que busca escapar de la soledad de un impersonal, desesperado y presionado estilo de vida en la competitiva vida moderna.

El pentecostalismo es una clara reacción al racionalismo de la Ilustración. Muchos pentecostales se sentirían un tanto confundidos si les discutieran que se han adaptado a una baja de calidad en su cristianismo. Ellos dirían que su experiencia no es de una baja, y que esto sucede en iglesias que han perdido su capacidad para atraer a gente que necesita ser revivida y transformada por el poder del Espíritu. Con todo, hay una corriente de restauración en el pentecostalismo: la opinión de que las iglesias institucionales en todo el mundo han perdido su visión y mandato para evangelizar. En estos “últimos días”, creen ellos, Dios está derramando su Espíritu para restaurar la iglesia a su antigua gloria. Esta restauración involucra dones espirituales que permite el evangelismo agresivo en todas las naciones antes del regreso de Cristo. Para los pentecostales, un intelectualismo racionalista ha destruido el alma del Cristianismo. Esto ha dado como resultado instituciones dirigidas por clérigos educados en una teología filosóficamente europea que, les parece a ellos, se han alejado de las sencillas y centrales verdades de la Biblia. La reacción posmoderna a la Ilustración también ha beneficiado al pentecostalismo. El pentecostalismo promueve el redescubrimiento de la dignidad humana en el sujeto necesitado, precisamente el foco de atención del expansionismo y evangelismo pentecostal. A menudo, las congregaciones pentecostales proporcionan el argumento al retraimiento subjetivo que caracteriza a la humanidad posmoderna, afirmando la dignidad humana y el sentido de pertenencia a aquellos que han sido marginados por la sociedad. En Europa hay un saludable movimiento pentecostal, a todo lo ancho del continente, entre los católicos y entre los que emigran a Europa desde África, Asia y América Latina, los cuales traen consigo sus particularmente vigorosas marcas de Cristianismo pentecostal. En muchos casos es una situación de “devolverle el golpe al imperio”, en la medida de que gente antiguamente colonizada, regresa a donde sus antiguos opresores y ve a los países europeos seculares tremendamente necesitados de su misión cristiana.

En contraste con la mayoría de otros lugares del mundo, el movimiento pentecostal en Europa es pequeño. David Martin nos está de acuerdo con las teorías comunes de secularización al explicar la “excepcionalidad” de Europa, y sugiere que hay otros factores igualmente importantes. Es menos probable que el pentecostalismo tenga éxito en el mundo desarrollado, porque él “representa la movilización de una minoría de gente en las diversas márgenes de ese mundo, en tanto que, en el mundo desarrollado, representa la movilización de grandes masas”. Los Estados Unidos son la obvia excepción a esto, y el pentecostalismo florece allí a causa de su bien fundado pluralismo protestante y voluntarismo. Más todavía, él sugiere que en Europa, al pentecostalismo no le va tan bien donde hay una fuerte iglesia estatal, a menos que exista una minoría importante de “iglesias libres”, como es el caso de Rumania y Ucrania.lxiv

Algunas de las características del pentecostalismo incluyen una creencia en un encuentro divino y la participación o irrupción de lo sagrado en lo mundano, incluyendo la curación de la enfermedad, liberación de fuerzas hostiles, malignas, y quizás sobre todo, una espiritualidad embriagadora y espontánea que se niega a separar “espiritual” de “físico”, o “sagrado” de “secular”. Esta espiritualidad es a menudo pragmática, práctica y de este mundo, antes que esotérica y reflexiva, como uno encuentra en algunas formas occidentales y temporales de espiritualidad cristiana. Definiremos “espiritualidad” aquí, como aquello que pertenece o describe la vida espiritual o religiosa de la gente, y todo lo que es afectado por ello o todo lo que ello afecta. La palabra clave en esta definición es experiencia. La espiritualidad puede ser descrita como la conciencia y experiencia vital de Dios que tiene la persona. Ejemplos de esta comprensión se encuentran en las, así llamadas, tradiciones religiosas “místicas”, y esto incluye al pentecostalismo, en particular con su acompañamiento de fenómenos de “éxtasis” en el Espíritu. En años recientes, en parte a través de la influencia del pensamiento posmoderno, ha existido un conocimiento mucho mayor de la importancia del papel de la experiencia al definir la realidad, y la teología reconoce ahora que “la experiencia es una auténtica fuente de revelación divina.”lxv

Harvey Cox, uno de los más destacados observadores de las religiones modernas, habla de “la reforma de la religión en el siglo veintiuno”, y de “la reaparición no esperada de espiritualidad fundamental en nuestro tiempo”. Pero esto él lo ve especialmente en el contexto del rápido crecimiento del pentecostalismo en todo el mundo. Cox describe el auge del pentecostalismo como un resurgimiento de lo que él llama “espiritualidad primaria” con tres dimensiones: (1) discurso primario, que se ve en la glosolalia, “otra voz, un lenguaje del corazón”; (2) piedad primaria, que se encuentra en el resurgir de “trance, visión, sanidad, sueños, danza y otras expresiones religiosas arquetípicas”, (3) esperanza primaria, que él describe como “perspectiva milenaria del pentecostalismo... de que está pronta a amanecer una nueva era radical.” Cox describe el hablar en lenguas y dice que ésta responde a un “déficit de éxtasis” en nuestro mundo contemporáneo y que es “una experiencia extática, aquella en la cual se interrumpen las redes cognitivas y las barreras perceptivas que normalmente impiden que las personas se abran a percepciones más profundas y a sentimientos exultantes.” Él sugiere que éste es un tipo de “discurso primitivo”, por medio del cual la persona puede “con seguridad volver a ser un niño, por lo menos temporalmente”, “abrirse paso a través de las limitaciones del lenguaje humano” y también los medios por los cuales los seres humanos pueden hablar con Dios. El pentecostalismo es, así, “más cercano a las formas más sublimes de misticismo, al que la mayoría de las denominaciones más respetables miran en menos”. Las lenguas, como forma de “expresión extática”, son para Cox otro ejemplo de lo que enlaza a las religiones.lxvi

Espiritualidades diferentes a veces implican una interfaz entre la visión del mundo occidental y la visión del mundo autóctona, y en el caso de los movimientos pentecostales, entre el Cristianismo “histórico” y el “pentecostal”. La espiritualidad pentecostal africana, como la describo en mis propias publicaciones, consiste en una liturgia cristiana libre y espontánea que no traiciona su carácter esencialmente cristiano, aunque liberada en sumo grado de lo extranjerizante de las formas occidentales de Cristianismo. Una razón mayor de la atracción de las iglesias pentecostales para gente orientada a la religiosidad popular, fue una empática, o al menos muy seria, aproximación de los predicadores pentecostales a la vida y cultura africanas, sus temores e incertidumbres, y a la visión del mundo de los espíritus, la magia y la brujería. Las iglesias pentecostales y espirituales, con su firme compromiso con una comunidad coherente, y su oferta de participación plena en todo, proveyeron sustancialmente para las necesidades humanas universales. Rara vez se ha estudiado la relación entre las espiritualidades populares y la nueva espiritualidad cristiana, introducida por los movimientos pentecostales y carismáticos. Teorías inadecuadas de sociólogos, teólogos y otros eruditos han fracasado a veces en reconocer lo obvio: que el pentecostalismo es esencialmente un movimiento religioso (o “espiritual”), con razones espirituales de su vigoroso brote. El teólogo pentecostal chino americano Amos Yong escribe acerca de la importancia de: (1) una comprensión holística de la religiosidad humana, y que la experiencia pentecostal y carismática “exige una interpretación de la dimensión experimental de la espiritualidad, en contraste con un énfasis puesto sobre lo textual en la vida religiosa.” Las espiritualidades pentecostales reflejan la convicción de que los pentecostales experimentan a Dios a través del Espíritu, y se expresan en liturgias que son primordialmente orales, narrativas y participantes. Es también (2) una espiritualidad pneumatocéntrica, donde el Espíritu invade toda la vida humna.lxvii

Cox habla acerca de su opinión durante los años sesenta, de que había necesidad de una teología para una era posreligiosa “que, según muchos sociólogos nos habían asegurado confiadamente, estaba en camino”, y él manifestó esta teología en The Secular City (La ciudad secular). Él ha descubierto, desde entonces, que “es el secularismo, no la espiritualidad, la que se dirige a su extinción.” Él admite que su anterior punto de vista pudo haber estado equivocado y que, en vez de “la muerte de Dios” y la declinación de la religión, había sucedido algo totalmente diferente. Ahora hay lo que él llama un “renacimiento religioso” en todo el mundo, alcanzando a todo tipo de expresión religiosa, un período de renovada vitalidad religiosa. Él afirma que durante la década de los años 60, la mayoría de los eruditos occidentales pasaron por alto el hecho de que la gente no estaba solamente desilusionada de las religiones tradicionales, sino también decepcionada de “las brillantes promesas de la ciencia y el progreso.” Cox advierte que el “meollo de la verdad”, en los “impulsivos alegatos” de los teólogos de la “muerte de Dios”, era que “la deidad abstracta de los sistemas teológicos y filosóficos occidentales había llegado al final de su carrera.lxviii Para Cox, el notable crecimiento del pentecostalismo, pareciera más bien confirmar lo que él había dicho tiempo atrás, antes que contradecirlo. Él dice que “la volcánica erupción de un movimiento cristiano que descansa sobre la experiencia directa del Espíritu Divino antes que sobre credos arcaicos y rituales majestuosos, parece corroborar su diagnóstico, mientras que echa por tierra su receta.”lxix



Entendiendo el Pentecostalismo

Yo sugiero que los siguientes aspectos son importantes indicadores para entender esta figura de Cristianismo global. Hay otros, pero estos cinco son consideraciones preliminares:

1. Los cristianos pentecostales tienen un entusiasmo contagioso. El culto cristiano es una gozosa experiencia en el que participa toda la persona. En el Pentecostalismo, la experiencia de la presencia del Espíritu es vista como una parte normal de la vida diaria, y tiene validez para sostener todas las situaciones. La salvación de Dios es vista en las diversas manifestaciones de la presencia permanente de Dios a través del Espíritu, revelaciones divinas que aseguran que “Dios está allí” para socorrer en todas las áreas donde hubiere necesidad. En todo el mundo hoy en día se encuentran en el Cristianismo prácticas religiosas holísticas, extáticas y experimentales. El canto antifonal, la oración simultánea y espontánea y la danza, que se encuentran a través de todo el Pentecostalismo mundial, enfatizan la libertad, igualdad, comunidad y dignidad de cada persona. La experiencia del poder del Espíritu puede ser un factor unificador en una sociedad global que aún está hondamente dividida, y un catalizador para el surgimiento de una nueva sociedad donde haya justicia para todos, y esperanza para un mundo desesperadamente violento.

2. Con su entusiasmo, los pentecostales tienen una actitud positiva hacia su misión. Muchos de ellos, incluyendo los emigrantes africanos a Europa, se han desembarazado de anticuadas estructuras y jerarquías eclesiásticas. Con sentido del llamado divino a hacer algo importante, ellos ponen el principal énfasis en que son “enviados por el Espíritu” y dependen más de lo que puede ser descrito como la conducción del Espíritu, que de estructuras formales. Las personas “llamadas por Dios” se comprometen en la misión simplemente porque el Espíritu las dirige, a menudo a través de una revelación espiritual. Esto da como resultado que los pentecostales hacen cercano su ministerio y su compromiso a sus comunidades con una entrega natural, a menudo con abnegación y privaciones, a fin de ver hecha realidad su visión divina. No todos alcanzan lo que sueñan, pero su dedicación a la misión es ejemplar. A despecho de importantes factores sociales e históricos, fundamentalmente es la capacidad de los pentecostales para adaptarse y cumplir sus aspiraciones religiosas lo que continúa siendo su principal fortaleza. Ya sea en el consejo personal, o en vigilias nocturnas, donde toda la comunidad se reúne para consolar y ser consolada, sea durante las celebraciones de conferencias en la iglesia los fines de semana, sea en la televisión y otros medios de comunicación masiva (esto seguramente aprendiendo lo que es el “lenguaje común” de nuestra sociedad contemporánea), los pentecostales usan éstas y muchas otras ocasiones para ministrar celosamente las sentidas necesidades de la gente, lo que trae como resultado el crecimiento de sus iglesias.

3. La naturaleza del liderazgo es una diferencia histórica fundamental entre la misión de los pentecostales y la misión de antiguos tipos de cristianismo. En la práctica pentecostal, el Espíritu es dado a todo creyente, sin condiciones previas. Uno de los resultados de esto es que normalmente no existe la dicotomía entre “clérigo” y “laico”.lxx Hasta hace relativamente poco tiempo, los pentecostales no han tenido una tradición de preparación formal para “ministros” como una clase aparte, y los líderes penecostales son aquellos cuyo primer requisito ha sido un “llamado de Dios”, una capacidad para predicar eficazmente. Un rasgo del Pentecostalismo lo constituye todavía un fuerte énfasis en el liderazgo carismático, el que es acompañado por inevitables problemas (especialmente cuando surgen líderes dictatoriales), pero ello da como resultado comunidades que están a menudo bien organizadas, y donde el énfasis está puesto en hacer relevante la “palabra de Dios” para las necesidades diarias de la gente.

4. La iglesia es considerada como una comunidad del pueblo de Dios, apartada del mundo que la rodea, y con una misión precisa. Las iglesias pentecostales y carismáticas tienen un sentido de identidad como comunidad separada, cuyo propósito principal es promover su causa a los de afuera. “La Iglesia” es para ellos la actividad más importante de la vida, y el cristianismo está relacionado con cada situación, sea ésta para obtener una visa para permanecer en el país, conseguir un empleo, enfrentar el racismo y el rechazo, encontrar ayuda financiera, consejos acerca del matrimonio y la familia, o curación de la enfermedad y otras aflicciones vistas como el ataque de Satanás. En resumen, la Iglesia viene a ser una comunidad protectora y terapéutica y, al mismo tiempo, un refugio donde guarecerse de las tormentas y dificultades de la vida, y un centro de ayuda para cualquier posible eventualidad. Pero la lección más importante que hay que señalar es que las antiguas iglesias, influenciadas por su sociedad individualista y secular, han perdido mayormente ese sentido de comunidad sanadora, con sentido de pertenencia, que es, con mucho, una característica central del cristianismo pentecostal. La situación está todavía en estado de cambio, y los próximos años determinarán la dirección que tomará el cristianismo pentecostal, pero no cabe duda de que está aquí para quedarse. Independiente en gran parte de misioneros emigrantes, el futuro del pentecostalismo todavía se ve prometedor, y puede ser que las formas pentecostales y carismáticas rescaten al cristianismo del olvido pendiente.

5. La popularidad de los tipos pentecostales y carismáticos de cristianismo en el mundo en vías de desarrollo, puede, en parte, atribuirse a una espiritualidad contextual. El pentecostalismo da a entender que provee no solamente para los problemas “espirituales” de la vida. El importante papel asignado a la curación divina y al exorcismo, el particular énfasis en el poder del Espíritu, pero también los proyectos de una comunidad inclusiva y la importante participación en organizaciones políticas, cívicas y en sindicatos, representan una nueva y vigorosa espiritualidad que ofrece ayuda para los problemas humanos. Esta espiritualidad en una propuesta holística al cristianismo, que apela a visiones populares del mundo, más adecuadamente que lo que han hecho tradiciones cristianas más antiguas y, en algunos aspectos, fueron también más satisfactorias de lo que han sido las religiones “tradicionales”. Además, en toda África, Asia, el Pacífico y América Latina, el Pentecostalismo ha sido más significativo, precisamente porque ha continuado con algunas expresiones religiosas y símbolos rituales de algunas religiones precristianas y los ha dotado de nuevos significados.

La contextualización no sólo toma en cuenta valores culturales, sino también trata de hacer que el cristianismo sea relevante para la actual situación de cambio social y nuevos contextos económicos y sociales. Puede decirse que algunos movimientos pentecostales y carismáticos han intentado hacer esto, y que su éxito ha tenido un profundo efecto en las antiguas iglesias. Las espiritualidades pentecostales y carismáticas se expresan en liturgias que, a menudo, toman las características de la cultura nativa y no son indemnes a las tradiciones de antiguas religiones que han permeado esa cultura. Pudiéramos decir que una espiritualidad pentecostal fundamental, común, sólo puede ser descrita con dificultad, a causa de la diversidad del pentecostalismo en todo el mundo. Sería más seguro decir que hay diferentes espiritualidades pentecostales. Pero incluso cuando los eruditos occidentales describen una singular “espiritualidad pentecostal” como la experiencia de Dios a través del Espíritu, esto traspasa las fronteras culturales y provee un auténtico, pero flexible encuentro con Dios, que es significativo en sus diferentes expresiones culturales. Esto hace que sea absolutamente necesario un estudio comparativo y contextual acerca de las espiritualidades pentecostales, o de las experiencias pentecostales del Espíritu en diferentes partes del mundo.

El cristianismo en general, y el pentecostalismo en particular, han asumido una forma característica en Asia, muy diferente de la de Occidente. Los observadores que han tratado de enfatizar la naturaleza “norteamericana” del pentecostalismo a través del mundo, o la “americanización” del cristianismo en Corea y otros lugares, pasan por alto este hecho. Constantemente están ocurriendo innovaciones creativas y la transformación selectiva de símbolos “extranjeros” y, naturalmente, tiene lugar un proceso sintetizador a medida que las nuevas formas de cristianismo interactúan con las religiones más antiguas. Por ejemplo, es bien conocido el movimiento de la oración en la montaña, en Corea. Los montes y las colinas, como lugares de retiro espiritual y peregrinación, han sido, por siglos, una característica de las religiones coreanas. Las creencias de que el monte es el lugar donde Dios desciende,lxxi no sólo son parte de la tradición coreana, sino que son ideas que se encuentran en el Antiguo Testamento. Los templos budistas son construidos normalmente en las faldas de las montañas, y la mayoría de los cementerios coreanos se encuentran en colinas fuera de las áreas residenciales. Tradicionalmente, se ha considerado que las muchas montañas de Corea son los lugares donde viven los buenos espíritus, y lo mismo los chamanes que los peregrinos comunes recibirían poder del espíritu particular de cada montaña. A riesgo de simplificar, se puede decir que el movimiento de oración en la montaña es una culturalmente importante forma de práctica cristiana, y que refleja la antigua espiritualidad del pueblo coreano. Actualmente hay varios cientos de montañas de oración cristianas en toda Corea del Sur.

Los pentecostales de Asia buscan consagrarse a las necesidades prácticas, tales como enfermedad, pobreza, desempleo, soledad, malos espíritus y hechicería. En grados variables, los pentecostales, en sus muchas y variadas formas, y precisamente a causa de su flexibilidad inherente, consiguen un carácter contextual que los capacita para ofrecer respuestas a algunas preguntas fundamentales hechas por la gente. Un acercamiento empático a la vida nacional, sus luchas y su cultura, y la conservación de ciertas antiguas prácticas religiosas son, indudablemente, grandes razones para explicar la atracción que ejercen, especialmente para aquellos que se sienten abrumados por las grandes ciudades, y su transición desde una sociedad campesina personal, a una urbana impersonal. Al mismo tiempo, los pentecostales asiáticos confrontan viejos criterios, al declarar que aquello en que creen es una poderosa protección contra las fuerzas del mal, y la cura más efectiva de la enfermedad, en contraste con lo que les habían ofrecido las iglesias existentes o antiguos rituales. Sanación, guía, protección del mal y éxito y prosperidad son algunos de los beneficios prácticos que se ofrecen a los miembros fieles. Todo esto no significa que los pentecostales y carismáticos tengan todas las respuestas correctas, un modelo que debe ser imitado en todos los aspectos, sino señala que la contribución de los pentecostales para modificar irrevocablemente el rostro del Cristianismo asiático ha enriquecido al Cristianismo como un todo. Las muchas y variadas formas del pentecostalismo asiático, ciertamente representan una expresión verdaderamente notable del Cristianismo que permanecerá con nosotros por un largo tiempo futuro.




Notas

i Traducción del inglés al español: Profesor Reginaldo Saavedra Parra. Docente Universidad Arturo Prat. Iquique.

ii Profesor de Pentecostalismo Global. Universidad de Birmingham, Gran Bretaña.

iii J. Z. Smith y W. S. Green (edit.), Diccionario Harper Collins de Religión (Publicado por Harper Collins, 1955, pág. 835.

iv David B. Barnett, George T. Kurian y Todd M. Johnson, World Christian Encyclopedia, (2ª edición), Vol. 1, Edit. Universitaria de Oxford, 201. Véase la discusión posterior de estas estadísticas en Allan Anderson: “Diversity in the Definition of Pentecostal/Charismatic” and its Ecumencal Implications”, en Mission Studies 19-2, 38, 2002 (40-55).

v Karla Poewe: Charismatic Christianity and Global Culture). Editorial de la Universidad de California del Sur, 1994.

vi Harvey Cox: Fire from Heaven: The Rise of Pentecostal Spirituality and the Reshaping of Religion in the Twenty-first Century. Londres: Cassell, 1996, pág. 15.

vii Walter J. Hollenweger: Pentecostalism: Origins and Development. Peabody, MA: Hendrikson, 1997, pág. 2.

viii David Stoll: Is Latin America Turning Protestant? Berkeley, Editorial de la Universidad de California, 1990, pág. 4. La definición de Stoll no incluye el catolicismo carismático, puesto que él ve al pentecostalismo como una forma del Protestantismo en América Latina.

ix Frank Bartleman: Azusa Street. S. Plainfield, NJ. Bridge Publishing, 1980, pág. 19.

x Gary B. McGee: “’Latter Rain’ Falling in the East: Early Twentieth-Century Pentecostalism in India and the Debate over Speaking in Tongues”. Church History, 68:3, 1999, pág. 650..

xi Eifon Evans: The Wellsh Revival of 1904. Bridget, UK. Evangelical Press of Wales, 1969, págs. 190-6; Dana Robert: Occupy Until I come: A. T. Pierson and the Evangelization of the World. Grand Rapids, MI & Cambridge, UK: Eerdmans, 2003. Pág. 260.

xii Robert: Occupy Until I Come, págs. 261-2.

xiii Ivan M. Satyavrata: “Contextual Perspectives on Pentecostalism as a Golobal Culture: A South Asian View”, en M. W. Dempster, B. D. Klaus & D. Petersen (editores): The Globalization of Pentecostalism: A Religion made to Travel. Oxford Regnum 1999, (203-21), 205.

xiv T. Nongsiej: “Revival Movement in Khasi-Jaintia Hills”; O. L. Snaitang (edit.), Churches of Indigenous Origins in Northeast India (Delhi: ISPCK, 2000), págs. 32-34.

xv Mac Gee, “Latter Rain”, 651, 656-7,664.

xvi Samsundar M. Adhav, Pandita Rambai, Madras: Christian Literature Society, 1979, 216; Anderson, “Pandita Ramabai, the Mukti revival and the Origins of Pentecostalism”, Transformation, 23:1, January 2006 (37-48).

xvii Pentecostal Evangel 543 (Abril 19, 1924), pág. 9.

xviii William N. Blair & Bruce Hunt: The Korean Pentecost and the Sufferings which Followed (Edimburgo: The Banner of Truth Trust, 1977), págs. 71,75.

xix Young Hoon Lee: “he holy Spirit Movemente in Korea: Its Historical and Doctrinal Development” (PhD. Thesis, Temple University , 1966), págs. 80-90.

xx Allan Anderson: An Introduction to Pentecostalism: Global Charismatic Christianity (Cambridge (University Press), 2004), págs. 115-21,133,136-137.

xxi Allan Anderson: Spreading Fires: The Missionary Nature of Early Pentecostalism (London: SCM Press, 2007, de próxima aparición), cap. 6.

xxii “Manifestations of the Spirit’s Power”, Triumphs of Faith 25:11 (Noviembre 1905), 251-3.

xxiii D. William Faupel: The Everlasting Gospel: The Significance of Escatology in the Development of Pentecostal Thought (Sheffield Academic Press, 1996), págs. 182-6, 208-9, 212-6.

xxiv Apostolic Faith (Los Angeles) 1:1 (Septiembre de 1906), pág. 1.

xxv Faupel: Everlasting Gospel, págs. 194-7, 200-2.

xxvi Robert Mapes Anderson: Vision of Disinherited: The Making of American Pentecostalism (Peabody, MA: Hendrickson, 1979), pág. 69.

xxvii Faupel: Everlasting Gospe, págs. 202-5, 208.

xxviii Anderson: Vision, pág. 190.

xxix Apostolic Faith 1 (Los Angeles), septiembre de 1906, 1.

xxx Faupel: Everlasting Gospel, 202-5, 208.

xxxi Joe Creech: “Visions of Glory: The Place of the Azusa Street Revival in Pentecostal History”, Church History 65 (1996), 405-424.

xxxii Douglas G. Nelson: For Such a Time asThis: The Story of William Seymour and the Azusa Street Revival (PhD thesis, Universidad de Birmingham, 1981), 157-8; Hollenweger, Pentecostalism, 18-19.

xxxiii Faupel: Everlasting Gospel, 182-6. 208-9, 212-6.

xxxiv S. Hunt, M. Hamilton y T. Walker (edits): “Introduction: Tongues, Toronto and the Millenium”, en Charismatic Christianity: Sociological Perspectives (New York: St. Martins Press, 1997), (1-16),2.

xxxv Hollenweger: Pentecostalism, 2.

xxxvi Cox: Fire, 214.

xxxvii Barret et al., 13. De acuerdo con otro cálculo, el cristianismo constituía , el año 2000, el 8,6 de la población asiática, unos 316 millones de personas: Patrick Johnstone y Jason Mandryk: Operation World (Carlisle, UK: Paternoster, 2001), 41.

xxxviii Barret et al., 13-15. Johnstone y Mandryk (21, 32, 34, 41, 52) manejan cálculos significativamente más bajos. Ellos calculan 87 millones de pentecostales y carismáticos en Asia, comparados con 72 millones en Estados Unidos, 85 millones en América Latina, 84 millones en África y 14 millones en Europa, pero su definición de “pentecostales” incluye solamente a los “pentecostales clásicos” y es mucho más limitada que la de Barrat.

xxxix Barret et al., 860.

xl Allan Anderson y Edmond Tang (edit.), Asian and Pentecstal: The Face of Charismatic Christianity in Asia (Oxford, UK y Baguio City, Filipinas: Regnum y APTS Press, 2005).

xli Roger Hedlund: “Indigenous Pentecostalism in India”, en Anderson y Tang, 215-44; Roger Hendlund: “Christianity in India: The emergence of an indigenous Christianity (Delhi: ISPCK, 2000), 160,1.

xlii Michael Bergunder: “Constructing Indian Pentecostalism: On issues of Methodology amd Representation”; Roger Hedlund: “Indigenous Pentecostalism in India”; Paulson Pulikottil: “Ramankutty Paul: A Dalit Contribution to Pentecostalism”, en Anderson y Tang, 177-257.

xliii Barret et al., 360.

xliv Chin Khua Khai: “The Assemblies of God and Pentecostalism in Myanmar”, en Anderson y Tang, 261-280.

xlv Tan Jin Huat: “Pentecostal and Charismatic Origins in Malaysia and Singapore”, en Anderson y Tang, 281-306.

xlvi Gani Wiyono: “Pentecotals in Indonesia”, en Anderson y Tang: “Asian and Pentecostal”, 307-28; Jhonstone & Mandryk: Operation World, 339.

xlvii Gani Wiyono: “Pentecostals in Indonesia”; Mark Robinson: “The Growth of Indonesian Pentecostalism”, en Anderson y Tang,307-44.

xlviii Jhonstone & Mandryk: Operation World, 521; Joseph Suico: “Pentecostals in Philippines”, en Anderson y Tang, 307-44.

xlix Robert C. Salazar (edit): New Religious Movements in Asia and the Pacific Islands: Implications for Church and Society (Manila: Universidad De la Salle, 1994), 190.

l Barret et al.; Joseph Suico: “Pentecostals in the Phillippines”; Lode Wostyn: “Catholic Charismatic in the Philippines” en Anderson y Tang, 345-83.

li Jeong Jae Yong: “Filipino Pentecostal Spirituality: An Investigation into Filipino Indigenous Spirituality and Pentecostalism in the Philippines” (ThD thesis, University of Birmingham, 2001); Jeong Jae Jong: Filipino Independent Pentecostals and Empowered Biblical Transformation”, en Anderson & Tang, 385-407.

lii Gotthard Oblau, Deng Zhao Ming & Edmond Tang: “Christianity in China”, en Anderson & Tang, 411-88.

liii Johnstone & Mandryk, 160. The World Christian Encyclopedia (Barret et al., 191, coloca la cifra de 54 millones.

liv Véase: Allan Anderson, African Reformation: African Initiated Christianity in the 20th Century Trenton, NJ & Asmara, Eritrea: Africa World Press, 2001).

lv Gotthard Oblau: “Pentecostals by Default? Contemporary Christianity in China”; Den Zhaoming: “Indigenous Chinese Pentecostal Denominations”; Edmond Tang: “’Yellers’ and Healers: Pentecostalism and the Study of Grassroots Christianity in China”, en Anderson y Tang, 411-486.

lvi Salazar, 70.

lvii Daniel H. Bays: “Christian Revival in China, 1900-1937”, E. L. Blumhofer & R. Balmer (edit.) Modern Christian Revivals (Urbana: University of Illinois Press), 174.

lviii David Martin: Tongues of Fire: The Explosion of Protestantism in Latin America (Oxford: Blackwell, 1990), 146.

lix Lee Jae Bum: “Pentecostal Type Distinctives and Korean Protestant Church”. PhD thesis, fuller Theological Seminary, 1986, 181-186: Lee Young-Hoon, “The Korean Holy Spirit Movement in Relation to Pentecostalism”, en Anderson & Tang, 509-26.

lx Martin: Tongues of Fire, 135,146; Johnstone &Mandryk: Operation World, 387; Anderson: Introduction to Pentecostalism,136-9.

lxi Jeong Chong Hee: “The formation and Develompment of Korean Pentecostalism from the Perspective of a Dynamic Contextual Theology”, ThD Thesis, University of Birmingham, 2001; Jeong Chong Hee: “The Korean Charismatic Movement as Indigenous Pentecostalism”, en Anderson & Tang, 551-71.

lxii Allan Anderson: “Pentecostalism in East Asia: Indigenous Oriental Christianity?” Pneuma:The journal for the Societyfor Pentecostal Studies 22:1, 2000 (115-132).

lxiii Cox: Fire, 219.

lxiv David Martin: Pentecostalism: The World Their Parish Oxford: Blackwell, 2002), 67-70.

lxv Philip Sheldrake: Sprituality as History (London: SPCK, 1995), 41.

lxvi Cox: Fire: 81-8, 91-92, 96.

lxvii Amos Yong: Discerning the Spirit(s): A Pentecostal Charismatic Contribution to Christian Theology of Religions (Sheffield, UK: Sheffield Academic Press, 2000), 134, 162, 319.

lxviii Cox: Fire, XVI, 83, 104.

lxix Havey Cox: “Foreword”, Allan Anderson y Walter J. Hollenweger (edit.) Pentecostal After a Cdntury: Global Perspectives on a Movement in Transition (Sheffield Academic Press, 1999), 7.

lxx Willem A. Saayman: “Some reflections on the developmente of the Pentecostal mission model en South Africa”, Missionalia 21:1, abril de 1993 (40-56), 43.

lxxi Sunghoon Myung: “Spiritual Dimensio of Church Growth as Applied in Yoido Full GospelChurch”, (PhD, Fuller Theological Seminary, 1990), 156.