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Revista
Cultura y Religión, Vol. IV, Nº 2 (octubre del 2010)
20 - 38 Una praxis cristiana y popular en la
población A
popular Christian practice in the population and the Victory of
Santiago de Chile (1983-1988). Andrés Morasso Universidad Diego Portales, Santiago, Chile profandres_morasso@hotmail.com Recibido el 24 de agosto del 2010 Aceptado el 2 de octubre del 2010. . Resumen Este
artículo presenta la
relación entre residentes de la población Palabras clave: Protesta social, cristianos, Iglesia Liberadora. Abstrac This
article introduces the
relation between the residents of the town called “ Key
Words: Social
protest, Christian, Introducción. En el
presente
escrito se dará a conocer el comportamiento social que tuvo la
población
En
este escrito daremos cuenta de la situación particular de una población
popular
emblemática de la cuidad de Santiago de Chile:
Creyentes,
Curas,
Pastores y las protestas en En este artículo analizaremos el tema de los cristianos en el periodo de las protestas, las acciones de tipo solidario llevadas a cabo por ellos y la labor asistencial para con los vecinos de la población. Durante la
década de 1980, el modelo económico impulsado por la dictatura mostró
debilidades que habían sido advertidas por economistas de oposición. La
política antiinflacionaria giró en torno a un dólar fijo de 39 pesos
que se
mantuvo desde junio de 1979 hasta mediados de 1982 (Ibíd., 1988:508).
El
llamado milagro económico chileno se veía frustrado por la crisis
económica
desatada. El escándalo
que
trajo el mal manejo de la economía hizo tambalear el régimen
(Schneider,
1990:223). Así surgieron un número de protestas a causa de esto, tanto
por la
situación política como social del país.
La aparición de nuevas fuerzas opositoras y el
ascenso de nuevos
movimientos sociales no significaba que los más tradicionales se
hubiesen
extinguido. Al contrario, durante este periodo fue el movimiento
sindical el
que provocó mayores dolores de cabeza a la dictadura (Mouterde;
Guillaudat,
1998:122). El movimiento sindical, partiendo por Con la crisis económica, muchos
partidarios del
régimen temieron por él, mientras que otros sectores opositores la
confundieron
con una crisis terminal (Garretón, 1993:405) de la dictadura
militar. La prensa mirista lo relata
así: “La jornada nacional de protesta
social contra el régimen del once de mayo no ha hecho sino poner en
evidencia
la extensión y profundidad de la crisis. Ha quedado de manifiesto una
nueva
fase en que se ha iniciado la crisis del régimen militar” (El
Rebelde, junio
1983:1)
Este
es el contexto donde comenzó a desenvolverse la población Una pobladora cristiana relata
que:
“El 30 de octubre del Dicho
testimonio demuestra la
presencia tanto de sacerdotes como de creyentes en las protestas que se
efectuaron
el la población. Algunos cristianos eran más radicalizados,
construyendo
zanjas, saliendo a buscar piedras y armándose con ondas. Las protestas
netamente donde participaban cristianos eran “más
pacíficas, porque ellos decían no nos tiremos hasta que veamos que
nos vayan a pegar, ayudaban a calmar a la gente, porque la gente
indignada
empezaba primero y la comunidad cristiana estaba (diciendo) no todavía,
ya va a
llegar el momento, esperemos un poco, eso ayudó a que no hubieran más
víctimas,
eran más prudentes” (Matilde,
Católica y militante PC). En algunas
ocasiones no eran
tomados en cuenta los reclamos del sacerdote de
“Casi siempre salía el padre con la
juventud, la juventud cristiana (católica), el cura era el Pierre
Dubois.
Hacían en el día zanjas para que las tanquetas, todas esas que andaban
quedaran
atajadas, ahí ponían piedras los curas con los cabros. A veces (el
cura) se
ponía por delante para que el auto negro ese, para que la tanqueta no
pasara”
(Violeta, metodista-pentecostal).
A
diferencia de los curas, los pastores evangélicos no salían de forma
tan
directa a presenciar las protestas, o detener a las fuerzas de
carabineros o
militares y pocos cristianos evangélicos salían a las protestas. Los
evangélicos expresa lo siguiente: “Los
pastores evangélicos no salían a las protestas pero salían evangélicos,
mis
cabros…los míos (hijos) se juntaban con los otros que no eran
evangélicos y se
juntaban a gritar, eran grupos pequeños (de evangélicos), no todos,
unos (no
salían) por miedo”
(Violeta,
metodista-pentecostal). El miedo invadió a muchos, sin tener en cuenta
la
religión o ideas políticas, como sentimiento humano natural se dio en
varias
familias de la población, siendo agudizado por la constante represión y
la
posibilidad de ser detenido o morir en algún enfrentamiento o
escaramuza con
carabineros o militares. La represión sobre los
“victorianos”
era pan de cada día y debieron convivir con ella modificando distintos
hábitos
de vida cristiana, como la predicación del Evangelio en las calles,
misas y
cultos especiales. Eso lo veremos más adelante. El semanario El
Siglo daba cuenta de lo duro de la represión en En primer lugar, hay que dar
cuenta
del actuar de cada uno de estos personajes cristianos en las protestas
para el
análisis más específico. Primeramente, el actuar de los feligreses
católicos
contaba con una heterogénea gama de posiciones y actitudes ante estos
violentos
acontecimientos de la población. Un grupo de católicos salían a
protestar.
Patricia, participante católica de esto relata sobre protestas donde
netamente
participaba feligresía: “En sí era
pacífico (las protestas de católicos), pero cuando llegaban los pacos
con las
bombas lacrimógenas (empezaba todo)” (Patricia,
católica y pro-PPD). Otro grupo de
cristianos “más radicales” que, justamente en su mayoría, eran
militantes de algún
partido político, actuaban de forma más directa que solo salir a las
calles de
la población. En una especie de estrategia “militar”, crearon sistemas,
junto
con otros pobladores no cristianos, que lograron frenar a fuerzas de
carabineros donde inclusive se hicieron partícipes sacerdotes
católicos. En el
caso del laicado católico partícipe nos señalan que: “(A)
comienzos de las protestas del Las acciones mayoritariamente
llevadas a cabo eran levantar barricadas y marchas en las calles
colindantes
como acción de protesta contra el régimen y necesidades sociales entre
otros. “Los pobladores levantaron barricadas y
marcharon por sus poblaciones” (El Siglo, 2º quincena de mayo
1986:5) detalla
la prensa. Incluso estos en acciones de
propaganda avisaban sobre las protestas que se llevarían a cabo en la
población: “Íbamos a El saber cuándo y dónde había
protesta significaba que la población estaba de cierta forma organizada
para
llevar a cabo acciones de ese tipo, allí estuvieron presentes numerosos
cristianos. Otros, en cambio, salían organizados, pero en el sentido de
estar
atentos a lo que sucedía con la integridad física de algunos vecinos
que
participaban en los enfrenamientos callejeros. Los primeros auxilios a
heridos
fue una de las organizaciones asistenciales cristianas para las
protestas muy
importantes al momento de “salvar” a algún “victoriano”. Se testimonia
que: “Actuábamos
juntos, en Otro grupo, no menor en
importancia,
no se hacía partícipe de esto, en algunos casos, por el miedo como
dimos cuanta
más arriba. Violeta, una pobladora evangélica relata: “Las
protestas, teníamos que estar todos encerrados adentro, (ya que)
en la noche en la calle pasaban los carabineros (y) hacían tira las
ventanas...
(a) algunos (evangélicos) se les decía que no salieran pero salían
igual”
(Violeta, metodista-pentecostal). Hay que tener en cuenta que el
llamado de las denominaciones protestantes (evangélicos) a intervenir
en el
mundo es muy diferente al catolicismo en muchos aspectos. Muchos
pastores
charlaban con la gente de que no era conveniente salir, y más bien, era
más
conveniente orar y dejar todo en las manos de Dios, ya que, según la
teología
evangélica, Dios permite los gobiernos del mundo y la justicia se le
pedía a Él.[1]
En todo caso, más adelante, daremos cuenta que esto es muy variado y
que la
intervención no es tan nula como se plantea o se piensa. En palabras de un
evangélico ante las
protestas: “(Ojalá) uno estuviera en su
casa y estar orando a Dios para que se vaya tranquilizando y para que
no siga
más eso, en La señora Sara, una pobladora
católica, señala: “(Por las protestas)
protegía a los míos. Sentíamos impotencia de no poder hacer algo.
Rezaba en las
protestas, que no hubiera más muertes, por último que hirieran los
militares,
pero no matar” (Sara, católica). Desde nuestro punto de vista, a
partir de los relatos anteriores de pobladores, hubo cristianos que
“aportaban”
en las protestas desde sus casas en oración por los que sí estaban
afuera. Aquí
tanto evangélicos como católicos acompañaban en su fe tanto a sus
vecinos creyentes
como no creyentes, para que no les aconteciera algún tipo de mal, no
salieran
heridos o muertos y para que la situación de violencia se fuera
calmando.
Tenemos grupos de feligreses que no salían, tanto por el miedo o por
sus formas
de ver los dogmas cristianos, como otros que sí salían y incluso no
solo
gritaban consignas, por decirlo de alguna manera sino que, además,
organizaban
estrategias contra las fuerzas represivas incluso enfrentándose a
ellas. Se va
ratificando nuestra idea planteada al principio. En el caso de los sacerdotes y
pastores, quienes son responsables de feligresías cristianas, el tema
es
variado. En Frente a las protestas de los
años ¿Los sacerdotes católicos
podían
participar en política o en las manifestaciones contra o a favor de
algún
gobierno determinado? Esta pregunta ha originado grandes debates desde
los
inicios del cristianismo, pero en Chile el debate se hizo agudo desde
la
creación de Cristianos por el Socialismo en 1971. Los obispos católicos
planteaban que los sacerdotes podían tener una preferencia política,
pero no
podían adoptar públicamente posiciones partidistas (Amorós, 2005:113). Para el catolicismo, las
opciones políticas de un sacerdote hechas públicas atentan contra la
libertad
de decisión del cristiano ya que el sacerdote aparece como eje de una
feligresía determinada. También se enfatizaba el
contexto en
donde fueron detenidos, en medio de disturbios: “En
el curso de los incidentes fueron detenidos los sacerdotes Darry
Healey, natural de Irlanda, y Pablo Fontaine, chileno. Los religiosos
fueron
puestos en libertad en 1983:9). A nivel poblacional, los
sacerdotes
no se quedaron atrás en el actuar en la protestas, como ya vimos lo que
sucedía
con eclesiásticos a nivel nacional. Los “grandes íconos” de
Los
sacerdotes participaban en forma asistencial a los vecinos ayudando
sobre todo
a los heridos “los (que) llevaban a
De
cierta forma, la participación de los sacerdotes en las protestas era
una
manera de influencia indirecta hacia la conciencia de los católicos, la
cual
pasaba desde la ayuda asistencial a la intervención misma en las
manifestaciones evitando detenciones. Para la mentalidad de los
católicos de Mientras hay pobladores que apelaban a que salían algunos evangélicos a las protestas, como Violeta, otros como Verónica nos dicen que “no se veía evangélicos en las marchas…los pastores no decían nada, el que quería salía” (Verónica, evangélica). Podríamos decir que una minoría evangélica salía a protestar, como lo confirmó Violeta anteriormente con respecto a sus hijos evangélicos que protestaban. La presencia de pastores y evangélicos no era “ni tan notorio como los sacerdotes.” (Sara, católica). La influencia indirecta para los evangélicos sobre las protestas era sobre el tema de la solidaridad y la asistencia a vecinos netamente. Esta no es de ir donde se está protestando ni menos establecer diálogos o “enfrentamientos” con fuerzas de orden sean carabineros o militares. Lo interesante es ver la particular praxis evangélica durante la dictadura ya que de igual forma colaboraron. Ante los
ataques si los sacerdotes eran “comunistas” o no, el gobierno no vaciló
en catalogarlos
directamente de agentes marxistas. Los pobladores “victorianos”
tuvieron sus
propias conclusiones al respecto. Violeta no creyó nunca que los
sacerdotes
fueran comunistas. Matilde nos dice que “a
los curas (se) los acusó que eran todos comunistas, entre comillas, muy
difícil
que un cura sea comunista tira la pueblo, pero no (eran comunistas)” (Matilde,
católica y militante PC). La señora
Verónica, que es evangélica, recalca que “Pinochet
pensaba harto mal, (los sacerdotes) no eran comunistas, había tanto
abuso y la
gente quería salir del abuso del gobierno militar. (Los sacerdotes) se
hacían
parte por el abuso, no por política, él (Pinochet) se tomó el gobierno,
como en
Cuba que solo la enfermedad ha parado a Fidel, acá hubiera pasado lo
mismo si la
gente no se rebela, era para defender vidas que por algo político”
(Verónica, evangélica).
Sara
dice que “no eran de izquierda, no se
trataba que eran de izquierda o de derecha era por el contraste de
fuerzas que
había con los milicos. (La acusación) era una chapa no más y para
perseguirlos
también. Defenderse del más poderoso no es que uno sea comunista” (Sara, católica). A
esto
Manuel agrega que “(los sacerdotes) eran
más solidarios, más cercanos a los pobres, a nosotros” (Manuel, católico y militante
del PC). Los
pobladores en sus testimonios
recalcan los siguientes aspectos: “poderoso”, “abuso”, “cercanos a los
pobres”,
“pueblo”. Podríamos decir que había dos aspectos de influencia
indirecta sobre
pobladores cristianos en el actuar de estos clérigos. El primero, es
que los
pobladores tenían claro en sus conciencias, que los sacerdotes no eran
comunistas, que era una acusación falsa. Estos pobladores señalan el
aspecto
sobre la represión, para ellos un abuso, y por eso el deber de actuar y
defender la vida. Lo segundo, es que se recalca también las referencias
a los
“pobres” y al “poderoso”. Claramente podemos decir que los pobladores
estaban
influenciados por ideas sobre la opción preferencial por lo pobres, que
especialmente hacían estos sacerdotes, Dubois y Jarlán para el caso de
La
situación a nivel poblacional no escapó a lo que sucedía, por ende, a
nivel
nacional. En primer, lugar los feligreses “victorianos” sufrieron
ataques tanto
a sus templos como a ellos mismos. Los mismos ataques que tenía
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