Fernando de Orbaneja. Doctor en
Ingeniería Industrial y escritor
español se ha
dedicado a la creación de empresas en distintos países del mundo y, al
mismo tiempo, a la
docencia en la Universidad de Mackenzie en Sao Paulo, Brasil, y en la
Escuela de
Administración de Empresas, Barcelona, España. Sin embargo, ya
jubilado, ha dedicado a escribir libros sobre temas tan variados como política, historia,
religión e iglesia. Quizás, sean estos últimos temas los que mayor repercusión han generado en el debate
intelectual español, sobre todo por su crítica y escepticismo hacia el fenómeno religioso.
Entre sus obras sedestacan: Historia impía de las religiones (2003), Lo
que oculta la
Iglesia. El Credo a examen (2004), La Biblia al desnudo (2005) y Jesús
y María. Lo que la
Biblia trató de ocultar (2006).
Este libro, -que es un ensayo-, está
conformado por diez capítulos que
pretenden dar cuenta de los orígenes, características y consolidación
del Opus Dei
(Obra de Dios), analizando, además, a su principal mentor, Monseñor
Escrivá de
Balaguer, de quien la “Obra” se nutre a través de sus escritos.
Según lo que plantea el propio autor, en la presentación del libro,
“escribir sobre el Opus Dei no deja de ser una aventura, una aventura
apasionante, porque
todo lo que se refierea esa organización está rodeado de apasionamiento
(p.11)”. A su vez,
advierte al lector que ha tratado de seleccionar los datos utilizados,
eliminando juicios
viscerales que se tienen sobre el
Opus a quien le han llamado como “Santa Mafia” o “Masonería Blanca”. En
efecto, el propósito de Orbaneja es realizar un relato lo más objetivo
posible
apartando de esta manera
los estereotipos.
La tesis que se desprende del libro de Orbaneja es que el Opus Dei es
una secta que pretende el dominio de la sociedad en todas sus
manifestaciones, dentro
del espíritu religioso más fundamentalista. Afirma, -en particular en
el capítulo “¿Secta?,
¿Mafia?”-, que dentr odel Opus se “practica un adoctrinamiento basado
en la coacción y en un
auténtico <<lavado de cerebro>>…apoyándose en un falso
laicismo, pues sus miembros
llevan una vida rigurosa que muchos curas y monjes… sometidos
totalmente a los clérigos de la
Obra (p.84)”.
A partir de esta tesis del autor se puede seguir la lógica y el
objetivo de los capítulos restantes. Así, en “Formación y Normas”
define la rígida estructura
organizativa del OpusDei, que gira alrededor de las revelaciones de
Escrivá de Balaguer,
principalmente de su libro Camino (1939), escrito en el contexto de la
Guerra Civil Española, que,
por cierto, utiliza un lenguaje muy “militarizado”, propio del
catolicismo conservador español
que luchó contra la Segunda República. En cuanto a la orgánica del
movimiento de Escrivá,
éste se compone de un Gobierno Central, formado por un
prelado-presidente general, llamado
el Padre, por elección vitalicia de un Congreso, con la conformidad del
Papa; un
Consejo general formado por el vicario procurador general (sacerdote),
el vicario secretario
general (sacerdote), el vicario de la sección de mujeres (sacerdote),
tres vicesecretarios, un
delegado de cada región, el prefecto de estudios y el administrador
general; Gobiernos
Regionales formados por el vicario consiliario regional (sacerdote) y
el Consejo Regional y
Gobiernos locales, formados por el director (sacerdote) y el Consejo
Local. No obstante, el Opus
Dei está organizado en diferentes categorías, de los cuales se
encuentran, primero, los
numerarios, supernumerarios, colaboradores y los oblatos (pp.42-43).
Por otro lado, en “Proselitismo” sostiene Orbaneja que el proselitismo
es parte importante del accionar del Opus Dei. Sus miembros lo llaman
<<pesca submarina>>, ya que pues no esperan a que el pez
pique sino que van directamente por él;
añade que esto produce una competencia por quien capta más adherentes a
la Obra, recibiendo el
aplauso de los superiores y admiración de todos. Así, la <<pesca
submarina>> va dirigida principalmente a las clases altas,
siguiendo las palabras de Escrivá quien decía:
<<Estoy interesado en la aristocracia de la sangre, del dinero y
del talento>>.
De otro lado, en el capítulo “El fin justifica los medios” se expone
los métodos que hautilizad el Opus Dei para hacerse del poder en la
cúpula de El
Vaticano, y, además, de los innumerables negocios de propiedad del
Opus. Como lo señala Orbaneja,
citando a Escrivá de Balaguer: “Hay que crear empresas con cuello tan
gordo, tan gordo que
ningún gobierno lo pueda cortar”. A partir de estas palabras, se
destacan el emblemático
caso del Banco Popular Español, tomado por miembros de la “Obra”, a
principios de la década
del 50 durante la dictadura franquista, con el propósito de financiar
congregaciones
religiosas católicas (p.125).
Las empresas y los escándalos financieros en los que se ha visto
envuelto el Opus Dei tienenplena concordancia, según el autor, con las
enseñanzas de Monseñor
Escrivá, por lo que, con toda coherencia, no es extraño ver a la Obra
involucrada directa o
indirectamente, en los escándalos financieros que se conocieron en
España, Europa y Estados
Unidos en los últimoscincuenta años (p.116).
En los capítulos siguientes se relata los aspectos conocidos sobre el
Opus Dei, un tanto polémicos: su relación con la ultraderecha española
y la dictadura
franquista, su ideología revitalizante de los antiguos valores
conservadores españoles y
cristianos (España=católica), del cual su autor lo denomina como
fascismo clerical (“La política”);
el machismo de su fundador quien habló enconadamente sobre la mujer y
su exclusión
posterior dentro del Opus reduciéndola a un rol de “menor de edad”
(“Las mujeres”); las
escalofriantes experiencias – que recopiló el autor también desde su
experiencia personal- de los ex
miembros quienes recibían todo tipo de presión psicológica para que no
abandonaran la
“Obra” (“Los que se van”).
Es llamativo que Orbaneja sostenga, en el capítulo “Canonización”, la
poca capacidad intelectual de Escrivá de Balaguer quien, según los
testimonios de
personas que convivieron o colaboraron con él, desde sus épocas en el
seminario era “ambicioso”,
“vanidoso” y “presumido” diferenciándose del resto de sus compañeros.
Esa actitud
tendría plena correspondencia con el carácter “santo” que Escrivá de
Balaguer
pretendía proyectar más adelante en la “Obra”. En efecto, en unas de
sus páginas, Orbaneja
dice: “La curiosa personalidad egocéntrica de Escrivá queda reflejada
en su verdadera
obsesión por la humildad, posiblemente para contrarrestar las claras
pruebas de
extremada soberbia… Empezando por su comportamiento en el seminario,
donde después de un
buen examen exclamó: <<¡Soy formidable!>>, hasta creerse el
elegido de
Dios (p.203)”.
Luego, con el Pontificado de Juan Pablo II, el Opus Dei procuró que el
proceso de beatificación de Escrivá de Balaguer se hiciera lo más
pronto posible,
presentando decenas de miles de fojas, testimonios y cartas.
Finalmente, Juan Pablo II estampó
su firma en el proceso de beatificación de Josemaría Escrivá, santo de
la Iglesia, el 6 de
octubre de 2002.
Respecto a la síntesis y conclusiones del libro, en el último capítulo
“Constituciones y Escritos” se destacan las “dos caras” del Opus Dei
que, en teoría, dice
una cosa pero que en la práctica realizan algo totalmente diferente.
Según Orbaneja: “Todo lo
que exponen públicamente los del Opus Dei es intencionadamente ambiguo,
con el fin
de ocultar la verdad.
Dicen una cosa y la contraria según interese en determinado momento,
llegando incluso a manipular su propia imagen (p.215)”.
En resumen, el libro ofrece, -para quien se inicia en el estudio del
Opus Dei-, un panorama pormenorizado de los orígenes hasta su
actualidad del Opus
Dei, para quien inicia su estudio. De más está decir que la perspectiva
que tiene Fernando de
Orbaneja es claramente crítica al Opus Dei. Llama la atención el
énfasis que le
atribuye en el libro a Monseñor Escrivá de Balaguer como un personaje
oscuro, obsesionado con
el poder y dinero, machista y autoritario. Sin perjuicio de ello, se
puede destacar la
ambición de Escrivá que, con las estrecheces económicas de su
adolescencia y los complejos de su
humilde condición social, haya utilizado todas sus armas para levantar
una “Obra” para
ganarse un sitio predilecto en El Vaticano, y, más aún, logrado un
lugar en el panteón
de santos de la Iglesia Católica.
En cuanto a los aspectos formales, el
libro tiene mucho
entrecomillados, pero nunca se cita su procedencia, por lo que, en
reiteradas ocasiones, se abusa de
ellas sin especificar suprocedencia. Esto para un historiador
resultaría imperdonable. Por esta
razón, la bibliografía que aparece al final aporta bastante poco,
precisamente por la falta de
especificación de las citas que termina abrumando al lector quien no
sabe a cuál corresponde
cada obra citada.
Digamos, por último, que la escasez bibliográfica que existe en nuestro
país sobre el Opus Dei permite que este texto, sin dudas, sea
indispensable para
quien desee conocer con detalle a uno de los movimientos conservadores
más poderosos del
catolicismo contemporáneo.