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Revista Cultura y Religión, Vol. IV, Nº 2
(octubre del 2010) 192 - 210 Tres miradas de ser
católico. Jóvenes, adultos y adultos mayores católicos chilenos
¿Encuentro o
desencuentro? Three looks to be a Catholic. Youth,
adults and elderly Catholics Chilean
¿Encounter or disencounter? Universidad
Alberto Hurtado. Santiago Recibido el 20 de agosto del
2010
Aceptado el 30 de septiembre del
2010. Resumen Los procesos de cambio que ha vivido Chile en las últimas décadas no han dejado indiferente al campo religioso chileno, en particular a su principal agente: la Iglesia católica romana. Ella ha sido objeto y sujeto de estos cambios, afectando la posición que tienen sus agentes, tanto laicos(as) como sacerdotes y religiosos(as); y con ello sus formas de entender y valorar su relación con ejes centrales de la religión como son las creencias y cultos, como a su vez su actuar “en el mundo”, en sus formas institucionales. En este marco de cambios es pertinente la pregunta ¿Qué es ser católico hoy en Chile? El presente artículo compara y analiza los resultados obtenidos de jóvenes, adultos y adultos mayores, de una encuesta realizada en Santiago de Chile, buscando puntos de encuentro o desencuentro en cuanto a lo que es ser católico desde la perspectiva de estas tres generaciones de chilenos. Palabras
clave: católico,
chilenos, jóvenes,
adultos, adultos mayores Abstract The
processes of change that Chile has experienced in recent decades have
left
Chile indifferent to the religious, particularly to its main agent: the
Roman
Catholic Church. She has been the object and subject of these changes,
affecting the position to have their agents, both secular as priests
and
religious, and therefore their ways of understanding and determine its
relationship with central themes of religion such as beliefs and cults,
and
turn your act "in the world" in its institutional forms. Within this
framework of change is relevant the question "What is to be Catholic
today
in Chile?” This paper compares and analyzes the results of youth,
adults and
seniors, a survey conducted in Santiago de Chile, seeking points of
agreement
or disagreement as to what is to be Catholic from the perspective of
three
generations of Chileans. Key
words: Catholic
Church, Chileans, Youth, Adults, Seniors Cambios en lo
religioso, una nueva religiosidad desde la institucionalidad católica La segunda mitad
del siglo XX fue testigo de cambios significativos en los campos
religioso,
político y económico de Chile. Es de nuestro interés para efectos del
presente
artículo centrarnos en el campo religioso. El hecho, a
nuestro parecer que mayor impacto tuvo, en materia religiosa en Chile,
en el
período mencionado, fue el Concilio Vaticano II (CVII), llevado
adelante por la
Iglesia Católica Romana. El cual, por una parte, redefinió el estatus y
roles,
de los actores que la componen; y a su vez la relación con otras
tradiciones
religiosas cristianas y no cristianas. Desde la perspectiva teórica de
Bourdieu, podemos un proceso de cambio en el habitus y en el campo
religioso,
en particular en cuanto al campo religioso católico en cuanto los
agentes que
lo conforman: sacerdotes y laicos. Es significativo indicar que para
Bourdieu “el
campo religioso –como todo campo- se construye alrededor del interés
–en este
caso religioso- vinculado a la “necesidad de legitimación de las
propiedades
asociadas a un tipo determinado de condiciones de existencia y de
posición en
la estructura social” (Bourdieu, 1971, en Suárez, 2006) . Mientras que
el
habitus lo define como “un sistema de esquemas de pensamiento, de
percepción y
acción”, un “modus operandi”
(Dianteill y Löwy, 2009). El cual cumple un papel central en la
mantención y
reproducción del campo. Es por esto la
importancia del CVII, cambió el habitus y con ello afectó – el cual era
su fin
– a la totalidad de su institucionalidad religiosa católica romana,
tanto hacia
adentro como hacia afuera de ella. El CVII fue la respuesta católica al
nuevo
entorno social en la cual se encontraba, y con ello buscó obtener una
nueva
posición en el campo religioso frente a los cambios que la modernidad
ya
llevaba adelante. El nuevo marco
institucional posibilitó dentro de la Iglesia Católica un
debilitamiento
del que había sido
su agente hegemónico
durante siglos: el sacerdotal, tradicional
mediador de lo sagrado, y por lo tanto con el poder, el capital, de ser
puente
entre los laicos y Dios. Un rito central en este capital es la
eucaristía, el
cual otorga la capacidad exclusiva a los sacerdotes de hacer posible,
conforme
la fe católica, de transformar el pan y el vino en el cuerpo y la
sangre de
Jesús, el Cristo. El CVII mantiene esta atribución en los sacerdotes
pero
reequilibra la balanza con los laicos al reconocer en ellos y ellas su
condición de sacerdote, profeta y rey. Lo que significa, en el marco de
la fe
católica, que cada laico, por obra y gracia del Espíritu Santo a través
del
Bautismo, es mediador ante Dios, portador de su mensaje y cabeza de su
pueblo
(Lumen Gentium). A partir de lo
anterior los laicos pueden acceder y administrar los bienes sagrados
que hacen
posible el encuentro con Dios, implicando con ello cambios de
relevancia en el
ritual católico conllevando una devaluación del rol sacerdotal, siendo
resignificado y fortalecido su rol eucarístico, vía máxima de pleno
encuentro y
unión con Dios para todos los católicos. Esto conlleva una
nueva posición de los laicos en la Iglesia Católica, que revaloriza sus propias temáticas, y
con ello todo lo relacionado
con el mundo. Cambios que significaron una nueva forma de comprender y
de ser
católico, tanto para sacerdotes como para laicos. Se abrió un espacio
de
autonomía inédito, el laico es un actor con la posibilidad de abrir
nuevas
formas de ser católico desde cada una de las particularidades de sus
diversos
mundos. En el fondo la Iglesia se abrió a la modernidad, y con ella al
valor
del individuo y a su papel en la construcción del mundo, y en
particular en el
ámbito religioso al valor de la experiencia individual en la
construcción de la
religión y de la religiosidad, abriendo el menú de la experiencia
religiosa. Las posibilidades
de construcción del “menú religioso” desde el individuo se profundizan
en las
décadas siguientes con la instalación del neoliberalismo en la sociedad
chilena. Cosmovisión
sustentada en el
desarrollo de una economía de libre mercado que se ha ido naturalizando
como
forma de relación económica, penetrando en las formas de relaciones
sociales, y
con ello instalando una lógica de consumidores frente a diversos campos
de la
vida social e individual. Lo cual tiene su correlato en materia de
derechos a
partir de fines de los noventa al garantizarse la libertad religiosa
del
individuo dentro de la sociedad chilena. La ley 19.638 indica en una de
sus
partes: “La libertad religiosa y de culto, con la correspondiente
autonomía de
coacción, significan para toda persona, a lo menos, las facultades: a)
Profesar
la creencia religiosa que libremente elija o no profesar ninguna;
manifestarla
libremente o abstenerse de hacerlo; o cambiar o abandonar la que
profesaba…” En este escenario
es pertinente preguntarse, en el marco de la tradición católica romana
en Chile
¿Qué es ser católico? Ser
católico Desde el CVII
(1965) hasta la promulgación de la Ley 19.638 (1999) la Iglesia
Católica un
proceso de profundización de la individuación, desde su reconocimiento
en el
marco sagrado desde la institucionalidad religiosas hasta el consumo
religioso,
en un mercado religioso posibilitado por libertad de culto. Podemos
hipotetizar que las dimensiones centrales de lo religioso: creencias,
ritos y
prácticas, se han visto afectadas, modificadas, por el creciente valor
del
individuo en la sociedad. Las creencias
representan el núcleo de lo sagrado hacia el cual conducen los ritos,
que tienen
por destinatarios a los laicos, estableciendo puentes entre ellos y
Dios. De
este vínculo ritual la institucionalidad religiosa espera cierto actuar
en el
mundo de sus fieles, laicos: consecuencialidad. En un entorno
social donde el individuo es el centro, la validez institucional es
puesta a lo
menos en cuestión, y con ello lo que ella afirma como creencia, rito y
consecuencia. La creencia, en este sentido, podemos afirmar está “más
blindada”
al devenir cuestionador de la individualidad, al estar más lejana del
espacio
de decisión del individuo, ubicándose en el núcleo de lo sagrado. No
así los
ritos y la consecuencia. El rito es un mediador, y como tal es evaluado
por el
fiel por su capacidad de satisfacer su demanda por lo sagrado, si no
requiere renovación
o cambio para satisfacer la demanda. Esto pone en el tapete la vigencia
ritual,
en el caso católico “sacramental”, de los servicios que presta la
Iglesia a sus
fieles. Respecto a consecuencia, en el sentido de correspondencia entre
consecuencia y conducta, esta deviene en reflexiva ¿Por qué debo o no
actuar de
determinada forma? Problematizando la respuesta a lo sagrado en el
actuar del
individuo, no respondiendo necesariamente a las conductas deseadas por
la
institucionalidad religiosa. Detrás de esto
hay una gradiente de sagrado – no sagrada, cuyo factor central es el
potencial
de actuar del individuo. Mientras más cercano a una mayor potencia de
actuar,
más sujeto de reflexividad y por lo tanto menos sagrado. Es por esto
que la
consecuencia, y en particular el rito son más individualizables, y por
lo tanto
más sujetos de decisión. A partir de lo
dicho podemos hipotetizar que la población joven ha sido más sujeto de
los
procesos de individuación que ha vivido la sociedad chilena y con ello
podría
devenir en un mayor cuestionamiento y menor valoración de la dimensión
ritual
institucional católica y de aspectos consecuenciales deseados por ésta.
A
diferencia de los adultos y en particular los adultos mayores, quienes
por
haber sido socializados en la fe católica pre-CVII tienen otra
experiencia
religiosa institucional, donde el rito no sujeto de cuestionamiento, en
su
entonces condición de sagrado, inmutable. En cuanto a las generaciones
adultas
cabe la incógnita de cuánto han afectado los procesos de individuación
su
valoración de las creencias, ritos y conductas, al estar ellos en un
proceso de
transición entre el CVII y la actual libertad religiosa. Metodología Para poder dar
respuesta a las hipótesis que se han planteado hemos recurrido al
estudio “¿Qué
es ser católico hoy?”, del Centro de Investigaciones Socioculturales
(CISOC),
de la Universidad Alberto Hurtado, nos permite acceder a datos
recientes (2008).
En este sentido es significativo indicar que el estudio de CISOC emerge
como
respuesta frente a un estudio sobre jóvenes que el mismo centro realizó
el
2004, “Jóvenes: Orientaciones Valóricas, Religión e Iglesia Católica”,
que abre
la reflexión en este centro sobre lo que es ser católico desde las
nuevas
generaciones de católicos. La
conceptualización de religiosidad que tomó el estudio fue basada en las
ya clásicas
dimensiones de Charles Glock y Rodney Stark (1965), constituyendo la
religiosidad de una persona a partir de sus cinco dimensiones: “La dimensión ideológica (lo que se cree), y la
dimensión
intelectual (lo que se conoce sobre la religión) corresponden al
pensamiento;
la dimensión experiencial se refiere al sentimiento; y las dimensiones
ritualista (acciones de culto) y consecuencial (acciones seculares
dirigidas
por normas religiosas) corresponden a acciones determinadas por la
voluntad.” (Van
Dorp, 1985). A
ellas fue incorporada una sexta dimensión, la cual dice relación con la
participación institucional, denominada organizacional. Las dimensiones
recién mencionadas han sido parte de un significativo número de
estudios sobre
religiosidad, que han permitido validarlas. CISOC dispone de numerosos
estudios
y asesorías que dan cuenta de esto. En el marco del
presente documento es de nuestro interés, conforme lo ya presentado,
identificar los resultados de qué es ser católico para las dimensiones
ideológica (o de creencia), ritualista y consecuencial, en relación a
jóvenes
(18 a 29 años), adultos (30 a 59 años) y adultos mayores (60 años y
más). A continuación
profundizaremos en cada una de las dimensiones de nuestro interés:
La opción de diseño
metodológico del estudio fue cuantitativo y de corte transversal, del
tipo no
experimental. El tamaño de la muestra fue de 1080 personas,
seleccionadas en un
muestro intencionado, por cuotas bajo los criterios de las variables
pertenencia
religiosa (católico practicante, católico no practicante y no
católico), sexo
(hombre y mujer), tramos etarios (joven, adulto y adulto mayor) y nivel
de
ingreso (bajo, medio y alto). La opción de muestreo por cuotas fue para
posibilitar la comparación entre las sub muestras que se pudieron
obtener a
partir de las variables ya indicadas. Del total de esta
muestra utilizamos la sub-muestra de católicos (practicantes y no
practicantes),
720 personas de la ciudad de Santiago, debido a que es de nuestro
interés
responder a la pregunta por lo que es ser católico para los mismos
católicos.
[6] El instrumento
utilizado en el estudio fue un cuestionario donde se utilizaron escalas
del tipo
Likert (ver anexo 1). El fraseo de la pregunta realizada a los
encuestados fue:
“Según usted, para ser católico hoy ¿Cuán importante es...?”,
disponiendo el
encuestado de las siguientes opciones de respuesta, para cada
afirmación: muy
importante, importante, poco importante y sin importancia. Cada escala
utilizada en la encuesta, y sus respectivos ítemes, permiten identificar cuán cerca –
cuán lejos se
encuentra el encuestado respecto a la representación institucional de
lo que es
ser católico. En
cuanto al análisis, los ítemes de estas dimensiones fueron procesadas
para la
sub muestra de católicos, segmentada por jóvenes (18 a 29 años),
adultos (30 a
59 años) y adultos mayores (60 años y más), aplicando estadística
descriptiva
para cada uno de ellos, obteniendo sus respectivas frecuencias y
porcentajes
para cada ítem. Con ello se posibilitó la comparación entre cada grupo
generacional y al interior de ellos (ver Anexo 2). Resultados A continuación
presentamos los resultados obtenidos de la variable tramos etarios para
las dimensiones
ideológica, ritual y consecuencial. En una primera parte se presentan
las
características más valoradas para lo que es ser católico para jóvenes,
adultos
y mayores, y en segundo lugar se presentan las características menos
valoradas
por los tres grupos. Para ser católico es muy
importante… Las opciones de
respuesta usadas en el estudio “¿Qué es ser católico?” nos permitieron
graduar
el nivel de importancia que tiene cada afirmación. En este sentido la
opción
“muy importante” identifica cuáles son aquellos elementos que no pueden
quedar
fuera de lo que es ser católico: Tabla 1. Mayores
porcentajes “muy importante”
Fuente:
Elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?” Jóvenes, adultos
y adultos mayores coinciden en que creer en un Dios todopoderoso
(ideológico),
bautizar a sus hijos en la Iglesia Católica (ritual), respetar los
Derechos
Humanos (consecuencial) y ser una persona honrada son atributos de
mucha
importancia para ser católico hoy. A su vez existen
matices que son importantes de relevar entre las distintas generaciones
representadas en estos grupos. En cuanto a creencia es interesante la
diferencia que se constata entre los jóvenes y los adultos mayores,
estos
últimos son los que otorgan mayor número de atributos de gran
importancia a la
creencia. Construyendo una representación de la creencia con
características
propias del cristianismo, de ello da cuenta la relevancia que se otorga
a la
resurrección, a la condición divina de Jesús, y el reconocimiento de
María como
madre de Dios. Descripción que se diferencia de la de los jóvenes, que
sitúan
como principal atributo el creer en la existencia de un Dios
todopoderoso,
atributo generalizable a otras tradiciones cristianas y no cristianas,
dejando
fuera otras creencias de importancia para la Iglesia católica. En cuanto a rito
es significativo el bajo porcentaje que se le otorga a los ítemes de
esta
dimensión a nivel de “muy importante”. En este sentido podemos realizar
la
lectura de devaluación de los medios institucionales religiosos de
acceso a lo
sagrado, que podemos atribuir a los procesos de individualización en
los que se
encuentra la sociedad chilena, en particular la generación joven. Esta
afirmación queda matizada por los datos disponibles de estudios sobre
religiosidad realizados por CISOC en Santiago, ya que ellos aportarían
evidencia empírica que la valoración de la participación en la
ritualidad
institucional católica, siempre ha sido baja: la asistencia una vez a
la semana
a Misa por parte de los católicos ha sido la siguiente: 24%; en 1966
(Centro
Bellarmino); 16%; en 1979 Poblete, Galilea y Van Dorp); 22%, en 1985
(Van Dorp).
Esta trayectoria es similar si consideramos los datos de World Values
Survey
para Chile, estudios 1990, 1995, 2000 y 2006; que alcanzan valores de
asistencia a misa cercanos al 20%. Es importante
destacar, además, la relevancia que otorgan todos los grupos al bautizo
de los
hijos en la Iglesia Católica, que queda como el rito de mayor
importancia
relativa. En el caso de los adultos mayores esto tiene sus matices, ya
que
incorporan otros elementos rituales: el rezo fuera de misa, el
casamiento por
la Iglesia y la comunión. Por otro lado, a pesar de los bajos
porcentajes, los
adultos mayores marcan la diferencia respecto a las demás generaciones
al
manifestar una mayor valoración de la práctica ritual. Es relevante que
dentro de los ítemes de mayor importancia para ser católico, en el caso
de los
jóvenes, estos corresponden a la dimensión consecuencial con una
valoración
superior a los ítemes de las dimensiones ritual e ideológica. Escenario
distinto para los adultos mayores: la mayor valoración la obtiene, en
general,
los ítemes de la dimensión ideológica. La relevancia que
tiene para los jóvenes la dimensión consecuencial, en los ítemes
presentados,
nos habla del valor del individuo que tiene para ellos, y con ello de
la
instalación de una forma de relación con lo sagrado más autónoma de la
institucionalidad. Para
ser católico no es importante… Por otro lado, un
dato de no menor significación es identificar aquellos atributos del
ser
católico que no son relevantes: aquello que es “sin importancia” y/o
“poco
importante”, lo cual podemos calificar de “prescindible” para ser
católico hoy.
A diferencia de la opción “muy importante” aquí ninguna generación
marco más
del 70,0% para la opción “sin importancia” o “poco importante” para las
dimensiones ideológica y consecuencial; pero las dos opciones juntas
si. Lo
mismo ocurrió con los ítemes de la dimensión ritual, para un 50,0% (ver
tabla
1). Tabla 3. Mayores
porcentajes “no es importante” (“sin importancia” y “poco importante”)
Fuente:
Elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?” Es de relevancia
ver que para los adultos mayores no hay marcas “sin importancia” o
“poco
importantes”. No así para los jóvenes, de los cuales se destaca la
irrelevancia
que tiene para ser católico la creencia de un monopolio de la verdad
por parte
de la Iglesia, y la participación en organizaciones civiles o
políticas,
valoración compartida con los adultos, característica moderna del
individuo. Conclusiones Los datos nos
muestran que la población joven ha sido más sujeto de los procesos de
individuación que ha vivido la sociedad chilena y con ello en una
relación
reflexiva con la Iglesia Católica a la que pertenecen. Es significativo
que el
rito de mayor importancia es el bautizo y por otra parte la creencia de
menor
importancia para ser católico es creer que la única religión que posee
la
verdad es la católica. Es el rito de iniciación en la vida católica el
que es
más central, no otro; en un marco donde otras religiones también poseen
verdad.
Quedando como la principal creencia, la que podemos identificar como
mínima:
creer en un Dios todopoderoso ¿Donde está lo católico? En una identidad
tan
genérica del mundo cristiano, al parecer en las conductas, en lo
consecuencial.
Es ahí donde los jóvenes católicos alcanzan los porcentajes más altos,
con una
predominancia de características consecuenciales cuya característica es
individual, centrada en sí, y no comunitarias. En cuanto a los
adultos y adultos mayores, estos comparten con los jóvenes la
importancia de un
Dios todopoderoso, la importancia del bautizo (en particular para los
adultos
mayores), el respeto a los derechos humanos y ser una persona honrada.
De estos
destacamos los dos últimos que pueden ser vinculados con procesos de
individuación y de la historia vivida por la sociedad chilena en
materia de
derechos humanos durante la dictadura de Pinochet. Los adultos
mayores fueron el grupo que más valoró la dimensión ritual, confirmando
nuestra
hipótesis en cuanto a su valoración de éstos. Es relevante indicar que
los
porcentajes más altos los obtuvieron en cuanto a creencias. Esto y la
valoración de los ritos, hacen a este grupo uno de los más cercanos a
lo que es
valorado para ser católico desde la institucionalidad católica, en
cuanto a
ritos y creencias. En cuanto a los
adultos, es significativo ver una mayor cercanía con los jóvenes en
todas las
dimensiones, despejando la incógnita de qué valoraciones podían tener
estos en
cuanto a lo que es ser católico. Para finalizar,
podemos ver que hay diferencias entre los tres grupos, pero es entre
jóvenes y
adultos mayores donde se dan los mayores contrastes. Esto plantea un
desafío
para la institucionalidad católica en cuanto creencias y ritos para las
nuevas
generaciones. Si es su deseo mantenerlos dentro de su campo religioso
se hace
necesario potenciar su vínculo consecuencial, y revisar las formas de
relación
de lo sagrado – ritos – de los que dispone, y si estos conectan con
aquello que
es sagrado para ellos. En escenario donde predomina el individuo, es
relevante
para este el poder decidir sobre el devenir de su propia existencia. Un
desafío
para la Iglesia es poder ofrecer a las generaciones jóvenes
posibilidades de
elección ritual y sagrada dentro del abanico de posibilidades que la
Iglesia
católica tiene en su amplia tesorería multicultural. Anexo 1 Dimensión
Ideológica (13 ítemes)
Dimensión
Ritual (11 ítemes)
Dimensión
Consecuencial (26
ítemes)
Anexo 2 Los resultados contenidos en
cada uno de los cuadros que se presentan a
continuación, están en orden de mayor a menor porcentaje conforme la
opción
“muy importante”. Tabla
1. Dimensión ideológica -
Joven Católico
Fuente:
elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?”.
Tabla
2. Dimensión ideológica - Adulto Católico
Fuente:
elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?”.
Tabla
3. Dimensión ideológica -
Adulto Mayor Católico
Fuente:
elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?”.
Tabla
4. Dimensión ritual - Joven
Católico
Fuente:
elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?”.
Tabla
5. Dimensión ritual -
Adulto Católico
Fuente:
elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?”.
Tabla
6. Dimensión ritual -
Adulto Mayor Católico
Fuente:
elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?”.
Tabla7.
Dimensión consecuencial -
Joven Católico
Fuente:
elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?”.
Tabla
8. Dimensión consecuencial
- Adulto Católico
Fuente:
elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?”. Tabla
9. Dimensión consecuencial
- Adulto Mayor Católico
Fuente:
elaboración propia a partir de la base de datos del estudio “¿Qué es
ser
católico?”.
Bibliografía Bourdieu, Pierre. (1971). Genèse et structure du champú religieux, Revue Francaise de Sociologie. P.313. En Suárez, Hugo José. (2006). Pierre Boudieu y la religión: una introducción necesaria. Relaciones, otoño, 2006/ vol.XXVII, número 108. Colegio de Michoacán, Zamora, México. P.21 Centro Bellarmino. (1966). Estudio de opinión pública Iglesia en Santiago. Santiago de Chile Dianteill,
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P.174. Glock, Charles, &
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Investigador del Centro de
Investigaciones Socioculturales (CISOC), de la Universidad Alberto
Hurtado.
E-mails: rtanbec@gmail.com
, rtan@uahurtado.cl
[2] Agradezco
profundamente
todos los aportes realizados al presente documento por Pedro Güell,
Tomás
Peters, Javier Romero, Carmen Silva y Gabriel Valdivieso, integrantes
del
equipo de investigadores y académicos del Centro de Investigaciones
Socioculturales (CISOC). [3] Traducción
del autor. [4] Traducción
del autor. [5] Traducción
del autor. [6] En el estudio
¿Qué es ser
católico? Fue de interés identificar las características centrales del
ser
católico para los no católicos. [7] No se
identificaron ítemes con porcentajes
iguales o superiores al 70,0% para los ítemes de la dimensión ritual,
es por
esto que el porcentaje de corte se a un 50,0%. [8] No se
identificaron ítemes con porcentajes
iguales o superiores al 70,0% para los ítemes de la dimensión ritual,
es por
esto que el porcentaje de corte se a un 50,0%. |
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