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Migrantes
en la Biblia y la vida cotidiana
Migrantes
in the Bible and the daily life
Pablo
Manuel Ferreri
Recibido
el 02-12-2009
Aceptado
el 20-02-2010.
Resumen
El
artículo
pone de
relieve la situación contextual en que se produjeron algunos textos
bíblicos. Específicamente se trabaja sobre aquellos relatos
bíblicos que evidencian la inmigración como contexto de producción.
A la vez se muestra el ocultamiento de esta situación que se ha
producido a lo largo de la historia de la interpretación de dichos
textos. Se exploran las implicancias de este tipo de enfoque bíblico
en la realidad socio política del migrante en la actualidad.
Palabras
Claves:
Biblia – Migrantes – Hermenéutica
Abstract
The
article highlights the contextual situation in which some biblical
texts were produced. Specifically, those working on Bible stories
that show immigration as a production environment. At the same time
shows the concealment of this situation that has occurred throughout
the history of interpretation of those texts. It explores the
implications of such biblical approach in socio-political reality of
the migrant at present.
Keywords:
Bible – Migrants – Hermeneutics
Introducción
En
este artículo repensamos la lectura de algunos textos bíblicos a la
luz de la situación de los migrantes y las migrantes.
Comprendemos
que en la actualidad el tema del migrante se ha llegado a transformar
una vez más, como tantas veces en la historia, en un tema central.
Éste es insertado en la cosmovisión de cada país como un grave
problema. Esta inserción en los marcos conceptuales usados por la
sociedad se produce a modo de una amenaza. De modo que la idea de
migrante comienza a funcionar como una peligrosa contraposición de
lo que se supone nacional.
No
es nuestra intención aquí desarrollar la temática de la
construcción de la figura del migrante en la actualidad ya que esta
idea es cuantiosamente estudiada en diferentes ámbitos científicos
(Maduro, 2009:37-54).ii
Tampoco procuraremos mostrar la realidad social y política del
extranjero en los textos bíblicos. Este trabajo también ha sido
fructífero en el ámbito académico. Para una visión de esta
aproximación al texto bíblico remitimos a la ya clásica obra de
Elliot (Elliot:1995). A través de ella se podrá también acceder a
una cuantiosa bibliografía sobre el uso de los términos
“extranjero”, “errante” y otros, mostrando la condición
social, política y legal de los migrantes en el Antiguo y Nuevo
Testamento.
La
tarea que procuraremos hacer en este estudio es, por una lado,
visualizar en algunos textos bíblicos claves la situación literaria
de personajes en tanto sujetos migrantes. Estos textos elegidos
tienen la característica común de llevar sobre sí siglos de
interpretación que han cerrado su polisemia. Esta clausura
polisémica ha ocultado una perspectiva particular que aquí
buscaremos poner de relieve. Por otro lado, procuraremos en estos
textos mostrar cómo se ha invisibilizado la situación del personaje
en tanto migrante. Dicha tarea de invisibilización se da al
interpretárselos desde marcos conceptuales que ignoraron la
situación migratoria de esos personajes. En el primer caso
mostraremos la figura literaria del migrante presente en el texto,
mientras que en el segundo caso mostraremos tareas interpretativas
que ocasionaron la ocultación de esta realidad.
El
presupuesto subyacente para llevar a cabo este acercamiento al texto
bíblico es que concebimos en éste una recopilación de testimonios
de grupos que, en su profesión de fe, establecieron algunas
respuestas que pueden en estos tiempos ser reconsideradas a la luz de
nuestras nuevas realidades. Además, la tarea pastoral que desarrollo
en comunidades de fe cristiana me permite estar en contacto constante
con las interpretaciones bíblicas populares y extensamente
extendidas en nuestros tiempos.
-
Desde
el Antiguo Testamento
La
figura del
migrante es fundante en muchos textos de la biblia hebrea. De hecho
un antiguo credo construía la identidad popular del pueblo judío
originada a partir de un migrante, Abraham. Así podemos leeriii
en Deuteronomio 26:5:
Entonces
dirás
estas palabras delante de Yahveh, tu Dios: "Un arameo a punto de
perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con
pocos hombres. Allí creció y llegó a ser una nación grande,
fuerte y numerosa...”
Es
interesante que algunas tradiciones que dejaron su huella en diversos
textos bíblicos del Antiguo Testamento tienen una fuerte reflexión,
consideración y una construcción positiva del sujeto migrante.
Cuando los textos recogen las razones para las migraciones, éstas
suelen darse por situaciones de hambre en los países de origen o
bien por ser llevados prisioneros o esclavos. Podemos tener el caso
de figuras centrales alrededor de las cuales se construyen luego
diversas tradiciones como es Abraham cuando tiene que emigrar a
Egipto, o Jacob en una larga huída. Personajes migrantes también
son José y Rut. Aún el mismo rey David tiene que estar un tiempo
prolongado migrando porque era perseguido.
Estas
figuras son núcleos de textos narrativos que organizaron, a lo largo
de la historia religiosa y social, marcos conceptuales numerosos.
Figuras que fueron una y otra vez releídas y reinterpretadas. A
estos textos narrativos también tenemos que agregar varias leyes de
la tradición hebrea que ponen especial atención a la situación del
extranjero. Muchas veces esta mención del extranjero o extranjera
como sujetos a proteger nace a partir de la memoria de un pueblo que
en sí fue extranjero varias veces a lo largo de su historia. A modo
de ejemplo menciono un caso paradigmático como es uno de los Diez
Mandamientos referido a guardar el sábado. Entre los que tienen
derecho a no trabajar el sábado está el extranjero. En la versión
de los Diez Mandamientos que se encuentra en Deuteronomio 5 podemos
ver que la justificación para el descanso del sábado es hacer
memoria de una liberación de Dios cuando el pueblo era extranjero en
Egipto.
Pero
también tenemos que tener en cuenta que si bien hubo una fuerte
tradición de valoración positiva del migrante, del extranjero,
también hubo tradiciones dentro del texto del Antiguo Testamento que
fueron fuertemente etnocéntricas y xenofóbicas. Los libros de
Esdras y Nehemías evidencian esta línea en toda su narrativa, de la
cual podemos extraer pasajes como el que sigue en Esdras 10:2-4:
2
Entonces Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, tomó la
palabra y dijo a Esdras: "Nosotros hemos pecado contra nuestro
Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra;
pero a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel.
3
Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios de despedir a todas las
mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de
los que temen el mandamiento de nuestro Dios. ¡Que se haga conforme
a la Ley!
4
Levántate, porque esta es tu obligación, y nosotros estaremos
contigo. ¡Anímate
y pon manos a la obra!".
O
este otro en Nehemías 13:1-3
1Aquel
día se leyó a oídos del pueblo el libro de Moisés, y fue hallado
escrito en él que los amonitas y moabitas no debían entrar jamás
en la congregación de Dios,
2
por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y
agua, sino que dieron dinero a Balaam para que los maldijera; pero
nuestro Dios volvió la maldición en bendición.
3
Cuando oyeron, pues, la Ley, separaron de Israel a todos los
mezclados con extranjeros.
La
tensión por la valoración del extranjero y de la extranjera se
manifiesta al interior de la misma escritura hebrea. La posición
etnocéntrica, más cercana a corrientes conocidas como sacerdotales
por su origen en círculos ligados al poder religioso, es confrontada
por otras visiones como podría ser la profética, con textos como
Isaías 56:1-7
1 Así
ha dicho Yahveh: "Guardad el derecho y practicad la justicia,
porque cerca de venir está mi salvación y de manifestarse mi
justicia".
2
Bienaventurado el hombre que hace esto, el hijo del hombre que lo
abraza: que guarda el sábado para no profanarlo, y que guarda su
mano de hacer lo malo.
3
Que el extranjero que sigue a Yahveh no hable diciendo: "Me
apartará totalmente Yahveh de su pueblo", ni diga el eunuco:
"He aquí, yo soy un árbol seco".
4
Porque así dijo Yahveh: "A los eunucos que guarden mis sábados,
que escojan lo que yo quiero y abracen mi pacto,
5
yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y un nombre
mejor que el de hijos e hijas. Les daré un nombre permanente, que
nunca será olvidado.
6
Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Yahveh para servirle,
que amen el nombre de Yahveh para ser sus siervos; a todos los que
guarden el sábado para no profanarlo, y abracen mi pacto,
7
yo los llevaré a mi santo monte y los recrearé en mi casa de
oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi
altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los
pueblos".
O
bien la tradición Deuteronómica refleja un especial cuidado por los
extranjeros en sus leyes. A modo de ejemplo Deuteronomio 14:28-29
28
"Al cabo de tres años sacarás todo el diezmo de tus productos
de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades.
29
Allí vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, el
extranjero, el huérfano y la viuda que haya en tus poblaciones, y
comerán y se saciarán, para que Yahveh, tu Dios, te bendiga en toda
obra que tus manos hagan.”
También
Deuteronomio 24:17-22
17
"No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni
tomarás en prenda la ropa de la viuda,
18
sino que te acordarás que fuiste siervo en Egipto y que de allí te
rescató Yahveh, tu Dios. Por tanto, yo te mando que hagas esto.
19
"Cuando siegues tu mies en tu campo y olvides alguna gavilla en
el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, el
huérfano y la viuda, a fin de que te bendiga Yahveh, tu Dios, en
toda la obra de tus manos.
20
"Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que hayas
dejado detrás de ti; serán para el extranjero, el huérfano y la
viuda.
21
"Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será
para el extranjero, el huérfano y la viuda.
22
Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto. Por tanto, yo te
mando que hagas esto.”
De
modo que el migrante, el extranjero, es objeto de una fuerte
confrontación entre las tradiciones que producen los textos
bíblicos. Dentro de la línea sacerdotal (donde podemos ubicar
libros como Levítico, Esdras, Nehemías) el extranjero es impuro en
relación al ser humano nacido dentro de la raza del pueblo de Dios.
Por el contrario, la línea profética (Isaías, Jeremías), la
deuteronómica (Deuteronomio) y algunas narraciones educativas
(Jonás, Rut) buscaron incorporar al extranjero como un ser humano
que debía ser cuidado, considerado como parte del pueblo y la
alianza con Dios.
Luego
de este marco general, quisiera acercarme a dos pasajes de la
Escritura Hebrea. Al elegir estos pasajes estoy pensando en que ellos
fueron interpretados a lo largo del tiempo como textos que mostraban
castigos divinos a seres humanos que habían cometido pecados. Pero
veremos que ambos textos pueden ser leídos como reflejos de
situaciones de migrantes, con sus miedos, esperanzas y disyuntivas.
Elijo reflexionar sobre estos textos porque en ellos se muestra una
dinámica interpretativa en algunos autores que oculta la situación
vulnerable del ser humano que se ve forzado a migrar. En su lugar, la
interpretación posterior de estos textos, construyen simbólicamente
personajes que “merecen” esos castigos. Por otro lado son textos
y personajes que popularmente tienen un alto nivel de apropiación.
Los dos textos sobre los que reflexionaré son el de Caín y su
huida, y el de Sodoma y Gomorra.
-
Caín, de victimizador
a víctima
El
relato que tomaremos en primer lugar es un mito sobre los orígenes
que se encuentra en el libro de Génesis. Los dos hijos de la pareja
primigenia, Adán y Eva, tienen un conflicto al momento de ofrecer
sus ofrendas a Dios. Debido a esto, Caín mata a su hermano Abel.
Luego de este asesinato Caín se convierte en un migrante que huye de
la venganza de los descendientes de Abel. No es inocente que
nombremos a Caín como migrante y no como fugitivo. Veremos por qué.
Reproducimos parte del texto (Génesis 4:8-15):
8
Caín dijo a su hermano Abel: "Salgamos al campo". Y
aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su
hermano Abel y lo mató.
9
Entonces Yahveh
preguntó a Caín: -- ¿Dónde está Abel, tu hermano? Y él
respondió: -- No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
10 Yahveh
le dijo: -- ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama
a mí desde la tierra.
11
Ahora, pues, maldito seas de la tierra, que abrió su boca para
recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
12
Cuando labres la tierra, no te volverá a dar sus frutos; errante y
extranjero serás en ella.
13
Entonces Caín respondió a Yahveh:
-- Grande es mi culpa para ser soportada.
14
Hoy me echas de la tierra, y habré de esconderme de tu presencia,
errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me
encuentre, me matará.
15
Le respondió Yahveh:
-- Ciertamente cualquiera que mate a Caín, siete veces será
castigado. Entonces Yahveh
puso señal en Caín, para que no lo matara cualquiera que lo
encontrase.
En
primer lugar tenemos que notar que la huida de Caín no es un castigo
de Dios sino una consecuencia. Caín ya no puede labrar la tierra que
recibió la sangre del hermano y él mismo considera grande su culpa.
Si leemos atentamente, Caín se considera arrojado de la tierra
aunque Dios no lo echa. Dios explicita una realidad (versículos
11-12): la tierra recibió la sangre de un homicidio lo cual
convierte a Caín en maldito y esa tierra ya no le dará frutos. Pero
el que huye porque no puede seguir viviendo con su Dios es el mismo
Caín. Es una huida desesperada, se transforma en un errante como el
mismo se autodefine. Hasta aquí la sección sobre la que se trabaja
tradicionalmente en las interpretaciones. Si detuviéramos aquí el
análisis ese errante y extranjero sería básicamente un eterno
culpable.
Pero
es importante remarcar que ese fugitivo recibe la protección de Dios
frente a los otros seres humanos que buscarán eliminarlo. Es un ser
humano que lleva sobre sí el temor a ser aniquilado. Pero no
aniquilado por su Dios sino por otros seres humanos. Dios actúa
poniendo en Caín un sello para protegerlo.
Este
relato primigenio podría ser leído como una especie de resumen de
la vida del migrante. Siente que debe salir. Que su propia tierra ya
no le da fruto. Entiende que debe huir para poder vivir pero a la vez
tiene un fuerte miedo a ser perseguido. Las interpretaciones
tradicionales sobre este pasaje suelen enfatizar sobre Caín la culpa
del asesinato. De este modo Caín huye porque escapa de la condena
que le correspondería. Caín en la interpretación tradicional es un
culpable fugitivo. Pero debemos notar que ante esta situación Caín
se torna una víctima de un sistema que pareciera estar funcionando
desde el comienzo de los tiempos: la persecución del extranjero, del
extraño. René Girard (1986) deja en claro esto al hablar de los
estereotipos de la persecución.iv
En éstos si bien puede haber un suceso de violencia primero, éste
es magnificado y sobre él se construye la base de la persecución,
sobre todo en el caso de un extranjero. Girard (1986) da el caso
hipotético de un negro que violó a una mujer blanca y sobre él se
construiría toda la justificación de la persecución de los negros
como probables violadores.
En
el mito bíblico sobre Caín, esto es lo que nota Dios y procura
evitar. Si Caín llevaba un estigma que lo marcaba y condenaba al
terror, Dios propone un sello que lo identifique y lo proteja.
Veamos
dos lecturas del primer siglo de este relato.
En
primer lugar, como ejemplo de las lecturas tradicionales podemos
prestar atención a uno de los primeros padres, Clemente Obispo de
Roma cerca del 90 d.C (BibleWorks 6.0:2003). Él interpreta, en su
carta a los Corintios 4:1, el pasaje de Caín como una muestra de lo
que pueden llegar a cometer las acciones de celos. Una
interpretación, como recién afirmamos, en donde se destaca la
conducta de Caín pero no se marca la situación posterior como
errante. En general uno puede encontrar esta forma de análisis en
donde Caín se transforma en el elemento negativo que evidencia lo
que hay que evitar. Repetimos: no es que no tengamos esto en cuenta,
pero la situación posterior desaparece en el análisis perdiéndose
la posibilidad de ver la situación de extranjería de Caín en el
mundo naciente.
En
segundo lugar, otro personaje de la época, Josefo (1961:27-29),
historiador judío alrededor del 80 d.C., es un poco más atento al
notar que la condena de Caín se suspende hasta la séptima
generación. Nota además que Abel era el favorito de Dios y Abel era
semi nómada, una situación más natural según Josefo.v
Y
a partir de esta interpretación que realiza Josefo tenemos que notar
que en realidad el asesinato que realiza Caín es un asesinato de un
migrante. Abel era pastor de ovejas, Caín agricultor. El oficio de
pastor de ovejas precisaba ser semi-nómada para poder buscar los
mejores pastos y agua para el rebaño sobre todo en tierras sumamente
áridas. La agricultura evidencia un sistema económico y social
establecido. De modo que entonces Abel sería el primer migrante
asesinado por el sistema de ciudades establecidas. Pero el relato
primigenio muestra que aún el mismo ciudadano establecido en la
ciudad puede pasar a ser un migrante en cualquier momento. Y entonces
sí mostramos junto con el relato que el mismo ciudadano que asesinó
al migrante se vio arrojado a la migración y puesto en medio de un
mundo que continuamente lo iba a amenazar.
Pero
Josefo interesantemente continúa el relato más allá de lo
estrictamente encontrado en la Biblia Hebrea y dice que Caín en
lugar de tomar el castigo como una advertencia se dedicó a
incrementar sus vicios. Realiza una lista de estos vicios y entre
ellos podemos encontrar: “fue el primero en establecer fronteras en
la tierra y se construyó una ciudad con murallas fortificadas”
(Josefo,1961: 29) y luego agregará que obligó a los suyos a
quedarse dentro de ellas.
Pareciera
que el relato bíblico es interpretado por Josefo como una dinámica
originaria en donde la situación humana en su origen asesina un
migrante. Esta dinámica no se podrá revertir y el asesino
convertido en migrante y perseguido decide establecer el sistema de
fronteras y ciudades para proteger sólo a los propios familiares
(Josefo, 1961:29).
Como
muestra nos bastan estos dos enfoques sobre un texto que es sumamente
conocido pero que su interpretación tradicionalmente ha ocultado la
situación de migración de cada uno de sus personajes. Al enfatizar
el análisis sobre la condena de Caín se puede llegar a construir el
marco persecutorio (Girard:1986). Marco que por lo general en la
historia de la humanidad se aplica a los extranjeros.
Además
se oculta, poniendo el énfasis sólo en el asesinato de Caín, que
la solución construida por él es la ciudad, las fronteras y las
murallas. Es decir que para Caín habrá nuevos extranjeros que
deberán quedar fuera de las ciudades y fuera de la protección
legal. En este sentido es interesante notar cómo en algunos casos la
asimilación y encarnación de paradigmas opresores se da en el ser
humano oprimido. Este ser humano oprimido cree que la solución a los
males de la ciudad es evitar que el diferente se instale en ella. Y
esto es así aún cuando el mismo Caín es un diferente en su origen.
La tradición hebrea por lo general en diferentes textos bíblicos es
un llamado a recordar esta situación originaria de extranjería del
pueblo de Dios. Y esto es la razón para proteger a los que son
extranjeros.
-
¿Sodomía o pecado
sexual?
Otro
relato que me interesaría marcar es el de Sodoma y Gomorra.
Repaso
el texto que se encuentra en Génesis 19:1ss.
1Llegaron,
pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba
sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a
recibirlos, se inclinó hacia el suelo
2
y les dijo: -- Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de
vuestro siervo para alojaros y lavar vuestros pies. Por la mañana os
levantaréis y seguiréis vuestro camino. Ellos respondieron: -- No,
esta noche nos quedaremos en la calle.
3
Pero Lot porfió tanto con ellos que fueron con él y entraron en su
casa. Allí les hizo banquete, coció panes sin levadura y comieron.
4
Pero, antes que se acostaran, rodearon la casa los hombres de la
ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo, desde el más joven
hasta el más viejo.
5
Y llamaron a Lot, gritando: -- ¿Dónde están los hombres que
vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos
(expresión
usada para referirse a las relaciones sexuales).
6
Entonces Lot salió a ellos a la puerta, cerró la puerta tras sí
7
y dijo: -- Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.
8
Mirad, yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las traeré
y podréis hacer con ellas lo que bien os parezca; solamente que a
estos varones no les hagáis nada, ya que han venido al amparo de mi
tejado.
9
Ellos respondieron: -- ¡Quítate de ahí! Y añadieron: -- Vino este
extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez?
Ahora te trataremos peor que a ellos. Enseguida comenzaron a
forcejear con Lot, y se acercaron para romper la puerta.
10
Pero los huéspedes alargaron la mano, metieron a Lot en la casa con
ellos y cerraron la puerta.
11
Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa los hirieron con
ceguera, desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban
buscando la puerta.
La
historia de la interpretación de este texto ha sido tal que
inclusive ha dado origen a un vocablo: sodomita. Este adjetivo señala
un pecado. Y, curiosamente, ese pecado se refiere a la
homosexualidad. Este es un texto muy usado para condenar la
homosexualidad. Sin embargo se podría afirmar que el pecado de los
sodomitas es la violencia. Y podríamos decir que la violencia
sexual, más allá de que ésta sea homosexual o heterosexual.
Digamos que si los de Sodoma hubieran aceptado la propuesta de Lot y
violado a sus hijas, hubieran cometido exactamente el mismo pecado
que pensaban cometer con los varones huéspedes extranjeros de Lot.
El pecado sería la violencia, con los varones huéspedes o con las
hijas de Lot.vi
Pero
esta violencia está enmarcada en el texto por un hecho particular
que la tradición interpretativa no siempre ha tenido en cuenta. Me
refiero a lo que contestan los sodomitas a Lot cuando él les ofrece
a sus hijas a cambio que dejen en paz a sus huéspedes, Génesis
19:9:
Ellos
respondieron:
-- ¡Quítate de ahí! Y añadieron: -- Vino este extraño para
habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te
trataremos peor que a ellos. Enseguida comenzaron a forcejear con
Lot, y se acercaron para romper la puerta.
La
respuesta de los sodomitas no tiene que ver con una preferencia
sexual. El peligro que los sodomitas ven es que un extranjero piensa
que puede impartir justicia. El problema es de los habitantes del
lugar hacia los extranjeros. Los extranjeros como Lot no tenían
derechos ante los ciudadanos. Me parece importante en primer lugar
este hecho y además notar que la interpretación haya ocultado esta
situación y haya privilegiado otro tema que no pareciera ser crucial
en el relato.
Es
interesante notar que el texto marca dos espacios en el relato. Uno
de esos espacios es el que se da al interior de la casa de Lot. Es un
espacio donde se está compartiendo entre extranjeros una cena, un
banquete. En ese espacio se recibió a unos que podrían haber
quedado en la calle. Por otro lado, casi podríamos decir en
oposición, el texto nombra una serie de personajes que asedian ese
espacio de migrantes: los
hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo, desde el
más joven hasta el más viejo.
El
relato nos muestra un fuerte conflicto entre las realidades de los
ciudadanos y de los extranjeros. Conflicto que se evidencia en su
núcleo con la problemática de derechos. Los sujetos extranjeros no
son sujetos de derecho. Hay un vacío legal en este relato que
permitirá la violencia hacia los extranjeros. El extranjero que
pretende un acuerdo desesperado de supervivencia, Lot, queda
descalificado en tanto extranjero y se convierte en la nueva víctima
de la ciudadanía: ¡el extraño pretende erigirse en juez! Esta
acción convertirá a ese extraño en la nueva víctima de los
varones de la ciudad y de los varones de Sodoma. Este enfoque desde
lo jurídico se fortalece al notar en este texto un hecho que resulta
particularmente importante a la hora de la interpretación. Al
comienzo del relato, Lot se encuentra sentado a la puerta de la
ciudad. Esta era una actitud propia de los jueces (podemos ver por
ejemplo en Rut 4:1 ss.). El juez, en la época pre-monárquica, se
sentaba en la puerta de la ciudad y desde allí impartía justicia.
¿Podríamos entonces concebir a Lot como un juez? Creo que sí. Y en
todo caso lo que termina de complicar la situación con los
ciudadanos sodomitas es que el juez extranjero recibe a los
extranjeros, ¿sería esto, tal vez, ilegal?
No
queremos dejar de notar en todo caso que la violencia ejercida hacia
los extranjeros es una violencia sexual. Los textos bíblicos,
ciertamente, notarán diferentes violencias hacia el extranjero. Aquí
también podemos visualizar un campo de análisis que no podríamos
tratar aquí por el corto espacio: la construcción de la sexualidad
del ciudadano local hacia el extranjero. La prostitución en las
grandes ciudades, en la actualidad, tiene estos marcos para actuar.
La “promoción” de extranjeras en la prostitución tiene una
mayor expectativa que las prostitutas nacionales. Y no está de más
recordar el impacto de esta forma de construir la sexualidad del
extranjero para la trata de personas.
Retomando
los dos autores de los primeros siglos que antes trabajamos podemos
ver en relación a Sodoma que Clemente de Roma en su 1º Carta a los
Corintios 11:1 (BibleWorks 6.0, 2003) toma este pasaje para decir que
Lot fue salvado del castigo divino sobre Sodoma por dos valores:
filoxenía (de filo:
amor a, y xenos:
extranjero) y eusebía (piedad). Podemos notar entonces que los
valores que salvan a Lot es su capacidad de recibir, cuidar y
apreciar a los extranjeros. Y por contraste, para Clemente, éste fue
el pecado de los Sodomitas.
En
lo que se refiere a Josefo podemos encontrar en Antigüedades la
causa por la cual entiende que los sodomitas fueron castigados:
“…ellos (los sodomitas) no recordaron más los beneficios
recibidos de Él, odiaron a los extranjeros (el texto dice que
llegaron a ser misoxenoi)
y evitaron la asociación con otros” (Josefo, 1961:94-97). Josefo
no declara que el pecado de los sodomitas haya sido sexual sino que
se une a toda una tradición interpretativa que considera el pecado
sodomita en relación a una acumulación de riqueza, desprotección
del necesitado y separación de otras comunidades.
Como
vemos en estos dos autores se puede apreciar una amplia tradición de
interpretar el pecado de Sodoma como misoxenia,
odio al extranjero. Notemos que el vocablo griego utilizado no es
xenofobia (xenos
extranjero y fobia
miedo) que en la actualidad podría ser usado con más frecuencia,
sino misoxenia
(de misos
odio y xenos
extranjero). Es por demás interesante este uso de vocablos ya que el
temor a los extranjeros ubica sobre el sujeto extranjero una serie de
causas por las cuales temerle. Por el contrario la misoxenia
no pone sobre el sujeto extranjero la evaluación sino sobre quién
lo odia. Diríamos que el uso del concepto de xenofobia neutraliza o
esconde el odio detrás del temor.
Volviendo
al texto de Sodoma y Gomorra diremos a modo de conclusión que con el
tiempo, y luego reforzado a través de siglos, este pecado se comenzó
a leer como sexual cubriendo la figura del migrante en este nuevo
caso.
-
Desde el Nuevo
Testamento
La
interpretación tradicional del Nuevo Testamento no ha sido diferente
en relación a este proceso hermenéutico ya visto, por lo cual no
siempre se ha tenido en cuenta la situación existencial de los
personajes detrás de los relatos. Interpretación ésta que deja de
lado incluso uno de los motivos mismos de la creación de varios
escritos. Quiero decir con esto que muchos textos del Nuevo
Testamento están impregnados o bien podríamos decir, surgen a
partir de comunidades excluidas. Comunidades éstas de campesinos
dentro de ciudades, o bien de migrantes en otros países.
Con
esta perspectiva haremos un pequeño recorrido panorámico por el
Evangelio según Lucas, el cual pareciera tener especial preocupación
por los migrantes, al poner de manifiesto en varios de sus personajes
y reflexiones la condición precaria de la existencia de los
migrantes.
-
Lucas y los migrantes.
Tomamos
este evangelio como parte de la obra lucana, evangelio de
Lucas-Hechos de los Apóstoles. Antes de considerar el Evangelio
según Lucas me gustaría reflexionar brevemente sobre el libro de
Los Hechos de los apóstoles. Allí Lucas relata la expansión del
naciente movimiento cristiano. En esta expansión el libro de Hechos
va mostrando las realidades vividas por los itinerantes, en
diferentes ciudades. Leer el libro de Hechos, casi la primera
recopilación histórica del cristianismo, desde la perspectiva de
los migrantes sería poder recuperar una imagen central en la
teología lucana. El apóstol Pablo, prácticamente uno de los
personajes principales, es un migrante constante. La tradición
interpretativa leerá los llamados “viajes de Pablo” como
opciones de esta persona para extender el evangelio de Dios. Pero
podemos pensar que, debido a su oficio, Pablo tuvo que migrar
constantemente procurando trabajo (Hock:1980). Ciertamente la
movilización geográfica de seres humanos en tiempos imperiales era
cuantiosa. Pero este movimiento migratorio no sólo se daba por
situaciones laborales. En el libro de Hechos, por ejemplo se nota la
situación de dos personajes que tuvieron que migrar forzadamente
(Hechos 18:2):
Y
halló a un
judío
llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con
Priscila, su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los
judíos salieran de Roma.
Como
final, el libro de Hechos muestra a un personaje, como era Pablo el
apóstol cosedor de carpas, viviendo en la capital del imperio romano
en una situación que algunos autores han interpretado como una
prisión domiciliaria.
En
cuanto al evangelio de Lucas, desde el comienzo de la historia acerca
de Jesús, muestra una fuerte preocupación por los seres humanos que
se ven obligados a migrar. Es el mismo caso del nacimiento de Jesús.
Jesús nace como un niño migrante. Sus padres tienen que viajar a
Belén para un censo. Esta decisión política imperial obliga a
numerosas familias a movilizarse a diferentes ciudades. Lucas relata
que a José y María se les hace imposible conseguir un lugar para
ellos en Belén y tienen que cobijarse en un establo (Lucas 2:1-6):
1 Aconteció
en aquellos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto
César, que todo el mundo fuera empadronado.
2
Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.
3
E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.
4
También José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a
la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y
familia de David,
5
para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual
estaba encinta.
6
Aconteció que estando ellos allí se le cumplieron los días de su
alumbramiento.
Aquí,
en este relato, nuestras tradiciones religiosas han realizado una
interpretación iconográfica intensa mostrando la realidad del
pesebre como algo cándido y positivo. Pero podemos suponer que no
era ese el sentido original. Que una mujer tenga que parir a su hijo
en el lugar donde se guardan animales, con los olores y suciedad que
en ellos hay, no es algo para hacer memoria positiva, estatuitas o
estampitas…sin embargo en este mismo hecho que re actuamos año
tras año volvemos a ocultar que el evangelio recuperaba una memoria
de migrantes, de total desprotección y vulnerabilidad.
Otro
relato propio del evangelio de Lucas se encuentra en 17:12-19.
Describe la curación de diez leprosos. Cuando ellos son curados a la
distancia, sólo regresa uno hacia Jesús para agradecerle. La
respuesta de Jesús ante ese que regresa es: “¿No hubo quien
volviera y diera gloria a Dios sino este extranjero?” (Lucas
17:12). Lucas vuelve a poner delante el extranjero como quien puede
llegar a comprender a Jesús.
Pero
si es a nivel de relatos que el evangelio nos presenta varias
situaciones de migrantes, también lo hace cuando realiza exégesis
de textos del Antiguo Testamento. Pienso en este caso en dos relatos
que Lucas retoma y los actualiza marcando la situación de los
extranjeros. El primero lo encontramos en Lucas 10:1-12. Allí, Jesús
envía discípulos a las ciudades para que lleven el mensaje. Les
advierte que en algunas de estas ciudades no los recibirán bien y
Jesús dice que para estas ciudades el castigo será peor que Sodoma.
La vinculación del castigo de Sodoma está en un marco de desprecio
a los mensajeros itinerantes. Veamos el texto de Lucas 10:1-12:
1Después
de estas cosas, el Señor designó también a otros setenta, a
quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar
adonde él había de ir.
2
Y les dijo: "La mies a la verdad es mucha, pero los obreros
pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su
mies.
3
Id; yo os envío como corderos en medio de lobos.
4
No llevéis bolsa ni alforja ni calzado; y a nadie saludéis por el
camino.
5
En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: "Paz sea a
esta casa".
6
Si hay allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y
si no, se volverá a vosotros.
7
Quedaos en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den,
porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en
casa.
8
En cualquier ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os
pongan delante
9
y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: "Se ha
acercado a vosotros el reino de Dios".
10
Pero en cualquier ciudad donde entréis y no os reciban, salid por
sus calles y decid:
11
"¡Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros
pies, lo sacudimos contra vosotros! Pero sabed que el reino de Dios
se ha acercado a vosotros".
12
Os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma
que para aquella ciudad.
También
es propio del evangelio según Lucas el capítulo 4:25-27:
25
Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días
de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses y
hubo una gran hambre en toda la tierra;
26
pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en
Sarepta de Sidón.
27
Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo, pero
ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.
En
él se resalta la acción milagrosa curativa de profetas de Israel
hacia extranjeros.
Finalmente
me gustaría mencionar para tener en cuenta una parábola que es
propia del Evangelio según Lucas y ha sido motivo de diversas
interpretaciones a lo largo de la historia. Es la parábola
comúnmente conocida como la parábola del Hijo Pródigo (Lucas
15:11-32) la cual reproducimos a continuación:
11
También dijo: "Un hombre tenía dos hijos,
12
y el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de
los bienes que me corresponde". Y les repartió los bienes.
13
No muchos días después, juntándolo todo, el hijo menor se fue
lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes
viviendo perdidamente.
14
Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella
provincia y comenzó él a pasar necesidad.
15
Entonces fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra,
el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos.
16
Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos,
pero nadie le daba.
17
Volviendo en sí, dijo: "¡Cuántos jornaleros en casa de mi
padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
18
Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: 'Padre, he pecado contra
el cielo y contra ti.
19
Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus
jornaleros' ".
20
Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo
vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre
su cuello y lo besó.
21
El hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti,
y ya no soy digno de ser llamado tu hijo".
22
Pero el padre dijo a sus siervos: "Sacad el mejor vestido y
vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies.
23
Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta,
24
porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es
hallado". Y comenzaron a regocijarse.
25
"El hijo mayor estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la
casa, oyó la música y las danzas;
26
y llamando a uno de los criados le preguntó qué era aquello.
27
El criado le dijo: "Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho
matar el becerro gordo por haberlo recibido bueno y sano".
28
Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y
le rogaba que entrara.
29
Pero él, respondiendo, dijo al padre: "Tantos años hace que te
sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un
cabrito para gozarme con mis amigos.
30
Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con
rameras, has hecho matar para él el becerro gordo".
31
Él entonces le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo y todas
mis cosas son tuyas.
32
Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu
hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido
hallado"".
En
esta parábola se puede observar plenamente la caída en la pobreza
de un migrante y sus peripecias para conseguir trabajo en el
exterior. El único trabajo que puede conseguir es alimentar cerdos.
La parábola encuentra solución cuando el hijo migrante regresa a su
propia tierra. Pero al regresar, su hermano mayor se torna portador
de los prejuicios hacia el que migró. El migrante que regresó ya no
puede subsistir en el extranjero pero si quiere volver a su tierra
corre el peligro de ser considerado alguien que se “contaminó”
en la vida en el exterior. Leer la parábola del Hijo Pródigo desde
la perspectiva de las migraciones sin dudas será muy interesante
para nuestros tiempos. Pero no somos inocentes, sobre esta parábola
pesan milenios de interpretación que focalizan sobre el hijo cuyo
pecado fue…significativamente…irse de su tierra… En este
sentido la misma traducción de algunos términos griegos al
castellano condicionan fuertemente la interpretación. Veamos,
brevemente, en esta parábola dos versículos como son el 13 y 14. La
traducción dice “desperdició sus bienes viviendo perdidamente”
pero bien podríamos traducir “dispersó sus bienes viviendo sin
salvación”. La posibilidad de traducir de esta última forma quita
el supuesto moral de la primera traducción en el uso del dinero
(desperdiciar versus
dispersar) y en la forma de vida (perdidamente versus
sin salvación). Luego el versículo 14 denuncia una situación
social que termina por empujar al hijo inmigrante hacia la pobreza:
una hambruna. La parábola muestra la realidad social por la cual un
inmigrante cae en la miseria y en una búsqueda desesperada de
trabajo.
No
podemos dejar de suponer que también en el Evangelio según Lucas el
mecanismo de interpretación en relación a la parábola del hijo
pródigo es similar al usado hoy en forma xenofóbica. Se esconde la
realidad migrante del ser humano para juzgarlo según parámetros de
conducta del lugar donde está migrando.
En
el caso de la parábola del hijo pródigo además podremos encontrar
el tema trabajo-migrantes, o bien falta de trabajo-migrantes.
Socialmente, algunos discursos xenofóbicos culpan a la inmigración
por la desocupación y de ahí que no sea extraña la respuesta
inmediata a dicha problemática: que el extranjero se vuelva a su
patria. Así entonces, si el pecado del hijo pródigo es haberse ido
de su tierra de la misma forma el pecado del migrante es haberse ido
de su tierra. En una y otra circunstancia, en discursos xenófobos,
la solución es la misma: que el inmigrante se vuelva a su tierra.
-
Algunas conclusiones
El
libro de Génesis, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento tienen
numerosos relatos y leyes que tienden a visibilizar la situación del
migrante. Lo interesante es que se hayan invisibilizados por otras
interpretaciones que privilegian la ética de los personajes. Ética
que no es contextual sino que se presenta a sí misma como universal.
Aún más importante es que esa misma dinámica se puede notar en la
construcción de la imagen del migrante en estos tiempos.
Quiero
decir con esto último que la interpretación de estos textos
paradigmáticos nos pone frente a una situación que socialmente se
repite. Se concibe al migrante a través de marcos morales que muy
posiblemente no coincidirán con los marcos de quienes son analizados
y juzgados. Pero además, y casi principalmente, los marcos están
“viciados” de un juicio a priori: la naturaleza migrante no es
igual a la naturaleza del ciudadano, del ser local. Pareciera que
algunos mecanismos de interpretación bíblica repitieran, o
reforzaran, o crearan el mecanismo de interpretación social del
migrante.
Si
el migrante bíblico y el migrante cotidiano desaparecen como tales,
desaparecen en tanto seres vulnerables que actúan muchas veces en
pos de la supervivencia. Supervivencia ante los sistemas socio
económicos de las ciudades a las que tuvieron que migrar. Esta
desaparición de la realidad migrante de una persona está
fuertemente asociada con la aparición de una imagen devaluada.
En
varios relatos bíblicos, podemos notar que se tratan determinados
aspectos de la vida en relación a la migración. Podemos recordar
que ciertos textos, como el de Sodoma, tratarán la construcción de
la sexualidad y el derecho del migrante; otros explorarán la
temática del trabajo en la vida del migrante, como es el caso del
texto de Lucas y el hijo pródigo. Poder explorar los textos bíblicos
como memorias de seres humanos que vivieron procesos migratorios, y
encontraron respuestas dentro de la fe, nos ayudará sin dudas a
repensar los marcos de análisis hacia los migrantes.
Bibliografía
Bibleworks
6.0, Tematika, 2003
Clemente
de Roma, 1º Carta a los Corintios, Bibleworks 6.0, 2003
Josefo,
Antigüedades, Libro I, Loebb Clasical Library vol IV, Londres,
Harvard University Press, 1961
Elliot,
John H., 1995, Un hogar para los que no tienen patria ni hogar.
Estudio crítico social de la Carta primera de Pedro y de su
situación y estrategia. Navarra, España, Verbo Divino. El original
en inglés es del año 1992.
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René, 1986, El Chivo expiatorio, Barcelona, Anagrama. El original es
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Fortress Press, 1980.
Maduro,
Otto, 2009, “Religión y exclusión/marginación. Pentecostalismo
globalizado entre los hispanos en Newark, Nueva Jersey.” Revista
cultura y religión, vol3 nº 1.
Novum
Testamentum Graece 26, Nestle-Aland, Alemania, 1979.
Citas
web
www.pastoralsida.com.ar,
Iglesia Luterana
Notas
i Doctor
en Teología por el IUISEDET,
Buenos Aires Argentina. Profesor en este, y otros institutos, de Nuevo
Testamento. Profesor del Programa con los Pueblos Originarios, Chaco,
Argentina.
ii Remitimos por ejemplo a
este artículo aparecido en esta misma revista en el cual se puede
acceder a bibliografía.
iii A
menos que se indique lo contrario la versión de la Biblia que usaremos
es Reina-Valera 1995. En las citas de esta versión se corrige el nombre
de Dios, Jehová, por Yahveh.
iv Recomendamos la lectura de este autor
que busca descubrir los paradigmas antropológicos que funcionaron en la
composición de diferentes escritos bíblicos.
v Josefo explica que Abel lleva como
ofrenda las cosas que crecen naturalmente y según las leyes de Dios.
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