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Lujuria,
gula y mala fe:
Cuentos
populares brasileños y representaciones del sacerdote
Lust,
greed and bad faith:
brazilian
folktales and representations of the priest
Mayra
Resende Costa Almeidai
Recibido el 5-11-2009
Aceptado el 15-01-2010.
Resumen
Este
trabajo presenta ideas y reflexiones que surgieron con el estudio
sobre el "imaginario popular" que existe en cuentos
populares brasileños acerca del funcionario
religioso católico (categoría
utilizada en referencia a los sacerdotes, sacristanes, monjes y demás
funcionários de la Iglesia Católica). Las
historias orales analizadas tienen al sacerdote como personaje
principal o secundario y revelan algunos detalles de las
subjetividades de los sujetos que son significativos para el análisis
sociológico. A partir de observaciones
sobre el “imaginario” existente en los cuentos populares,
buscamos analizar cuáles serían las descripciones utilizadas para
referirse al sacerdote, a fin de reflexionar sobre sus elementos
de calificación mágica.
Este concepto permitió investigar la existencia de sentimientos de
respeto, confianza y la demanda en relación al sacerdote. Las
representaciones también han sugerido una breve investigación de la
formación y el establecimiento de la Iglesia Católica en Brasil,
con el fin de determinar las afinidades entre el imaginario ofrecido
en los cuentos y la trayectoria histórica del clero desde la
colonia.
Palabras-Claves:
cuentos populares, representaciones sociales, sacerdote, Sociología
de la Religión
Abstract
This
paper presents ideas and thoughts which
arose with the study of the "popular imagination", that
exists in Brazilian folktales about the Catholic religious figures
(such as priests, sexton, monks and other officials of the Catholic
Church). The oral stories analyzed have the priest as the main or
secondary character and reveal some details of individuals’
subjectivity that are representative for sociological analysis.
Making observations of the "imaginary" concept that exists
in folktales, I tried to analyze the descriptions used to refer to
the priest and to reflect on their magical
skill elements. This
same concept allowed to investigate the existence of feelings such as
respect, confidence and demanding in relation to the catholic
figures. The representations
found have also suggested a brief investigation on the development
and establishment of Catholic Church in Brazil, in order to determine
the similarities between the imagery featured in stories and
historical trajectory from the colonial clergy.
Keywords:
folktales, social representations, priest, Sociology of Religion
Los
cuentos populares y el análisis sociológico
Antes de presentar los
contenidos
encontrados
en las historias examinadas, creo que es interesante señalar algunas
aclaraciones acerca de la importancia del cuento popular como objeto
de investigación sociológica. Los
cuentos revelan contenidos presentes en la subjetividad de varios
sujetos. Son importantes para el estudio sobre el social porque son,
en cierta medida, "institucionalizados socialmente”: en su
constitución hay características como la antigüedad y el anonimato
que revelan su carácter institucionalizado, es decir, en el sentido
sociológico del término son sistematizados y divulgados por vías
orales. El cuento popular es resultado de la memoria colectiva que
cuenta la historia muchas veces, hasta el punto que no haya más
región, autores o tiempo definido. El origen de estas diferentes
formas de interpretaciones de la realidad es imposible indicar
justamente porque se acumulan y generan representaciones compartidas
por un gran número de personas, por eso, ES sociológicamente
pertinente (ya que son transmitido de generación en generación).
Teniendo en cuenta estas características presentadas tomamos el
cuento popular como una especie de representación
social ya
listo para el análisis. Además, son ricos en contenido sobre lo que
“piensa” la sociedad, pues para existir por mucho tiempo hay que,
en cierta medida también, tener sentido para los contadores y para
los que escuchan las historias que se encuentran en la “boca de la
gente”.
La representación, como un
conocimiento
general, o sea, de un sentido común, depende de la comunicación
para establecerse en la sociedad. En este sentido, se puede
comprender los cuentos como una forma de representación, que es
dinámica y producida por la interacción entre los individuos. Así,
se puede concluir que los cuentos populares reflejan concepciones
significativas sobre el mundo, ya que poseen elementos que vienen de
otras personas que, a su vez, tenían aquella tradición oral
presente en su cotidiano. Estos elementos son transmitidos para las
generaciones más nuevas, que aplican nuevos detalles descriptivos. A
largo plazo, este proceso genera un resultado que refleja contenidos
simbólicos generales de una sociedad, dotando de anonimato las
historias contadas y, por consiguiente, permitiendo interpretar estas
historias como representaciones generales presentes en tantos sitios
que no tienen más un autor, una región o una fecha exacta. Los
elementos de cuentos populares de otros países son mezclados con
contenidos de la cultura brasileña, formando cuentos con
singularidades de nuestra cultura. La sociedad que surgió “produjo”
sus propios contenidos, conforme las relaciones sociales se
establecían.
Así, se puede percibir que los
cuentos
populares reunen una serie de
características (no poseen fechas, ni autores y son de amplia
difusión) permitiendo considerar sus contenidos como una
representación social "pronta" para el análisis.
“Hablando” sobre el mundo social, sea por contenidos fantasiosos
o hechos que en cierta medida ocurrieran con alguien, el cuento se
presenta como una representación “espontánea” de
contenidos sociales. Es importante
resaltar que el sentido de “espontánea” aquí indica que los
contenidos simbólicos surgen sin compromisos con instituciones
oficiales como, por ejemplo, la Iglesia Católica. La “espontaneidad”
no indica que las representaciones surgen “del nada”, sino que
aparecen como emanaciones de la propia sociedad. En resumen, las
representaciones que están en los cuentos pueden servir como objeto
de análisis sociológico para descubrir sentimientos y ideas sobre
personajes reales, como los funcionarios religiosos.
Los
cuentos populares y las representaciones del sacerdote
Pasada la presentación sobre
la importancia
de
los cuentos como "depositórios" de representaciones,
podemos hablar de algunos resultados del análisis y, a
continuación, ver las afinidades entre las representaciones y la
dinámica histórica de formación del clero en Brasil. La
mayor parte de los cuentos trabajados (cuya personaje principal o
secundaria es un sacerdote católico) se encuentra en la categoría
presentada por Câmara Cascudo (1999) como facécia (historias
de contenido humorístico / divertido). En general, el sacerdote
busca librarse de situaciones que su constante “lujuria”, “gula”
o “astucia” (“mala fe”) le pone. La gran presencia de
historias humorísticas con el sacerdote indica, en cierta medida,
representaciones de un sacerdote que no es “tomado con mucha
seriedad” por las personas. Las facécias están
estructuradas con un elemento humorístico, presentando situaciones
no previstas, donde el resultado que tiene un “mal-hecho” muestra
el contenido de ejemplo (la “moral” de la historia). En los
cuentos populares brasileños el desenlace de la historia y lo que
ocurre con el sacerdote son los contenidos que ofrecen el tono
humorístico.
En los cuentos analizados está
la
representación del sacerdote como una persona muy astuta, que busca
engañar otras personas con su discurso oratorio; que se relaciona
con las mujeres, a pesar del celibato; que siempre está en busca de
alimentos o comiendo mucho; entre otras características que se puede
considerar “no apreciadas”. Algunas leyendas famosas en Brasil
recuerdan estas características del sacerdote. El sacerdote
“engañador” aparece en historias que explican el origen del
termino “cuento del vicario”, utilizado para referirse a algún
golpe engañador porque alguien cree en una persona deshonesta,
mentirosa (pobre chico,
ha caído en el cuento del vicario...).
Se dice que el término viene de situaciones que los padres pidieron
favores, pero sin contrapartida, a pesar de promesas. Son historias
de promesas incumplidas, o de situaciones donde el sacerdote quería
algo y para conseguirlo hacía trampas. En los cuentos examinados
existen varias historias con representaciones del sacerdote que
camina en esa dirección. Tampoco son pocas las historias que
retratan relaciones de padres con mujeres casadas o solteras donde la
mujer termina mal (como, por ejemplo, la historia de la “Mula sin
cabeza”, que sería una maldición sobre la mujer que se relacionó
con un sacerdote, o sobre la hija de esta relación).
Las
“facécias” brasileñas muestran un sacerdote muy “astuto”,
pero que siempre pierde, convirtiéndose en motivo de burla. Lo que
ocurre con el sacerdote ofrece el tono humorístico a la historia,
como en los cuentos “El palurdo, el sacerdote y el estudiante”
(Cascudo, 1999: 218 – 219), “El niño inteligente y el sacerdote”
(Cascudo, 1999: 234 – 235), que también es conocido como “El
sacerdote y el niño” (Alcoforado & Albán, 2001: 336 – 339),
“El padre conquistador” (Alcoforado & Albán, 2001: 423 – 424), y otras
historias que describen el
sacerdote como una persona que busca ganar siempre, o un goloso, o
alguien que no cumple el celibato. En suma, no es considerado como
una persona cuyos valores y cualidades serían ejemplos de una
conducta sacerdotal. La transgresión de las normas (de la Iglesia
Católica) es una constante, como vemos en las siguientes historias:
El
niño inteligente y el sacerdote (Cascudo,
1999: 234 – 235)
Un sacerdote que viajaba llegó
un día a una
casa a lo largo de la carretera y cerca de un río donde se encontró
con un niño (...) el sacerdote le dijo: si quieres vivir conmigo yo
le enseñaré a leer y mucho más. El niño aceptó la invitación y
se dirigió a la casa del sacerdote. Cuando llegaron, el sacerdote,
armado con una palmatoria, fue enseñar al niño.
- ¿Cómo es mi nombre?
Y el niño respondió:
- ¿No es sacerdote?
- Sacerdote, ¡no! Es
Papa-hostia.
¡Y el sacerdote le pega al
niño!
- ¿Cómo se llama eso?
Y el niño:
- ¿No es mujer?
- Mujer, ¡no! Tía buena.
¡Y el sacerdote le pega al
niño!
- ¿Y aquello?
- ¡Gato!
- Gato, ¡no! Papa-ratón.
¡Y el sacerdote le pega al
niño!
- ¿Y aquello?
- ¡Fuego!
- Fuego, ¡no! Es claro en el
mundo.
¡Y el sacerdote le pega al
niño!
- ¿Y aquello?
– Agua.
- Agua, ¡no! Es abundancia.
¡Y el sacerdote le pega al
niño!
- ¿Y aquello?
– Casa.
– Casa, ¡no! Es traficación.
¡Y el sacerdote le pega al
niño!
Y aquél fue el primer día de
clase. Por la
noche, cuando el sacerdote durmió, el niño pegó mesas, sillas,
bancos y más muebles en la puerta de la habitación del sacerdote,
formando una trinchera de trastes. Después hizo una antorcha de
paño, empapado de grasa, la ató en la cola del gato, tocó el fuego
y gritó:
- Despierte papa-hostia de los
brazos de la
tía
buena, pues hay el papa-ratón con el claro en el mundo en la cola,
si no ayudar con abundancia lleva al diablo la traficación!
El sacerdote, cuando abrió la
puerta para
correr, los muebles cayeron en su cabeza, rompiendo un brazo y otras
lesiones. El niño había desaparecido.
El
padre conquistador (Alcoforado & Albán, 2001: 423 – 424)
Había un sacerdote que le
gustaba
conquistar
las mujeres de la parroquia (...) un día, ligaba una dama, que contó
a su marido. Y el marido:
- Vamos a travesiar con el
sacerdote. Yo
finjo
que voy a viajar y tu finges también que acepta el cortejo. Después
vamos a preparar una artimaña.
El marido pidió que su
empleado pusiera un
barril lleno de heces en la casa. Entonces el sacerdote fue a cenar
con la esposa y durante la cena alguien golpeó la puerta.
- ¡Oh, es mi marido!
¡Escondete!
Y el sacerdote:
- ¿Donde me voy a esconder?
– Esconde allí. Hay un barril
allí.
Entonces el sacerdote entró en
el barril
(...)
y el barril estaba lleno de excremento. Entonces el sacerdote no
podía respirar, ponía su cabeza hacia arriba. Luego vino el esposo:
- Veo que tu ha puesto el
pollo en aquel
barril
para poner huevos. ¡No te he dicho, mujer! ¡Ahora voy a disparar en
aquel pollo!
- ¡Marido, no lo hagas!
(...) Y el sacerdote ponía la
cabeza abajo
en
el barril y el cuerpo se hundió en caca hasta la cabeza. No podía
respirar, levantó su cabeza. Cuando levantó la cabeza, el marido:
- ¡Oh, de nuevo! ¡Voy a
matarle!
Y llevaba aquella historia
hasta castigar
mucho
al sacerdote. (...)
- ¡Eh!, ¿sabes qué mujer? Pide
al empleado
que juegue fuera este barril.
Entonces el barril corrió por
la calle,
poniendo caca en todas las partes, y el padre, pobre, fue hasta
abajo, todo sucio. Cuando pasó la calle, todos decían:
- ¡Crea en Padre Dios
Todopoderoso, ahí va
el
vicario todo lleno de mierda!
Estas historias contienen
buenos ejemplos
de
las representaciones que existen en los cuentos brasileños
analizados, pues revelan elementos singulares de nuestro “imaginario
popular”. Las singularidades aparecieron después de la lectura de
algunos cuentos populares de tradición europea, elegidos justamente
para “educar” la mirada sobre los contenidos y descripciones
sobre el sacerdote que aparecieran muy diferentes. En los cuentos
irlandeses (Croker, 2001), por ejemplo, el sacerdote es un tipo
serio, de gran sabiduría, santo, muy religioso, respetado y muy
feliz. Las historias muestran lecciones morales o aventuras que
impliquen la resolución de problemas mediante su presencia. En los
cuentos de tradición celta (Jacobs, 2002), el sacerdote es un tipo
gentil, útil, que ayuda siempre. La situación de un problema,
especialmente en situaciones extra cotidianas y sin explicación,
existe también en cuentos de tradición rusa, como en el cuento “La
perezosa” (Afanas’ev, 2003). En los cuentos noruegos (Asbjornsen,
2003) el sacerdote es un individuo cuyos valores son rígidos
con el juicio de actitudes erradas. Además es muy respetado por la
gente.
Un aspecto interesante fue
percibir en el
cuento ruso “El tesoro escondido” (Afanas’ev, 2003) lo que
ocurre con el sacerdote que no es confiable y tiene una conducta
moralmente errada. El sacerdote aparece como un codicioso, avaro y
sin escrúpulos, pero sufre un castigo (divino) muy rígido por su
conducta. La lectura de este cuento mostró un otro aspecto de los
cuentos brasileños analizados: en las historias cómicas con el
sacerdote, cuando intenta ganar ventaja (y termina mal), no existen
reflexiones sobre la calidad de su conducta. La lección dada existe
en un placer al reírse de lo que ocurre al sacerdote, pues no
termina bien aunque quisiese tomar ventaja. En las historias
“europeas” analizadas cuando el sacerdote no se portaba bien
existía una lección clara y rígida, existiendo incluso un grave
castigo divino. Ya en los cuentos brasileños las artimañas de los
sacerdotes no sufren juicios o sanciones de seres del “otro mundo”,
como una “corrección divina”.
Los
cuentos populares y las afinidades con la Historia del clero en
Brasil
Las representaciones
encontradas en los
cuentos
analizados han sugerido otra investigación: contenidos de la
historia de la Iglesia
Católica en Brasil, a fin de identificar afinidades entre el imaginario y
la trayectoria
de
establecimiento de la Iglesia, en este trabajo,
de los clérigos. Las representaciones de la lujuria, la gula y
la mala
fe del sacerdote, aunque todavía recientes (ya que
algunas colecciones
examinadas son el resultado de pesquisas del final del siglo XX),
parecen ser, de hecho, emanaciones del social, en referencia al
contexto histórico que marca el establecimiento de la Iglesia en el
Brasil. Según Câmara Cascudo (1999), hay muchas conexiones posibles
entre las historias escuchadas en su niñez y la dinámica social en
que vivía con su familia en Pernambuco. Lo que más le impresionó
fue saber que aquellas historias ya existían, aún que con más o
menos detalles y variaciones, siglos antes en otras regiones del
país, presentando contenidos relevante del imaginario popular. Esta
reflexión, junto con las representaciones recogidas, generó la
siguiente pregunta: ¿existen semejanzas entre las representaciones
de los cuentos populares analizados y la dinámica religiosa que se
establece durante una buena parte de la historia brasileña, es
decir, la dinámica del Patronato?
Para reflexionar sobre esta
cuestión es
necesario comprender lo que el Patronato ha producido en Brasil.
Según Vainfas (2000), el Patronato es un sistema político donde la
Iglesia Católica designa un individuo o institución como un patrono
para una región determinada, con el fin de promover la fe cristiana.
A cambio, el patrono recibe privilegios como el derecho de cobrar los
diezmos y el poder de nombramiento de los dirigentes para ejercer
funciones eclesiásticas. En Portugal, la subordinación de la
Iglesia al Estado Portugués crea una dinámica que pone en las manos
del Rey, durante varias generaciones, la estrategia y los mecanismos
para la evangelización en la colonia. Históricamente, la estructura
institucional de la religión del colonizador cambia poco, ya que el
Patronato dura hasta la Proclamación de la República en 1889.
Por más de 400 años, el
sacerdote actúa
como
un funcionario del Estado, obedeciendo las órdenes que tenían,
sobre todo, intereses políticos y económicos. Por supuesto, la
religión tiene un peso importante, ya que legitima la colonización
y la subordinación de los sujetos. El clero tiene un papel
importante en la comprensión de la dinámica de la religión en el
contexto de Patronato, ya que el Estado Portugués tenia la
responsabilidad de proporcionar eses sacerdotes, funcionarios no solo
de la institución religiosa, sino también del Estado en el período
colonial.
Con el Patronato, el rey de
Portugal tenía
que
decidir sobre las estrategias de actuación política y religiosa en
la colonia. Los clérigos eran funcionarios tanto de la institución
religiosa, como del Estado, con obediencia a sus estrategias
político-económicas. El sacerdote es importante en este proceso,
pues sistematiza e institucionaliza la nueva doctrina en el
territorio ocupado. El proyecto portugués tenía por objeto
legitimar la colonización (también por la religión), o sea, la
interpretación del nuevo contexto social ocurría también por las
acciones de los sacerdotes ya que la religón era un medio clave para
interpretar el mundo en ese momento. El Estado Portugués se encargó
de seleccionar la cantidad y la calidad de los clérigos, crear
nuevas diócesis, entre otras medidas que contribuyeron a hacer
posible el sistema colonial, con relaciones singulares entre el
pueblo y los líderes religiosos siempre de acuerdo con los intereses
del rey de Portugal.
La institución religiosa fue,
en gran
medida,
tan subordinada al Estado que los clérigos hacían uso de los
poderes del Rey cuando castigados por los miembros de una jerarquía
mayor dentro de la Iglesia y obtenían la anulación de la pena
(Rodrigues, 2002). Al estar de acuerdo con el proyecto colonizador,
con los intereses de la explotación y de las estrategias políticas
que se oponen a las características de reflexión de una religión
de ética universalista, el Catolicismo interfirió poço em la
subjetividad religiosa a fin de "regular" los deseos y
formas de interpretar el otro en términos universales (Santos,
2006). La institución religiosa era presente en términos políticos,
de dominación, con regulación de las acciones religiosas externas y
formas de acción para “ser reconocido” como un ciudadano
de la colonia, es decir, como un
sujeto católico, que tiene practica de aquellos ritos.
Se puede considerar que el
establecimiento
de
la religión católica es escaso en la colonia. El Estado Portugués
elegía el clero regular (sacerdotes de órdenes religiosas en su
mayor parte) para las obligaciones de evangelización, mantenimiento
del culto, y, aún, establecer iglesias y atender a la gente en el
interior del país. Las construcciones de las parroquias en Minas
Gerais, por ejemplo, se produjeron en grandes cantidades en función
de las acciones de las órdenes religiosas y catolicismo lego
(practicado por los legos comprometidos en la promoción de su
creencia), ya que el Gobierno portugués prohibió la entrada del
clero regular en el siglo XVIII en la región y no ofrecía cambios
estructurales importantes para el mantenimiento del clero secular que
se asentó allí.
Desde el siglo XVIII, cuando
los jesuitas
fueron expulsados y ocurre una disminución significativa del número
de clérigos regulares, la Corona Portuguesa empieza a valorar más y
aumentar la centralidad del clero secular en las acciones religiosas.
El clero empieza a responder directo al Estado Portugués. Para dar
una idea de la debilidad institucional en la colonia, la primera
parroquia fue construida en 1532, el primer obispado creado en 1551 y
el según solamente 100 años después. Crearan sólo seis obispados
y un arzobispado durante el Patronato, que eran la mayoría del
tiempo vacantes y fueron responsables por la administración de las
necesidades religiosas de toda la colonia, cuya población era de
(alrededor) tres millones a finales del período colonial. El número
de parroquias (alrededor de 600 en 1820) demostró ser insuficiente
para atender a la población, teniendo en cuenta la inmensidad del
territorio y el proyecto de “conquista universal de las almas”
del Catolicismo. La construcción de nuevas parroquias fueron
decididas por el Estado portugués a través de la Mesa
de Conciencia y Ordenes. A finales
del siglo XVII, el número de parroquias aún era muy bajo: menos de
150, y en 1820 fueron menos de 600, lo que significa que un sacerdote
tenía la responsabilidad de prestar servicios a más de 6.000
habitantes (Vainfas, 2002).
En resumen, donde el Patronato
no tenía un
interés real para establecer la institución eclesiástica, la vida
religiosa ocurría por los bolsillos y interés de religiosos legos.
Según Hoornaert (1977), la realidad de la religión del pueblo era
poco regulada por la institución religiosa, debido a la baja
presencia física de los sacerdotes, vicarios, obispos e iglesias en
algunas regiones, como las que no eran costeras. Existía un número
insuficiente de sacerdotes que trabajaban aquí y, sin embargo, una
insuficiencia geográfica de acuerdo con la relación territorio
geográfico/Iglesias/funcionarios religiosos. Según el autor, el
clero más presente (en cantidad) era lo secular, estrechamente
vinculado a los ordenes y intereses de la Mesa
de Conciencia y Ordenes, o sea, del
Estado Portugués.
Estos datos, aunque breves,
permiten mirar
a
las afinidades entre las representaciones encontradas en los cuentos
populares y la singularidad histórica de Brasil. La respetabilidad,
la consideración y el carisma de una figura influyente, que tiene
una gran importancia política en el contexto de la dominación de la
colonia, son elementos que permiten algunas reflexiones sobre el
"papel del sacerdote" en el imaginario social brasileño.
Parece que existe una fuerte conexión entre la percepción más
"mundana" del sacerdote y las deficiencias institucionales
para insertar, históricamente, el sacerdote en la vida de la
población, con una formación singular. Emanuel Araújo (1997)
presenta una esfera colonial llena de prácticas y ritos que se
cumplen mecánicamente y funcionarios religiosos de conducta
cuestionable. Con los relatos de viajeros y la literatura producida
por Gregório de Matos, poeta barroco del siglo XVII, Araújo ilustra
los contextos históricos que se relacionan con las representaciones
que se encuentran en los cuentos populares. Los poemas de Matos
sirven para complementar la descripción de la época colonial, la
percepción del “retrato negativo" de los sacerdotes que está
presente no sólo en documentos históricos y relatos de viajeros,
sino también en la producción literaria de la época. En los
relatos de viajeros analizados por el historiador, el comportamiento
del sacerdote es retratado como subversivo a las normas que deberían
seguir.
El clero brasileño parece
compuesto por
sujetos que no tienen vocación, adoptan el concubinato, la seducción
y otros “delitos”. La ruptura de la castidad se presenta como la
conducta más frecuente entre los clérigos de la colonia,
ocurriendo, a veces, en su propio confesionario. Las relaciones
ilícitas eran tan frecuentes en los relatos que podemos ver su
efecto también en los documentos oficiales que buscaban guiar a los
clérigos, con diversas sanciones. Los clérigos eran guiados por las Constituições
primeiras do Arcebispado da Bahia (Constituciones
Primeras del
Arzobispado de
la Bahia) (Vide, 2007) a
bautizar a sus hijos de esas relaciones en la parroquia más cercana
(nunca en la región de trabajo del padre o la madre, si se trata de
una monja) y siempre muy discreto, sin fiesta o alguien además del
padrino del niño, y el religioso que no obedeciese la ley debría
pagar una multa por negligencia del secreto (Vide, 2007: 16). Además
de las relaciones entre sacerdotes y monjas, existían cohabitaciones
entre los sacerdotes y mujeres religiosas (legas) fácilmente
percibido por la población de la parroquia cuando observaban que un
sacerdote, en repetidas ocasiones, se convertía en padrino de varios
hijos de una única madre.
Las Constituições
primeiras
buscaban referirse no sólo sobre los crímenes cometidos por los
funcionarios religiosos en relación con los "pecados de la
carne", pero también otras formas de infracción, tales como
robos o practicas de juegos. Thomas Lindley (1969) señala que en el
siglo XIX, su asombro en ver fiestas de clérigos con demasiado
alimento, bebidas muy caras y prohibidas, juegos y otras formas de
entretenimiento “mundano”. Otra costumbre adoptada por algunos
clérigos que mucho asombro en los visitantes extranjeros eran las
ropas que ignoraban las normas establecidas de prohibicion del uso de
objetos y tejidos pomposos, como las medias de seda o los diversos
objetos de plata. Teniendo en cuenta el contexto del Patronato, donde
la Iglesia no tenía autonomía y las grandes órdenes provenían del
Estado, la vigilancia de la conducta de los funcionarios religiosos
ocurría por los órganos relacionados al poder. A pesar de la
existencia de documentos oficiales de normas presentados por la
institución religiosa, hubo una clara debilidad institucional para
poner en práctica estas normas.
En resumen, teniendo en cuenta
el
conocimiento
de la dinámica religiosa que marca la formación del Brasil y del
imaginario ofrecido en los cuentos, se puede pensar que el número
insuficiente de sacerdotes y parroquias, la dependencia directa de
las estrategias político-económicas del Estado Portugués, y el
grande conflicto simbólico entre la práctica que caracteriza el
funcionamiento de la colonia (la esclavitud) y el contenido teológico
de la Iglesia Católica (la ética universal) contribuyen para
concluir que esa ética no ha "penetrado en el alma", sin
llegar al individuo para promover la reflexión de los actos y de los
deseos desde un racionalismo ético (Santos, 2006). La institución
religiosa no tenía poder para establecerse de manera tan profunda a
cambiar las creencias religiosas de las personas y las percepciones
acerca de los funcionarios religiosos. Con el clero poco preparado,
desplazados por el Estado Portugués para realizar los sacramentos
básicos y cobrar por las tasas de la Iglesia, los funcionários
establecían un estilo de vida similar al de los legos y, en ese
sentido, las representaciones de “gula, lujuria y mala fe” los
sacerdotes revelan afinidades con la cultura religiosa que se ha
establecido aquí. La población casi no dispone de buenas
relaciones, con admiración y respeto, con los funcionarios y la
dinámica histórica revela afinidades con las representaciones
encontradas, hasta ahora, en los cuentos populares brasileños.
Los
cuentos populares y la calificación mágica del sacerdote
Tenemos, entonces, como
principales
descripciones del sacerdote un tipo de persona de baja reputación,
que desea llevar ventaja, que come mucho y es transgresor de las
normas de la institución a la que pertenece. Eso nos lleva a la
siguiente pregunta: ¿cómo es la calificación
mágica del sacerdote en los
cuentos? Este concepto surge a partir de una reflexión sobre el tipo
ideal del sacerdote
en la teoría de Max Weber (1991). En su teoría, Weber contribuye
para percibir las características generales de los sacerdotes y
facilitar la mirada al empírico, que es por supuesto misturado con
otros elementos y no “puro”, tal como hay en la teoría. Esta
idea de tipo puro sirve para mirar con mas facilidad a los contenidos
reales, ambiguos desde su naturaleza. Según Weber, los sacerdotes
son empleados de una institución permanente, regular y organizada, y
realizan sus cultos en lugares definidos. Poseen una sabiduría
especializada que le permite tener la responsabilidad de enseñar su
doctrina de manera sistemática y, aún, tienen experiencia y
sabiduría que le permite influenciar y pedir ayuda a los dioses a
través de la adoración. El sacerdote intermedia la relación entre
los mundos. La calidad mágica
se refiere al conjunto de habilidades del sacerdote que son
reconocidas por las personas, y que le permiten la solución de
diversos problemas, teniendo en cuenta la experiencia y la
respetabilidad que le atribuyen. Si el sacerdote es llamado para
solucionar algún problema es porque tiene una sabiduría especifica,
y esa sabiduría es una característica de la calidad
mágica del sacerdote reconocida por
las personas.
En términos sociológicos, nos
damos cuenta
de
que no es dominante en los cuentos brasileños la representación del
sacerdote como una persona que es referencia para ayudar rápidamente,
y tampoco se pide para realizar oraciones, proteger o aconsejar. La calificación mágica no
está presente como vimos en los ejemplos anteriores de algunos cuentos europeos,
donde la oración del sacerdote es, por ejemplo, prueba de sus
habilidades especiales y esencial para que se resuelva un problema.
No hay en los cuentos brasileños el imagen del sacerdote como
alguien con una sabiduría especial, poderes, experiencia o
competencias que permitan enfrentarse con el “inexplicable”, pero
sí como alguien que no es confiable. Observamos que las
representaciones del funcionário religioso católico están, la
mayoría, en cuentos que tienen historias de contenido humorístico,
las facécias.
Son personajes no confiables, que no resuelven problemas, no
admirados o respetados. Las representaciones describen el sacerdote
como “goloso”, “mujeriego” y “astuto”, con conductas muy
cerca de los placeres y deseos de la vida cotidiana. La
“calificación” no existe a la causa de pertenecer al clero (que
exigiría tener una sabiduría especial para tratar con los seres del
“otro mundo”, como los santos cristianos, Dios y otros).
Conclusión
En resumen, el interés aquí
fue presentar
algunos resultados de un estudio acerca de las representaciones
sociales a partir de cuentos populares, con una propuesta de una
“otra mirada” en la búsqueda de la Sociología de la Religión.
La mayoría de las investigaciones sociológicas en este campo
buscan, por la tradición, mirar a la religión por surveys,
entrevistas semiestructuradas, y otras técnicas de investigación
utilizadas. Muchas utilizan el concepto de representación social en
búsquedas con entrevistas y cuestionarios aplicados en el campo.
También optamos por utilizar el concepto de representación social,
pero teniendo en cuenta que ya existe en la estructura del cuento
popular. Las representaciones en los cuentos serían, también,
contenidos que hablan de impresiones del pueblo sobre el sacerdote,
que han construido poco a poco con el tiempo. Los contenidos de los
cuentos son interesantes fuentes de acceso a la realidad y muestran
algunas representaciones como se fueran, también, una manera de la
sociedad “decir lo que piensa”.
El cuento es visto como una
forma de
representación, que es un conocimiento de muchos sujetos y persiste
en el tiempo. Puede, por lo tanto, ser considerado lleno de
contenidos de la subjetividad de un pueblo y muy relevantes para un
análisis sociológico. Así como ocurre en en las entrevistas,
tomamos los cuentos populares como representaciones importantes, no
solo de las personas que cuentan las historias, sino de varios
contadores y otros que escuchan las historias que sobreviven en la
memoria popular. Las historias examinadas revelan sentimientos sobre
el mundo que son relevantes en relación al sacerdote. No hay
compromisos con formas de pensar o normas de cualquier institución,
religiosa o no, cuando transmiten las historias. Las cuentan en
momentos de distracción, mostrando sentimientos “espontáneos”
acerca del personaje analizado. No existiría el arte, la literatura,
el folclore, el derecho o las ciencias sin que hubiera una relación
con las ideas de una sociedad. Por lo tanto, se puede argumentar que
para existir, el cuento “habla” de representaciones del sacerdote
que la sociedad considera validas para permanecer en su memoria.
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i Maestranda de la
línea de investigación Sociología de la Religión del Departamento de Sociología de la Universidad de
Brasília (UnB), Brasil. Se graduó en Ciencias Sociales con
especialización en Sociología por la misma institución. Maestranda en
Sociología. Universidad de Brasília (UnB). AOS 05 BL C APT 112;
Brasília – DF – Brasil. CEP: 70660-053. mayra_resende@yahoo.com.br
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