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La
formación de una nueva mentalidad religiosa de la elite empresarial
durante la dictadura militar, 1974-1990. El catolicismo empresarial
del Opus Dei.
The
formation of a new religious mentality of the business elite during
the military dictatorship, 1974-1990. The Opus Dei Catholicism
employer.
Fabián
Gaspar Bustamante Olguín.i
Recibido
el
12-12-2009
Aceptado
el
09—03-2010.
Resumen
Este artículo
tiene
como objetivo comprender las claves de la formación de la nueva
mentalidad religiosa de la elite empresarial, nacida durante la
dictadura militar, a través del análisis de los postulados de
Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, líder y fundador del Opus
Dei. La interrogante de este artículo es ¿de qué manera el Opus
Dei le imprimió un nuevo ethos cultural y una justificación
ideológica al empresariado y a su sistema neoliberal? ¿Cuánto de
esa mentalidad religiosa conservadora aportó al proyecto económico
de la elite empresarial? De lo anterior, se sostiene que los
planteamientos del Opus Dei, basados en la santificación del trabajo
ordinario y la justificación que hacen de la riqueza, permitieron
sintetizar los valores tradicionales católicos de la elite con las
exigencias de la modernización económica capitalista neoliberal.
Palabras
clave: Elite empresarial – religión - Opus Dei – dictadura
militar.
Abstract
The
aim of this paper is to understand
the keys to the formation of the new religious mentality of the elite
enterprise, born during the military dictatorship, through the
analysis of the postulates of Monsignor Josemaria Escriva de
Balaguer, leader and founder of Opus Dei. The question of this paper
is how does Opus Dei, he brought a new cultural ethos and an
ideological justification to the business and its neoliberal system?
How much of that conservative religious mentality contributed to the
economic project of the business elite? From the foregoing, it is
argued that the approaches of Opus Dei based on the sanctification of
ordinary work and the justification given to wealth, allowed
Catholics to synthesize traditional values of the elite with the
requirements of capitalist neoliberal economic modernization.
Key
words: Elite enterprise – religion – Opus Dei – military
dictatorship.
El
trabajo
es la
vocación inicial del hombre,
es
una
bendición
de Dios, y se equivocan lamentablemente,
quienes
lo
consideran un castigo.
El
Señor,
el
mejor de los padres,
colocó
al
primer hombre en el Paraíso,
<<ut
operaretur>> - para que trabajara.
José
María
Escrivá de Balaguer
(Surco,
482)
Introducción.
En
el presente trabajo intentaré comprender la mentalidad religiosa de
la elite empresarial a través los planteamientos del catolicismo
integrista del Opus Dei durante la dictadura militar entre los años
1974 a 1990 en Chile. En tal línea, me parece percibir que una de
las características religiosas de la elite, en general, es su
catolicismo, cuestión que ha generado una estrecha alianza con la
Iglesia Católica durante el siglo XIX y hasta muy avanzado el siglo
XX; sin embargo, con el Concilio Vaticano II (1962) y la Conferencia
Episcopal de Medellín (1968), la Iglesia adoptó una postura social
con los problemas que acontecían en el continente latinoamericano.
Tal postura influyó a un sector mayoritario de la Iglesia chilena
que formó parte del cambio rápido y global de las estructuras,
promoviendo la reforma agraria, la sindicalización campesina y
luego, en dictadura la defensa de los derechos humanos y con aquellas
fuerzas políticas que luchaban por recuperar la democracia.
Pero durante
el
pontificado de Juan Pablo II, la Iglesia Católica mundial y chilena
han dado un vuelco conservador, preocupándose de temas asociados a
una moral tradicionalista, especialmente en materia de sexualidad y
familia. Tal como lo sostiene Genaro Arriagada, esto ha tenido lugar
con el fortalecimiento de dos congregaciones – Opus Dei y
Legionarios de Cristo- quienes han reforzado esa tendencia. De allí
que –agrega- “las relaciones entre la elite de la comunidad de
negocios y estas dos últimas congregaciones son muy estrechas y se
ven fortalecidas por una red de donaciones desde las grandes empresas
privadas hacia iniciativa controlada por estos grupos” (Arriagada,
2004:164).
Esta
elite de negocios desempeñó un papel fundamental en la
consolidación del régimen militar en Chile, incluso tuvo la
capacidad de evolucionar más que el mismo régimen. Muchos de los
empresarios se sienten identificados plenamente con la dictadura y se
han autoasignado el rol de determinar el bien común de la sociedad.
Por cierto,
esta
elite empresarial asentó su poder en la propiedad de sus empresas –
productivas, financieras o de servicios- que han tenido su origen en
un patrimonio familiar, en la mayoría de ellas, o bien, en el
período de privatización de empresas durante la dictadura militar.
Entenderemos a
esta
elite empresarial, en efecto, a un núcleo selecto de propietarios
directos de las principales grandes empresas del país.
Pues bien, el
objetivo de este trabajo es analizar al actor empresarial no sólo
como actor económico sino enfocarme en sus creencias religiosas
caracterizadas por el catolicismo integrista. Para ello me enfocaré
principalmente en el Opus Dei, del cual una parte importante de los
empresarios es miembro o colaboradora. En ese sentido, nuestra
interrogante es ¿de qué manera el Opus Dei le imprimió un nuevo
ethos cultural y una justificación ideológica al empresariado y a
su sistema neoliberal? ¿Cuánto de esa mentalidad religiosa
conservadora aportó al proyecto económico de la elite empresarial?
Frente a la interrogante sostendré que los planteamientos del Opus
Dei, basados en la santificación del trabajo ordinario y la
justificación que hacen de la riqueza, permitieron sintetizar los
valores tradicionales católicos de la elite con las exigencias de la
modernización económica capitalista neoliberal. En efecto, el Opus
Dei resultó un medio eficaz para racionalizar el comportamiento
individual empresarial. A ello sostendré que el Opus Dei sintetizó
la teoría y práctica de los valores tradicionales católicos con
las exigencias de la modernización capitalista neoliberal poniéndolo
como funcional al nuevo sistema. Este cambio en la religiosidad,
sumado al carácter refundacional que se autoasignaron, reflejó una
revolución los períodos anteriores previos al golpe, y se manifestó
no sólo en el ámbito económico sino además social e
ideológicamente donde la libertad económica y el conservantismo
social y moral no resultaron incompatibles.
i Licenciado en
Historia, Universidad Diego Portales. Candidato a Magíster en Historia
de Chile, Universidad de Santiago de Chile.
ii Nos
referimos a Fernando Larraín y Manuel Cruzat, ambos supernumerarios del
Opus Dei.
iii Cabe señalar que el concepto integrismo
fue introducido por el teólogo alemán Hans Urs von Baltasar, en un
artículo escrito en 1960 titulado “Integralismus”. Por su parte, el término integrismo
está relacionado al catolicismo. Sería un error denominar a esta visión
del catolicismo de “fundamentalista” puesto que ese concepto pertenece
a la tradición protestante norteamericana.
iv No está de más decir que la principal
referencia que tenía el catolicismo integrista era Pio V (1565-1572),
el Papa más activo de la Contrarreforma religiosa.
v Le
Monde Diplomatique,
Involución de la Iglesia Católica chilena. El Catolicismo del siglo
XXI: de la teología de liberación al papa Benedicto XVI. Editorial Aún Creemos En Los Sueños,
2007, p.27.
vi La
declaración de la doctrina de la infalibilidad del Papa se dictó en
1870 en el Concilio Vaticano I.
vii
Además Pío XI instituyó la fiesta litúrgica de Cristo Rey, que se debía
celebrar en la Iglesia el último domingo de octubre.
viii Uno de los adversarios más encarnizado
y constante de los postulados del Concilio Vaticano II fue el Monseñor
francés Marcel Lefebrve, quien formó un movimiento integrista católico
denominado Lefebrvristas, con presencia minoritaria en nuestro país.
ix Antoni Aguiló Bonet, Op.cit, p.8. Sobre este punto, Escrivá de
Balaguer, en su defensa a la libertad personal dejó entrever su
animadversión hacia la justicia social y las teorías del marxismo,
condenándolo de manera explícita como algo que “es incompatible con la
fe de Cristo”. De hecho, se preguntaba: “¿Existe algo más opuesto a la
fe, que un sistema que todo lo basa en eliminar del alma la presencia
amorosa de Dios?”. Ver Josemaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios: homilías, Ediciones RIALP, Madrid, 1988, p.251.
x José
Comblin, citado en María Olivia Monckeberg, El Imperio del Opus Dei, Ediciones B, Santiago, 2003, p.254.
xi Max
Weber plantea que el capitalismo es ante todo una mentalidad, no
consiste solamente en la prosecución de unos beneficios, y menos aún de
confort, el deseo de adquirir ha existido siempre y en todas partes. El
espíritu del capitalismo weberiano es un tipo particular de conducta
económica, que se caracteriza por la búsqueda de ganancias cada vez
mayores, gracias a la utilización racional calculada y metódica de los
medios de producción. Para analizar el origen de ese capitalismo hay
que buscar las fuentes de esa racionalidad que se encontrarían en la
ética protestante. Max Weber, La ética
protestante y el espíritu del capitalismo, México: Fondo de
Cultura Económica, 2003.
xii En su máxima 946,
Escrivá de Balaguer denotó su machismo y desprecio por la mujer. Dice
en una de ellas: “Si queréis entregaros a Dios en el mundo, antes que
sabios –ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas –
habéis de ser espirituales, muy unidos al Señor por la oración
xiii Muchos de esos numerarios privilegiaban
sus estudios en los establecimientos del Opus Dei. En particular de la
Universidad de Navarra en España.
xiv En el período de la dictadura
franquista el Opus Dei logró conseguir controlar el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas y a través de él obtener un papel dominante
en el mundo académico. Además que estableció sus propias instituciones
de educación: Universidad de Navarra y la Escuela Superior de
Administración de Empresas (ESADE) en Barcelona.
xv Según cita Callaghan,
“tras ser felicitado por el nombramiento de Ullastres, Escrivá de
Balaguer observó: <<Me da igual que sea ministro o barrendero, lo
único que me interesa es que haga su santo trabajo>>. Ver William
Callaghan...p.330.
xvi El Opus Dei llegó a
Chile gracias a la misión encomendad por Escrivá de Balaguer a Adolfo
Rodríguez Vidal quien se presentó ante el Cardenal José María Caro que
lo introdujo como profesor de Ingeniería en la Universidad Católica. A
los pocos años y ya como Consiliario Regional en Chile empezó a
difundir la “Obra” a las clases altas santiaguinas, en especial a
profesionales y estudiantes universitarios en esa casa de estudios.
Pero ya a finales de la década del 60 empezó a ostentar una amplia
acción apostólica que incluía a empresarios chilenos.
xvii Según Carlos Patiño Villa, muchas de
las universidades del Opus Dei no aparecen adscritas a ellas sino como
obras corporativas emprendidas por “ciudadanos” comunes (entiéndase
empresarios). Esas obras corporativas les ha permitido al Opus Dei
afirmar que ellos no poseen posesión alguna de bienes. Ver Carlos
Patiño Villa, “Entre la vocación profética y la restauración.
Movimientos católicos latinoamericanos en el siglo XX” en Francisco
Colom y otros autores, El
altar y el Trono: ensayos sobre el catolicismo político iberoamericano, Editorial Anthropos, Madrid, 2006.
xviii
Si bien existe parte de la elite chilena es católica, esto no significa
que tengan cohesión en el sentido de una visión de mundo. De hecho,
existió una larga tradición al interior del catolicismo de elite, como
sostiene María Angélica Thumala, que se dividía entre católicos
conservadores y liberales. La tradición conservadora se caracterizaba
por un fuerte clericalismo que se oponía al anticlericalismo de la
vertiente liberal. Ver María Angélica Thumala, Riqueza y piedad. El catolicismo de
la elite económica chilena,
Editorial Debate, Santiago, 2007, p, 78.
xix José Comblin, citado
por María Olivia Monckeberg, Op.cit, p.249.
xx Es
interesante destacar que el autor en mención plantea que el Opus Dei
fue una disrupción con ese espiritualismo de la hispanidad, puesto que
reconcilia a éste con el capitalismo.
xxi Jaime Eyzaguirre, historiador
hispanófilo, fue uno de los que “nacionalizó” el discurso hispanista
plasmándolo en su visión de la historia de Chile
xxii Cabe destacar que en 1971 se creó la
Sociedad Educacional Limitada (SEDUC) por un grupo de padres asociados
al Opus Dei con el fin de entregar una opción educativa acorde hacia su
espiritualidad
xxiii
Además el Opus realizó sus primeras incursiones en el campo empresarial
y político. Según Jaime Escobar se registra influencia en la Empresa
Editora Zig-Zag, en esa época el segundo monopolio periodístico de
Chile; la rama femenina del Opus había logrado el control de la revista
femenina “Eva” y algunos jóvenes periodistas ejercieron fuerte
influencia en el semanario “Ercilla”. Jaime Escobar, Op.cit, p.99.
xxiv
Así queda explícito en algunos de los pasajes de Camino donde Escrivá
de Balaguer dice: “Voluntad.- Es una característica muy importante. No
desprecies las cosas pequeñas, porque en el continuo ejercicio de negar
y negarte en esas cosas – que nunca son futilidades ni naderías-
fortalecerás, virilizarás, con la gracia de Dios, tu voluntad, para ser
señor muy de ti mismo, en primer lugar. Y después, guía, jefe,
¡caudillo!..., que obligues, que empujes, que arrastres, con tu ejemplo
y con tu palabra y con tu ciencia y con tu imperio (Máxima, 19)”. En
otra máxima se menciona el expansionismo donde dice: “Me explico que
quieras tanto a tu Patria y a los tuyos que, a pesar de esas ataduras,
aguardes con impaciencia el momento de cruzar tierras y mares – ¡ir
lejos!- porque te desvela el afán de mies”. Josemaría Escrivá de
Balaguer, Op.cit, p.7.
xxv El
testimonio del influjo del Opus Dei en la elite chilena quedó
demostrado cuando el alcalde de Las Condes, Sergio Guzmán, dictó el
decreto N°85 de fecha 27-2-78 donde denominó la Avenida Costanera
Monseñor Escrivá de Balaguer, en homenaje al líder fallecido en 1975.
Todo esto, según lo señalado al Mercurio por el socio Francisco
Armendáriz, fue pedido por más de quinientos vecinos de Las Condes. Ver
Consistorio “Eduardo de la Barra”, Seminario del Opus Dei y su estructura, Comité Valparaíso, 1984, p.52.
xxvi Según Sofía Correa, “al promediar el
siglo XX, en Chile, al igual que otros países latinoamericanos, la
riqueza estaba en buena medida concentrada en unas pocos conglomerados
de carácter familiar, cuyos intereses estaban diversificados en todos
los sectores de la economía. A su vez estos grupos estaban vinculados
entre sí por intereses económicos comunes y por lazos de parentesco.”
xxvii
Además la autora señala que durante un breve período de tiempo, en
1989, había sido presidente de ese holding el numerario español José
Enrique Diez.
xxviii Dentro del directorio de ese holding de
la salud aparece el supernumerario Patricio Parodi Gil.
xxix En la actualidad
muchos miembros de la “Obra” militan en partidos de la derecha política
como la Unión Demócrata Independiente (UDI), fundado por Jaime Guzmán
Errázuriz en 1983. Los miembros de la Obra que destacan en la UDI son
Joaquín Lavín, ex candidato a la presidencia de la República, Jorge
Martínez Busch (senador, Jacqueline Van Rysselberge (alcaldesa de
Concepción), Nicolás Monckeberg (diputado), Marcelo Forni e Iván
Norambuena y Orlando Poblete.
xxx Eliodoro Matte opera actualmente en los
rubros de la celulosa, papel, Bolsa de Comercio, inmobiliarias,
maderas, minería, productos sanitarios. Sin embargo, según la revista
“Qué Pasa”, el grupo Matte está relacionado con los Legionarios de
Cristo. Ver Revista “Qué
Pasa”, 27 de septiembre
2002.
xxxi
CEP, “La Misión del empresario en el mundo moderno”, Documento de
Trabajo Nº158, julio 1991, pp.12-13.
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