Lujuria, gula y mala fe:

Cuentos populares brasileños y representaciones del sacerdote


Lust, greed and bad faith:
brazilian folktales and representations of the priest


Mayra Resende Costa Almeidai

Recibido el 5-11-2009

Aceptado el 15-01-2010.


Resumen


Este trabajo presenta ideas y reflexiones que surgieron con el estudio sobre el "imaginario popular" que existe en cuentos populares brasileños acerca del funcionario religioso católico (categoría utilizada en referencia a los sacerdotes, sacristanes, monjes y demás funcionários de la Iglesia Católica). Las historias orales analizadas tienen al sacerdote como personaje principal o secundario y revelan algunos detalles de las subjetividades de los sujetos que son significativos para el análisis sociológico. A partir de observaciones sobre el “imaginario” existente en los cuentos populares, buscamos analizar cuáles serían las descripciones utilizadas para referirse al sacerdote, a fin de reflexionar sobre sus elementos de calificación mágica. Este concepto permitió investigar la existencia de sentimientos de respeto, confianza y la demanda en relación al sacerdote. Las representaciones también han sugerido una breve investigación de la formación y el establecimiento de la Iglesia Católica en Brasil, con el fin de determinar las afinidades entre el imaginario ofrecido en los cuentos y la trayectoria histórica del clero desde la colonia.


Palabras-Claves: cuentos populares, representaciones sociales, sacerdote, Sociología de la Religión


Abstract

This paper presents ideas and thoughts which arose with the study of the "popular imagination", that exists in Brazilian folktales about the Catholic religious figures (such as priests, sexton, monks and other officials of the Catholic Church). The oral stories analyzed have the priest as the main or secondary character and reveal some details of individuals’ subjectivity that are representative for sociological analysis. Making observations of the "imaginary" concept that exists in folktales, I tried to analyze the descriptions used to refer to the priest and to reflect on their magical skill elements. This same concept allowed to investigate the existence of feelings such as respect, confidence and demanding in relation to the catholic figures. The representations found have also suggested a brief investigation on the development and establishment of Catholic Church in Brazil, in order to determine the similarities between the imagery featured in stories and historical trajectory from the colonial clergy.

Keywords: folktales, social representations, priest, Sociology of Religion



Los cuentos populares y el análisis sociológico


Antes de presentar los contenidos encontrados en las historias examinadas, creo que es interesante señalar algunas aclaraciones acerca de la importancia del cuento popular como objeto de investigación sociológica. Los cuentos revelan contenidos presentes en la subjetividad de varios sujetos. Son importantes para el estudio sobre el social porque son, en cierta medida, "institucionalizados socialmente”: en su constitución hay características como la antigüedad y el anonimato que revelan su carácter institucionalizado, es decir, en el sentido sociológico del término son sistematizados y divulgados por vías orales. El cuento popular es resultado de la memoria colectiva que cuenta la historia muchas veces, hasta el punto que no haya más región, autores o tiempo definido. El origen de estas diferentes formas de interpretaciones de la realidad es imposible indicar justamente porque se acumulan y generan representaciones compartidas por un gran número de personas, por eso, ES sociológicamente pertinente (ya que son transmitido de generación en generación). Teniendo en cuenta estas características presentadas tomamos el cuento popular como una especie de representación social  ya listo para el análisis. Además, son ricos en contenido sobre lo que “piensa” la sociedad, pues para existir por mucho tiempo hay que, en cierta medida también, tener sentido para los contadores y para los que escuchan las historias que se encuentran en la “boca de la gente”.

La representación, como un conocimiento general, o sea, de un sentido común, depende de la comunicación para establecerse en la sociedad. En este sentido, se puede comprender los cuentos como una forma de representación, que es dinámica y producida por la interacción entre los individuos. Así, se puede concluir que los cuentos populares reflejan concepciones significativas sobre el mundo, ya que poseen elementos que vienen de otras personas que, a su vez, tenían aquella tradición oral presente en su cotidiano. Estos elementos son transmitidos para las generaciones más nuevas, que aplican nuevos detalles descriptivos. A largo plazo, este proceso genera un resultado que refleja contenidos simbólicos generales de una sociedad, dotando de anonimato las historias contadas y, por consiguiente, permitiendo interpretar estas historias como representaciones generales presentes en tantos sitios que no tienen más un autor, una región o una fecha exacta. Los elementos de cuentos populares de otros países son mezclados con contenidos de la cultura brasileña, formando cuentos con singularidades de nuestra cultura. La sociedad que surgió “produjo” sus propios contenidos, conforme las relaciones sociales se establecían.

Así, se puede percibir que los cuentos populares reunen una serie de características (no poseen fechas, ni autores y son de amplia difusión) permitiendo considerar sus contenidos como una representación social "pronta" para el análisis. “Hablando” sobre el mundo social, sea por contenidos fantasiosos o hechos que en cierta medida ocurrieran con alguien, el cuento se presenta como una representación “espontánea” de contenidos sociales. Es importante resaltar que el sentido de “espontánea” aquí indica que los contenidos simbólicos surgen sin compromisos con instituciones oficiales como, por ejemplo, la Iglesia Católica. La “espontaneidad” no indica que las representaciones surgen “del nada”, sino que aparecen como emanaciones de la propia sociedad. En resumen, las representaciones que están en los cuentos pueden servir como objeto de análisis sociológico para descubrir sentimientos y ideas sobre personajes reales, como los funcionarios religiosos.

      


Los cuentos populares y las representaciones del sacerdote    


Pasada la presentación sobre la importancia de los cuentos como "depositórios" de representaciones, podemos hablar de algunos resultados del análisis y, a continuación, ver las afinidades entre las representaciones y la dinámica histórica de formación del clero en Brasil. La mayor parte de los cuentos trabajados (cuya personaje principal o secundaria es un sacerdote católico) se encuentra en la categoría presentada por Câmara Cascudo (1999) como facécia (historias de contenido humorístico / divertido). En general, el sacerdote busca librarse de situaciones que su constante “lujuria”, “gula” o “astucia” (“mala fe”) le pone. La gran presencia de historias humorísticas con el sacerdote indica, en cierta medida, representaciones de un sacerdote que no es “tomado con mucha seriedad” por las personas. Las facécias están estructuradas con un elemento humorístico, presentando situaciones no previstas, donde el resultado que tiene un “mal-hecho” muestra el contenido de ejemplo (la “moral” de la historia). En los cuentos populares brasileños el desenlace de la historia y lo que ocurre con el sacerdote son los contenidos que ofrecen el tono humorístico.

En los cuentos analizados está la representación del sacerdote como una persona muy astuta, que busca engañar otras personas con su discurso oratorio; que se relaciona con las mujeres, a pesar del celibato; que siempre está en busca de alimentos o comiendo mucho; entre otras características que se puede considerar “no apreciadas”. Algunas leyendas famosas en Brasil recuerdan estas características del sacerdote. El sacerdote “engañador” aparece en historias que explican el origen del termino “cuento del vicario”, utilizado para referirse a algún golpe engañador porque alguien cree en una persona deshonesta, mentirosa (pobre chico, ha caído en el cuento del vicario...). Se dice que el término viene de situaciones que los padres pidieron favores, pero sin contrapartida, a pesar de promesas. Son historias de promesas incumplidas, o de situaciones donde el sacerdote quería algo y para conseguirlo hacía trampas. En los cuentos examinados existen varias historias con representaciones del sacerdote que camina en esa dirección. Tampoco son pocas las historias que retratan relaciones de padres con mujeres casadas o solteras donde la mujer termina mal (como, por ejemplo, la historia de la “Mula sin cabeza”, que sería una maldición sobre la mujer que se relacionó con un sacerdote, o sobre la hija de esta relación).

Las “facécias” brasileñas muestran un sacerdote muy “astuto”, pero que siempre pierde, convirtiéndose en motivo de burla. Lo que ocurre con el sacerdote ofrece el tono humorístico a la historia, como en los cuentos “El palurdo, el sacerdote y el estudiante” (Cascudo, 1999: 218 – 219), “El niño inteligente y el sacerdote” (Cascudo, 1999: 234 – 235), que también es conocido como “El sacerdote y el niño” (Alcoforado & Albán, 2001: 336 – 339), “El padre conquistador” (Alcoforado & Albán, 2001:  423 – 424), y otras historias que describen el sacerdote como una persona que busca ganar siempre, o un goloso, o alguien que no cumple el celibato. En suma, no es considerado como una persona cuyos valores y cualidades serían ejemplos de una conducta sacerdotal. La transgresión de las normas (de la Iglesia Católica) es una constante, como vemos en las siguientes historias:

 

El niño inteligente y el sacerdote (Cascudo, 1999: 234 – 235)


Un sacerdote que viajaba llegó un día a una casa a lo largo de la carretera y cerca de un río donde se encontró con un niño (...) el sacerdote le dijo: si quieres vivir conmigo yo le enseñaré a leer y mucho más. El niño aceptó la invitación y se dirigió a la casa del sacerdote. Cuando llegaron, el sacerdote, armado con una palmatoria, fue enseñar al niño.

- ¿Cómo es mi nombre?

Y el niño respondió:

- ¿No es sacerdote?

- Sacerdote, ¡no! Es Papa-hostia.

¡Y el sacerdote le pega al niño!

- ¿Cómo se llama eso?

Y el niño:

- ¿No es mujer?

- Mujer, ¡no! Tía buena.

¡Y el sacerdote le pega al niño!

- ¿Y aquello?

- ¡Gato!

- Gato, ¡no! Papa-ratón.

¡Y el sacerdote le pega al niño!

- ¿Y aquello?

- ¡Fuego!

- Fuego, ¡no! Es claro en el mundo.

¡Y el sacerdote le pega al niño!

- ¿Y aquello?

– Agua.

- Agua, ¡no! Es abundancia.

¡Y el sacerdote le pega al niño!

- ¿Y aquello?

– Casa.

– Casa, ¡no! Es traficación.

¡Y el sacerdote le pega al niño!

Y aquél fue el primer día de clase. Por la noche, cuando el sacerdote durmió, el niño pegó mesas, sillas, bancos y más muebles en la puerta de la habitación del sacerdote, formando una trinchera de trastes. Después hizo una antorcha de paño, empapado de grasa, la ató en la cola del gato, tocó el fuego y gritó:

- Despierte papa-hostia de los brazos de la tía buena, pues hay el papa-ratón con el claro en el mundo en la cola, si no ayudar con abundancia lleva al diablo la traficación!

El sacerdote, cuando abrió la puerta para correr, los muebles cayeron en su cabeza, rompiendo un brazo y otras lesiones. El niño había desaparecido.



El padre conquistador (Alcoforado & Albán, 2001:  423 – 424)

 

Había un sacerdote que le gustaba conquistar las mujeres de la parroquia (...) un día, ligaba una dama, que contó a su marido. Y el marido:

- Vamos a travesiar con el sacerdote. Yo finjo que voy a viajar y tu finges también que acepta el cortejo. Después vamos a preparar una artimaña.

El marido pidió que su empleado pusiera un barril lleno de heces en la casa. Entonces el sacerdote fue a cenar con la esposa y durante la cena alguien golpeó la puerta.

- ¡Oh, es mi marido! ¡Escondete!

Y el sacerdote:

- ¿Donde me voy a esconder?

– Esconde allí. Hay un barril allí.

Entonces el sacerdote entró en el barril (...) y el barril estaba lleno de excremento. Entonces el sacerdote no podía respirar, ponía su cabeza hacia arriba. Luego vino el esposo:

- Veo que tu ha puesto el pollo en aquel barril para poner huevos. ¡No te he dicho, mujer! ¡Ahora voy a disparar en aquel pollo!

- ¡Marido, no lo hagas!

(...) Y el sacerdote ponía la cabeza abajo en el barril y el cuerpo se hundió en caca hasta la cabeza. No podía respirar, levantó su cabeza. Cuando levantó la cabeza, el marido:

- ¡Oh, de nuevo! ¡Voy a matarle!

Y llevaba aquella historia hasta castigar mucho al sacerdote. (...)

- ¡Eh!, ¿sabes qué mujer? Pide al empleado que juegue fuera este barril.

Entonces el barril corrió por la calle, poniendo caca en todas las partes, y el padre, pobre, fue hasta abajo, todo sucio. Cuando pasó la calle, todos decían:

- ¡Crea en Padre Dios Todopoderoso, ahí va el vicario todo lleno de mierda! 



Estas historias contienen buenos ejemplos de las representaciones que existen en los cuentos brasileños analizados, pues revelan elementos singulares de nuestro “imaginario popular”. Las singularidades aparecieron después de la lectura de algunos cuentos populares de tradición europea, elegidos justamente para “educar” la mirada sobre los contenidos y descripciones sobre el sacerdote que aparecieran muy diferentes. En los cuentos irlandeses (Croker, 2001), por ejemplo, el sacerdote es un tipo serio, de gran sabiduría, santo, muy religioso, respetado y muy feliz. Las historias muestran lecciones morales o aventuras que impliquen la resolución de problemas mediante su presencia. En los cuentos de tradición celta (Jacobs, 2002), el sacerdote es un tipo gentil, útil, que ayuda siempre. La situación de un problema, especialmente en situaciones extra cotidianas y sin explicación, existe también en cuentos de tradición rusa, como en el cuento “La perezosa” (Afanas’ev, 2003). En los cuentos noruegos (Asbjornsen, 2003) el sacerdote es un individuo cuyos valores son rígidos con el juicio de actitudes erradas. Además es muy respetado por la gente.

Un aspecto interesante fue percibir en el cuento ruso “El tesoro escondido” (Afanas’ev, 2003) lo que ocurre con el sacerdote que no es confiable y tiene una conducta moralmente errada. El sacerdote aparece como un codicioso, avaro y sin escrúpulos, pero sufre un castigo (divino) muy rígido por su conducta. La lectura de este cuento mostró un otro aspecto de los cuentos brasileños analizados: en las historias cómicas con el sacerdote, cuando intenta ganar ventaja (y termina mal), no existen reflexiones sobre la calidad de su conducta. La lección dada existe en un placer al reírse de lo que ocurre al sacerdote, pues no termina bien aunque quisiese tomar ventaja. En las historias “europeas” analizadas cuando el sacerdote no se portaba bien existía una lección clara y rígida, existiendo incluso un grave castigo divino. Ya en los cuentos brasileños las artimañas de los sacerdotes no sufren juicios o sanciones de seres del “otro mundo”, como una “corrección divina”. 


Los cuentos populares y las afinidades con la Historia del clero en Brasil


Las representaciones encontradas en los cuentos analizados han sugerido otra investigación: contenidos de la historia de la Iglesia Católica en Brasil, a fin de identificar afinidades entre el imaginario y la trayectoria de establecimiento de la Iglesia, en este trabajo, de los clérigos. Las representaciones de la lujuria, la gula y la mala fe del sacerdote, aunque todavía recientes (ya que algunas colecciones examinadas son el resultado de pesquisas del final del siglo XX), parecen ser, de hecho, emanaciones del social, en referencia al contexto histórico que marca el establecimiento de la Iglesia en el Brasil. Según Câmara Cascudo (1999), hay muchas conexiones posibles entre las historias escuchadas en su niñez y la dinámica social en que vivía con su familia en Pernambuco. Lo que más le impresionó fue saber que aquellas historias ya existían, aún que con más o menos detalles y variaciones, siglos antes en otras regiones del país, presentando contenidos relevante del imaginario popular. Esta reflexión, junto con las representaciones recogidas, generó la siguiente pregunta: ¿existen semejanzas entre las representaciones de los cuentos populares analizados y la dinámica religiosa que se establece durante una buena parte de la historia brasileña, es decir, la dinámica del Patronato?

Para reflexionar sobre esta cuestión es necesario comprender lo que el Patronato ha producido en Brasil. Según Vainfas (2000), el Patronato es un sistema político donde la Iglesia Católica designa un individuo o institución como un patrono para una región determinada, con el fin de promover la fe cristiana. A cambio, el patrono recibe privilegios como el derecho de cobrar los diezmos y el poder de nombramiento de los dirigentes para ejercer funciones eclesiásticas. En Portugal, la subordinación de la Iglesia al Estado Portugués crea una dinámica que pone en las manos del Rey, durante varias generaciones, la estrategia y los mecanismos para la evangelización en la colonia. Históricamente, la estructura institucional de la religión del colonizador cambia poco, ya que el Patronato dura hasta la Proclamación de la República en 1889.

Por más de 400 años, el sacerdote actúa como un funcionario del Estado, obedeciendo las órdenes que tenían, sobre todo, intereses políticos y económicos. Por supuesto, la religión tiene un peso importante, ya que legitima la colonización y la subordinación de los sujetos. El clero tiene un papel importante en la comprensión de la dinámica de la religión en el contexto de Patronato, ya que el Estado Portugués tenia la responsabilidad de proporcionar eses sacerdotes, funcionarios no solo de la institución religiosa, sino también del Estado en el período colonial. 

Con el Patronato, el rey de Portugal tenía que decidir sobre las estrategias de actuación política y religiosa en la colonia. Los clérigos eran funcionarios tanto de la institución religiosa, como del Estado, con obediencia a sus estrategias político-económicas. El sacerdote es importante en este proceso, pues sistematiza e institucionaliza la nueva doctrina en el territorio ocupado. El proyecto portugués tenía por objeto legitimar la colonización (también por la religión), o sea, la interpretación del nuevo contexto social ocurría también por las acciones de los sacerdotes ya que la religón era un medio clave para interpretar el mundo en ese momento. El Estado Portugués se encargó de seleccionar la cantidad y la calidad de los clérigos, crear nuevas diócesis, entre otras medidas que contribuyeron a hacer posible el sistema colonial, con relaciones singulares entre el pueblo y los líderes religiosos siempre de acuerdo con los intereses del rey de Portugal.

La institución religiosa fue, en gran medida, tan subordinada al Estado que los clérigos hacían uso de los poderes del Rey cuando castigados por los miembros de una jerarquía mayor dentro de la Iglesia y obtenían la anulación de la pena (Rodrigues, 2002). Al estar de acuerdo con el proyecto colonizador, con los intereses de la explotación y de las estrategias políticas que se oponen a las características de reflexión de una religión de ética universalista, el Catolicismo interfirió poço em la subjetividad religiosa a fin de "regular" los deseos y formas de interpretar el otro en términos universales (Santos, 2006). La institución religiosa era presente en términos políticos, de dominación, con regulación de las acciones religiosas externas y formas de acción para “ser reconocido” como un ciudadano de la colonia, es decir, como un sujeto católico, que tiene practica de aquellos ritos.

Se puede considerar que el establecimiento de la religión católica es escaso en la colonia. El Estado Portugués elegía el clero regular (sacerdotes de órdenes religiosas en su mayor parte) para las obligaciones de evangelización, mantenimiento del culto, y, aún, establecer iglesias y atender a la gente en el interior del país. Las construcciones de las parroquias en Minas Gerais, por ejemplo, se produjeron en grandes cantidades en función de las acciones de las órdenes religiosas y catolicismo lego (practicado por los legos comprometidos en la promoción de su creencia), ya que el Gobierno portugués prohibió la entrada del clero regular en el siglo XVIII en la región y no ofrecía cambios estructurales importantes para el mantenimiento del clero secular que se asentó allí.

Desde el siglo XVIII, cuando los jesuitas fueron expulsados y ocurre una disminución significativa del número de clérigos regulares, la Corona Portuguesa empieza a valorar más y aumentar la centralidad del clero secular en las acciones religiosas. El clero empieza a responder directo al Estado Portugués. Para dar una idea de la debilidad institucional en la colonia, la primera parroquia fue construida en 1532, el primer obispado creado en 1551 y el según solamente 100 años después. Crearan sólo seis obispados y un arzobispado durante el Patronato, que eran la mayoría del tiempo vacantes y fueron responsables por la administración de las necesidades religiosas de toda la colonia, cuya población era de (alrededor) tres millones a finales del período colonial. El número de parroquias (alrededor de 600 en 1820) demostró ser insuficiente para atender a la población, teniendo en cuenta la inmensidad del territorio y el proyecto de “conquista universal de las almas” del Catolicismo. La construcción de nuevas parroquias fueron decididas por el Estado portugués a través de la Mesa de Conciencia y Ordenes. A finales del siglo XVII, el número de parroquias aún era muy bajo: menos de 150, y en 1820 fueron menos de 600, lo que significa que un sacerdote tenía la responsabilidad de prestar servicios a más de 6.000 habitantes (Vainfas, 2002).

En resumen, donde el Patronato no tenía un interés real para establecer la institución eclesiástica, la vida religiosa ocurría por los bolsillos y interés de religiosos legos. Según Hoornaert (1977), la realidad de la religión del pueblo era poco regulada por la institución religiosa, debido a la baja presencia física de los sacerdotes, vicarios, obispos e iglesias en algunas regiones, como las que no eran costeras. Existía un número insuficiente de sacerdotes que trabajaban aquí y, sin embargo, una insuficiencia geográfica de acuerdo con la relación territorio geográfico/Iglesias/funcionarios religiosos. Según el autor, el clero más presente (en cantidad) era lo secular, estrechamente vinculado a los ordenes y intereses de la Mesa de Conciencia y Ordenes, o sea, del Estado Portugués.

Estos datos, aunque breves, permiten mirar a las afinidades entre las representaciones encontradas en los cuentos populares y la singularidad histórica de Brasil. La respetabilidad, la consideración y el carisma de una figura influyente, que tiene una gran importancia política en el contexto de la dominación de la colonia, son elementos que permiten algunas reflexiones sobre el "papel del sacerdote" en el imaginario social brasileño. Parece que existe una fuerte conexión entre la percepción más "mundana" del sacerdote y las deficiencias institucionales para insertar, históricamente, el sacerdote en la vida de la población, con una formación singular. Emanuel Araújo (1997) presenta una esfera colonial llena de prácticas y ritos que se cumplen mecánicamente y funcionarios religiosos de conducta cuestionable. Con los relatos de viajeros y la literatura producida por Gregório de Matos, poeta barroco del siglo XVII, Araújo ilustra los contextos históricos que se relacionan con las representaciones que se encuentran en los cuentos populares. Los poemas de Matos sirven para complementar la descripción de la época colonial, la percepción del “retrato negativo" de los sacerdotes que está presente no sólo en documentos históricos y relatos de viajeros, sino también en la producción literaria de la época. En los relatos de viajeros analizados por el historiador, el comportamiento del sacerdote es retratado como subversivo a las normas que deberían seguir. 

El clero brasileño parece compuesto por sujetos que no tienen vocación, adoptan el concubinato, la seducción y otros “delitos”. La ruptura de la castidad se presenta como la conducta más frecuente entre los clérigos de la colonia, ocurriendo, a veces, en su propio confesionario. Las relaciones ilícitas eran tan frecuentes en los relatos que podemos ver su efecto también en los documentos oficiales que buscaban guiar a los clérigos, con diversas sanciones. Los clérigos eran guiados por las Constituições primeiras do Arcebispado da Bahia (Constituciones Primeras del Arzobispado de la Bahia) (Vide, 2007) a bautizar a sus hijos de esas relaciones en la parroquia más cercana (nunca en la región de trabajo del padre o la madre, si se trata de una monja) y siempre muy discreto, sin fiesta o alguien además del padrino del niño, y el religioso que no obedeciese la ley debría pagar una multa por negligencia del secreto (Vide, 2007: 16). Además de las relaciones entre sacerdotes y monjas, existían cohabitaciones entre los sacerdotes y mujeres religiosas (legas) fácilmente percibido por la población de la parroquia cuando observaban que un sacerdote, en repetidas ocasiones, se convertía en padrino de varios hijos de una única madre.

Las Constituições primeiras buscaban referirse no sólo sobre los crímenes cometidos por los funcionarios religiosos en relación con los "pecados de la carne", pero también otras formas de infracción, tales como robos o practicas de juegos. Thomas Lindley (1969) señala que en el siglo XIX, su asombro en ver fiestas de clérigos con demasiado alimento, bebidas muy caras y prohibidas, juegos y otras formas de entretenimiento “mundano”. Otra costumbre adoptada por algunos clérigos que mucho asombro en los visitantes extranjeros eran las ropas que ignoraban las normas establecidas de prohibicion del uso de objetos y tejidos pomposos, como las medias de seda o los diversos objetos de plata. Teniendo en cuenta el contexto del Patronato, donde la Iglesia no tenía autonomía y las grandes órdenes provenían del Estado, la vigilancia de la conducta de los funcionarios religiosos ocurría por los órganos relacionados al poder. A pesar de la existencia de documentos oficiales de normas presentados por la institución religiosa, hubo una clara debilidad institucional para poner en práctica estas normas.

En resumen, teniendo en cuenta el conocimiento de la dinámica religiosa que marca la formación del Brasil y del imaginario ofrecido en los cuentos, se puede pensar que el número insuficiente de sacerdotes y parroquias, la dependencia directa de las estrategias político-económicas del Estado Portugués, y el grande conflicto simbólico entre la práctica que caracteriza el funcionamiento de la colonia (la esclavitud) y el contenido teológico de la Iglesia Católica (la ética universal) contribuyen para concluir que esa ética no ha "penetrado en el alma", sin llegar al individuo para promover la reflexión de los actos y de los deseos desde un racionalismo ético (Santos, 2006). La institución religiosa no tenía poder para establecerse de manera tan profunda a cambiar las creencias religiosas de las personas y las percepciones acerca de los funcionarios religiosos. Con el clero poco preparado, desplazados por el Estado Portugués para realizar los sacramentos básicos y cobrar por las tasas de la Iglesia, los funcionários establecían un estilo de vida similar al de los legos y, en ese sentido, las representaciones de “gula, lujuria y mala fe” los sacerdotes revelan afinidades con la cultura religiosa que se ha establecido aquí. La población casi no dispone de buenas relaciones, con admiración y respeto, con los funcionarios y la dinámica histórica revela afinidades con las representaciones encontradas, hasta ahora, en los cuentos populares brasileños.


Los cuentos populares y la calificación mágica del sacerdote


Tenemos, entonces, como principales descripciones del sacerdote un tipo de persona de baja reputación, que desea llevar ventaja, que come mucho y es transgresor de las normas de la institución a la que pertenece. Eso nos lleva a la siguiente pregunta: ¿cómo es la calificación mágica del sacerdote en los cuentos? Este concepto surge a partir de una reflexión sobre el tipo ideal del sacerdote en la teoría de Max Weber (1991). En su teoría, Weber contribuye para percibir las características generales de los sacerdotes y facilitar la mirada al empírico, que es por supuesto misturado con otros elementos y no “puro”, tal como hay en la teoría. Esta idea de tipo puro sirve para mirar con mas facilidad a los contenidos reales, ambiguos desde su naturaleza. Según Weber, los sacerdotes son empleados de una institución permanente, regular y organizada, y realizan sus cultos en lugares definidos. Poseen una sabiduría especializada que le permite tener la responsabilidad de enseñar su doctrina de manera sistemática y, aún, tienen experiencia y sabiduría que le permite influenciar y pedir ayuda a los dioses a través de la adoración. El sacerdote intermedia la relación entre los mundos. La calidad mágica se refiere al conjunto de habilidades del sacerdote que son reconocidas por las personas, y que le permiten la solución de diversos problemas, teniendo en cuenta la experiencia y la respetabilidad que le atribuyen. Si el sacerdote es llamado para solucionar algún problema es porque tiene una sabiduría especifica, y esa sabiduría es una característica de la calidad mágica del sacerdote reconocida por las personas. 

En términos sociológicos, nos damos cuenta de que no es dominante en los cuentos brasileños la representación del sacerdote como una persona que es referencia para ayudar rápidamente, y tampoco se pide para realizar oraciones, proteger o aconsejar. La calificación mágica no está presente como vimos en los ejemplos anteriores de algunos cuentos europeos, donde la oración del sacerdote es, por ejemplo, prueba de sus habilidades especiales y esencial para que se resuelva un problema. No hay en los cuentos brasileños el imagen del sacerdote como alguien con una sabiduría especial, poderes, experiencia o competencias que permitan enfrentarse con el “inexplicable”, pero sí como alguien que no es confiable. Observamos que las representaciones del funcionário religioso católico están, la mayoría, en cuentos que tienen historias de contenido humorístico, las facécias. Son personajes no confiables, que no resuelven problemas, no admirados o respetados. Las representaciones describen el sacerdote como “goloso”, “mujeriego” y “astuto”, con conductas muy cerca de los placeres y deseos de la vida cotidiana. La “calificación” no existe a la causa de pertenecer al clero (que exigiría tener una sabiduría especial para tratar con los seres del “otro mundo”, como los santos cristianos, Dios y otros). 


Conclusión

 

En resumen, el interés aquí fue presentar algunos resultados de un estudio acerca de las representaciones sociales a partir de cuentos populares, con una propuesta de una “otra mirada” en la búsqueda de la Sociología de la Religión. La mayoría de las investigaciones sociológicas en este campo buscan, por la tradición, mirar a la religión por surveys, entrevistas semiestructuradas, y otras técnicas de investigación utilizadas. Muchas utilizan el concepto de representación social en búsquedas con entrevistas y cuestionarios aplicados en el campo. También optamos por utilizar el concepto de representación social, pero teniendo en cuenta que ya existe en la estructura del cuento popular. Las representaciones en los cuentos serían, también, contenidos que hablan de impresiones del pueblo sobre el sacerdote, que han construido poco a poco con el tiempo. Los contenidos de los cuentos son interesantes fuentes de acceso a la realidad y muestran algunas representaciones como se fueran, también, una manera de la sociedad “decir lo que piensa”.

El cuento es visto como una forma de representación, que es un conocimiento de muchos sujetos y persiste en el tiempo. Puede, por lo tanto, ser considerado lleno de contenidos de la subjetividad de un pueblo y muy relevantes para un análisis sociológico. Así como ocurre en en las entrevistas, tomamos los cuentos populares como representaciones importantes, no solo de las personas que cuentan las historias, sino de varios contadores y otros que escuchan las historias que sobreviven en la memoria popular. Las historias examinadas revelan sentimientos sobre el mundo que son relevantes en relación al sacerdote. No hay compromisos con formas de pensar o normas de cualquier institución, religiosa o no, cuando transmiten las historias. Las cuentan en momentos de distracción, mostrando sentimientos “espontáneos” acerca del personaje analizado. No existiría el arte, la literatura, el folclore, el derecho o las ciencias sin que hubiera una relación con las ideas de una sociedad. Por lo tanto, se puede argumentar que para existir, el cuento “habla” de representaciones del sacerdote que la sociedad considera validas para permanecer en su memoria.



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i Maestranda de la línea de investigación Sociología de la Religión del Departamento de Sociología de la Universidad de Brasília (UnB), Brasil. Se graduó en Ciencias Sociales con especialización en Sociología por la misma institución. Maestranda en Sociología. Universidad de Brasília (UnB). AOS 05 BL C APT 112; Brasília – DF – Brasil. CEP: 70660-053. mayra_resende@yahoo.com.br