Revista Cultura y Religión, Vol. IV, Nº 2 (octubre del 2010) 166 - 191

 

Secularización: una dimensión empírica de la modernidad en la zona andina de Nariño (Colombia)

 

Secularization: an empirical dimension of the modernity in Nariño's andean zone (Colombia).

 

 

Francisco Javier Villamarín M1

Universidad de Nariño (Colombia).

paches74@gmail.com

 

Recibido el 3 de abril del 2010.

Aceptado el 20 de julio del 2010.

 

Resumen

 

El propósito de este ejercicio es analizar el fenómeno de la modernidad en la zona andina de Nariño en los primeros años del siglo XXI, a partir de una de sus dimensiones empíricas más importantes: la secularización. El método empleado para la recolección y análisis de la información es la revisión secundaria de estadísticas sociales. El estudio revela que la modernidad de esta región todavía es una modernidad parcial, una modernidad temprana o un tradicionalismo con tímidos destellos de modernidad.

 

Palabras clave: secularización, modernidad y cambio social

 

Abstract

 

The intention of this exercise is to analyze the phenomenon of the modernity in Nariño's Andean zone in the first years of the 21st century, through one of its most important dimensions: secularization. The method used for the compilation and the analysis of the information is the secondary review of social statistics. The study reveals that the modernity of this region still is a partial modernity, an early modernity or a traditionalism with shy sparkles of modernity.

 

Keywords: secularism, modernity and social change

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción

 

Nariño es uno de los 33 departamentos que componen el territorio colombiano, se encuentra ubicado al suroccidente del país, en la frontera con el Ecuador. A pesar de su carácter rural y de su tradicionalismo ideológico y social, en esta parte del país se perciben algunos indicios de importantes transformaciones culturales, asociadas a la modernidad. Pero este fenómeno no se presenta de manera homogénea en toda su geografía, sino que se encuentra marcadamente concentrado en la región más poblada1 y más relevante desde el punto de vista político, económico y administrativo del departamento: la zona andina o la región andina; zona donde se encuentra localizados Pasto, ciudad capital, y otros municipios importantes a nivel demográfico y urbano como Ipiales, Túquerres y Sandoná.

 

En esta parte del país se empieza a cobrar conciencia de estos cambios y transformaciones, y del ritmo que han tomado en los últimos tiempos, pero hasta el momento, no se han formulado muchas explicaciones científicas y académicas que permitan determinar cual es su situación actual, y su impacto en los primeros años del nuevo milenio.

 

Para superar este vacío, se seleccionó la secularización como indicador representativo, para medir el fenómeno de la modernidad en esta parte del departamento. Se lo denomina “representativo” porque a través de su dinámica y comportamiento, se puede evidenciar y evaluar la presencia de dicho cambio social y cultural.

 

Además, se acude a la secularización como indicador de modernidad, porque fue una de las primeras señales que anunciaban el ocaso del régimen feudal, y el arribo de cambios, que posteriormente le transformaron definitivamente el rostro a las sociedades europeas con las grandes revoluciones burguesas que sentaron un nuevo estado de cosas a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Buena parte de las variaciones que trajo consigo este nuevo proyecto de sociedad,  se concentraron en el paso de una moral religiosa y dogmática a otra de corte laico y anticlerical. Autores como Gilles Lipovetsky (Lipovetsky, 2002; 22) se refieren a este transito argumentando que:

 

“Los modernos han rechazado esta sujeción de la moral a la religión. El  advenimiento de la modernidad no coincide solo con la edificación de una ciencia liberada de la enseñanza bíblica y un mundo político jurídico autosuficiente, basado solamente en las voluntades humanas, sino también en la afirmación de una moral desembarazada de la autoridad de la iglesia y de las creencias religiosas, establecida sobre una base humano – racional, sin recurrir a las verdades reveladas. Este proceso de secularización puesto en marcha en el siglo XVII (…) es, sin duda alguna, una de las figuras más significativas de la cultura (…) moderna.

 

Siguiendo a este autor, se toma como referente empírico la secularización, porque es una de las manifestaciones más significativas y patentes de que el oscurantismo ideológico y cultural del feudalismo le abrió el camino a un nuevo estado de la conciencia que tomó cuerpo gracias a la razón científica y a una moral sustentada en las decisiones humanas.

 

 

1. Secularización como indicador de modernidad

 

Para entender el concepto de secularización que requiere esta investigación, se acude a la definición que brinda el sociólogo norteamericano Peter Berger (Berger, 1996: 134), para quien este fenómeno significa:

 

“…el proceso [objetivo]  por el cual se suprime el dominio de las instituciones y los símbolos religiosos de algunos sectores de la sociedad y la cultura. Cuando hablamos de sociedad y de instituciones (…), la secularización se manifiesta en la evacuación por las iglesias cristianas de ámbitos que antes se hallaban bajo su control o influencia, como en la separación de la iglesia y el Estado, la expropiación de tierras de la iglesia o la emancipación de la educación de la autoridad eclesiástica. Pero cuando hablamos de cultura y símbolos, afirmamos que la secularización es más que un fenómeno socioestructural. Afecta la totalidad de la cultura y la ideación, y se la puede observar en la disminución de los contenidos religiosos en las artes, la filosofía y la literatura, y (…) en el surgimiento de la ciencia como perspectiva autónoma y totalmente secular del mundo.  Además se afirma implícitamente aquí que el proceso de secularización tiene también un aspecto subjetivo. Así como se produce secularización de la sociedad y de la cultura, así surge también una secularización de la conciencia. [En otras palabras] esto significa que el Occidente moderno tiene un número creciente de individuos que contemplan el mundo y sus propias vidas sin el beneficio de las interpretaciones religiosas”. 

 

Según Berger, (Berger, 1996: 159) para analizar la pérdida de plausibilidad de la religión en la sociedad contemporánea, lo lógico es empezar por la estructura social y luego pasar a la conciencia, y no a la inversa. Sin embargo, acoger el esquema de análisis propuesto por el autor supera los intereses que persigue este ejercicio de investigación. Por esta razón, se asumirá el análisis de la secularización desde la segunda óptica, es decir a partir del cambio a nivel subjetivo, entendido no como un proceso transformación socioestructural, sino como la manera en que el sujeto percibe, primero, cómo las necesidades de las instituciones religiosas se acomodan a los intereses morales y terapéuticos de su vida privada, y, segundo, cómo la iglesia pierde su lugar de hegemonía al competir con otras instituciones por la plausibilidad.  En otras palabras, el término hará alusión a la pérdida de centralidad que la religión ha sufrido en la conciencia de las personas en el seno de la sociedad moderna; o sea, una situación nueva que se descubre a partir de las percepciones y las opiniones de los individuos. 

 

Con el apoyo conceptual, empírico y metodológico de esta dimensión de la modernidad, cabe formular las siguientes preguntas: primero, ¿las creencias, prácticas y actitudes religiosas de los habitantes de los municipios más urbanizados de la región, describen la presencia de secularización y modernidad?; y segundo, ¿la opinión de los habitantes de los cuatro municipios acerca de la relación de la Iglesia Católica con otras instituciones sociales, y su influjo en algunas situaciones de la realidad actual, deja ver evidencias de modernidad y cambios a nivel de la conciencia?

 

El propósito fundamental que persigue este ejercicio es analizar el fenómeno de la modernidad en la zona andina de Nariño en los primeros años del siglo XXI, a partir del comportamiento y las tendencias descritas por una de sus más importantes dimensiones empíricas: la secularización. Para alcanzar este objetivo se desarrollaron las siguientes actividades específicas: primero, analizar las creencias, las prácticas y las actitudes religiosas de los cuatro centros urbanos más poblados de esta región; segundo, comparar estos comportamientos con estudios empíricos de secularización realizados en sociedades modernas y en transición de Europa y Latinoamérica; y tercero, analizar si la opinión de los habitantes de los cuatro municipios frente a la relación de la religión con algunas instituciones sociales y con algunas situaciones de la realidad actual, prueba la existencia de secularización.

 

2. Método

 

La estrategia metodológica empleada para la recolección de la información cuantitativa relativa a la secularización es la revisión secundaria de estadísticas sociales provenientes, primero, de centros de investigación sociológica local, como la Encuesta de Creencias y Prácticas Religiosa de la Zona Andina Nariño 2009 y las Encuestas de Opinión de los años 2005 y 20083 del Observatorio Social del Departamento de Sociología de la Universidad de Nariño.

 

La encuesta empleada por este centro de investigación sociológica para recabar la información necesaria sobre las creencias, prácticas y actitudes religiosas, se diseñó con los indicadores y variables extraídos de la operacionalización previa del concepto secularización. Este proceso se complementó con la revisión de otros ejercicios similares, como la Encuesta de Religiosidad del Centro de Investigaciones Sociológicas de España (CIS) de los años 2002, 2005 y 2008; y la “Primera Encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas de Argentina 2008” que en este país realizaron el FONCIL (Fondo para la inversión Científica y Tecnológica) y el CEIL/CONICET (Centro de Estudios e Investigaciones Laborales y Programa de Investigaciones Económicas sobre Tecnología, Trabajo y Empleo), y que fue dirigida por Fortunato Mallimaci (Mallimaci, 2008).

 

Esta actividad dio como resultado un instrumento de recolección de información compuesto por 48 preguntas cerradas, operacionalizadas con niveles de medición nominal, ordinal y escalas de actitud, y distribuidas en siete módulos temáticos: el primero de información general (datos sociodemográficos de los consultados como municipio, sexo, edad, estrato, estado civil, pertenencia étnica, nivel de escolaridad, entre otros), y los seis restantes relativos a los temas específicos de la investigación (Filiación religiosa, Religiosidad, Creencias religiosas, Religión y otras instituciones sociales, Religión y algunas situaciones de la realidad actual y Pluralismo y cambio religioso). 

 

En la práctica, la encuesta fue aplicada en el mes de septiembre de 2009 a los habitantes, hombres y mujeres, mayores de 15 años residentes en las cabeceras urbanas de los municipios de Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná. Para seleccionar a los informantes que participaron en el estudio se utilizó un muestreo por conglomerados polietápico, en el que, en primera instancia, se seleccionaron sectores urbanos, en segundo lugar, manzanas, luego, viviendas, y por último, personas. Con una confiabilidad del 95%, y un error máximo de estimación del 3.5%, se extrajo un tamaño de muestra de 784 personas, al cual se le adicionó un 10% de no respuesta y no cobertura, dando como resultado un tamaño de muestra definitivo de 863 personas. Para la selección aleatoria de sectores urbanos y manzanas de los cuatro municipios antes mencionados, se utilizó el marco muestral censal de sectores urbanos y manzanas proporcionado por el Redatam del Censo Básico 2005 del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística).

 

2. Secularización en la zona andina de Nariño: modernidad y cambio religioso

 

En los primeros años del Siglo XXI los rezagos de la cultura católica aún se dejan sentir, pues una alta proporción de los habitantes de los municipios de Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná (80.5%) no niega esta tradición religiosa, como lo indica el gráfico 1. La presencia de otras religiones y de personas que se autorreconocen como no religiosas, no son relevantes.

 

En lo referente al autorreconocimiento religioso, hay opiniones divididas en los habitantes encuestados de esta zona del departamento. Un 43.7% se autoproclama como practicante y otro 42.4% como creyente en Dios y no en las religiones. Este último indicio deja ver que en la región se empieza a extender una forma particular y más libre de vivir la religión.

  

 

 

 

 

Gráfico 1. Pertenencia religiosa en la Zona Andina de Nariño en el año 2009

 

                        Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 2. Autorreconocimiento religioso de los habitantes de la Zona Andina de Nariño

 

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

2.1 Secularización a través de las creencias y las prácticas religiosas

 

Un panorama general de la secularización en las sociedades desarrolladas e industrializadas muestra que la religión sigue siendo un aspecto importante en la vida social, aunque en el presente, como lo sostienen las teorías contemporáneas de la sociología, está experimentando nuevas formas y cambios, ya que se ha ido adecuando paulatinamente a las necesidades de un mundo cada vez más individualizado, orgánico, consumista y racional.

 

A nivel subjetivo la secularización puede observarse en una mentalidad más abierta y autónoma en la forma de vivir la religión y de reflexionar sobre el sentido de la vida. Hoy  las personas toman de una manera libre lo que les sirve de la religión, sin mediación alguna de una organización eclesial o un sacerdote (Arboleda, 2005). Esto no significa que la religión haya dejado de ser una dimensión relevante de la vida social y personal, sino que ha sido trasladada a un lugar periférico, al cual solo se acude libremente en momentos específicos.

 

Esta nueva situación tampoco significa que la gente haya modificado sus creencias o las haya eliminado. Las indagaciones sobre secularización realizadas en países como España y Argentina  muestran que en sus principales centros urbanos, a pesar de los grandes progresos tecnológicos, científicos, económicos e industriales, prevalecen altos porcentajes  de creencia en Dios. En la zona andina de Nariño, como lo expone el gráfico 3, se presenta una situación similar.     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 3. ¿Cuál de las siguientes frases refleja mejor sus sentimientos acerca de su creencia en Dios?

 

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

De 819 encuestados en las cabeceras de Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná, el 87.9% cree que Dios existe verdaderamente aunque, a veces, con algunas dudas. Las proporciones de no creencia y duda ante la existencia de Dios nos son representativas. De igual manera, los datos arrojados por la encuesta revelan altos porcentaje de creencia en algunos dogmas y misterios religiosos: el pecado (70.8%), el alma (65%), los milagros religiosos (60.7%) y el cielo (52.5%) gozan de una alta credibilidad, como lo expone la tabla 1; mientras que otros enigmas como la vida después de la muerte, el infierno y la reencarnación no gozan de mucha credibilidad.

 

Tabla 1. Grado de creencia en los siguientes misterios

 

Misterio

Si, con toda seguridad

Probablemente si

Indiferente

Probablemente no

No, con toda seguridad

Total

Vida después de la Muerte

46,5%

13,2%

15,2%

6,3%

18,8%

100%

En el Cielo (Paraíso)

52,5%

13,6%

12,9%

6,6%

14,4%

100%

En el infierno

35,5%

9,8%

10,3%

7,9%

36,5%

100%

Milagros religiosos

60,7%

13,7%

9,4%

4,4%

11,8%

100%

La Reencarnación

20,9%

9,3%

14,8%

9,5%

45,5%

100%

El Alma

65,0%

13,8%

10,0%

2,9%

8,3%

100%

El Pecado

70,8%

10,5%

7,2%

2,4%

9,1%

100%

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social. Departamento de Sociología.        Universidad de Nariño

 

En lo relacionado con la creencia en algunas divinidades y sistemas de explicación mágicos y racionales creados por el hombre, se presenta un caso semejante al anterior. En la zona andina de Nariño hay altos índices de creencia en representaciones divinas como Jesucristo (89.5%), el Espíritu Santo (79.9%), La Santísima Trinidad (71.3%) y la Virgen (70.2%). Es interesante observar que los santos, el destino y la energía, elementos con un profundo significado para el creyente, no reportan un comportamiento similar. De igual manera, llama la atención la confianza que la población comienza a depositar en la ciencia (59.6%), como marco conceptual y explicativo alternativo a las interpretaciones religiosas, como lo reporta la tabla 2.

 

Tabla 2. Grado de creencia en algunas divinidades  y sistemas de explicación humana

 

Misterios religiosos y explicaciones humanas

Si, con toda seguridad

Probablemente si

Indiferente

Probablemente no

No, con toda seguridad

Total

Jesucristo

89,5%

4,4%

2,4%

1,0%

2,7%

100%

El Espíritu Santo

79,9%

8,1%

5,3%

1,2%

5,5%

100%

La Santísima Trinidad

71,3%

7,7%

7,4%

3,3%

10,3%

100%

La Virgen

70,2%

7,0%

6,6%

4,1%

12,1%

100%

Los Santos

48,8%

11,0%

12,8%

6,5%

20,9%

100%

La Energía

44,3%

15,8%

14,2%

6,0%

19,7%

100%

El Destino

38,7%

13,3%

16,7%

7,6%

23,7%

100%

Los Curanderos

6,3%

4,3%

10,9%

12,9%

65,6%

100%

Las Brujas

6,7%

3,2%

5,9%

9,6%

74,6%

100%

La Ciencia

59,6%

14,4%

11,5%

4,3%

10,2%

100%

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

Por otro lado, a diferencia de lo que sucede con sociedades más secularizadas, en la zona andina se reporta una alta participación en actividades religiosas colectivas.  Por ejemplo, en lo referente a la frecuencia de asistencia a misa u otros oficios religiosos, sin contar bautizos, matrimonios y otras ceremonias, el comportamiento de los nariñenses es concomitante con el de sus creencias. De los 819 encuestados de los municipios de Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná, el 40.9% asiste una vez a la semana a esta clase de eventos; un 21.1%, menos disciplinado, lo hace una vez al mes; un 19.4% con mucha frecuencia o más de una vez a la semana; otro 17.6% lo conforman los que asisten con poca o ninguna frecuencia; y el 1.0% restante son  los que no contestan, como lo explica el gráfico 4.

 

Lo anterior también es ratificado por otra dimensión de las prácticas religiosas: las manifestaciones de agradecimiento al Señor durante el día.  Los sentimientos de gratitud  más frecuentes son por el nuevo día (82.1%), y por “traerlo con bien” después de trabajar, estudiar o salir de la casa (79%); un 57% de los encuestados bendice los alimentos, práctica que se va desvaneciendo, como lo reporta el gráfico 5.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 4. Frecuencia de asistencia a misa u otros oficios religiosos

 

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social.

Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

Sin embargo, los datos que expone el gráfico 6 indican que los nariñenses no tienen mucha disciplina a la hora de realizar algunas acciones religiosas en su vida privada.  Las actividades religiosas más practicadas por esta población en su orden son: rezar en casa (68.8%), concurrir a santuarios como el de la Virgen de las Lajas (54.1%) y leer la Biblia (53.8%). Otras actividades que se realizan a un nivel más individual, como escuchar o ver programas religiosos, leer libros y folletos relacionados con el tema, confesarse, comulgar, peregrinar y asistir a retiros espirituales, no son muy frecuentes.

 

Gráfico 5. Manifestaciones de agradecimiento al Señor durante el día

 

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

El peso de las decisiones individuales en la manera de vivir la religión también es confirmado por la forma en que las personas se relacionan con Dios, como lo expone la tabla 3. El 45.7% establece relaciones con Dios por cuenta propia sin la mediación de sacerdotes, pastores, familiares, amigos, conocidos o grupos de oración. Un 35.3% lo hacer por medio de la familia, amigos o conocidos, un 11.5% a través de una organización religiosa o eclesial, y otro 7.5% no se relaciona y no contesta.

 

Gráfico 6. Actividades religiosas practicadas en el último año

 

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná)

Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño

 

 

Tabla 3. ¿Usted se relaciona con Dios a través de…?

 

Respuesta

Personas

%

La familia, amigos o conocidos

288

35,3%

La Institución religiosa o eclesial

94

11,5%

Por cuenta propia

375

45,7%

No se relaciona

42

5,1%

Ns/Nr

20

2,4%

Total

818

100%

                Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

                Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño

 

En resumen, en lo relacionado con el comportamiento de las creencias y prácticas en los municipios más urbanizados de la zona andina de Nariño, se puede observar lo siguiente: frente al primer aspecto, (las creencias) altos porcentajes de credibilidad en Dios y en los misterios y divinidades de la religión católica, pero, al mismo tiempo, los habitantes de la región comienzan a depositar su confianza en el poder explicativo y racional de la ciencia. En relación con el segundo (las prácticas), altos niveles de participación en actividades religiosas de tipo colectivo como misas, bautizos, matrimonios y funerales, pero muy poca disciplina individual en el cumplimiento de algunas normas de la religión como leer la Biblia, rezar en casa, confesarse y comulgar, así como una manera muy particular y egoísta de relacionarse con Dios.    

 

2.2 Iglesia y otras instituciones sociales

 

La secularización no solo se puede observar en los cambios que se experimentan en las creencias y las prácticas religiosas, sino también en las transformaciones que se observan en la percepción de los habitantes de los cuatro municipios de los andes nariñenses frente a legitimidad de algunas instituciones sociales como la Iglesia, la Educación y el Estado.

 

En la región, según la encuesta del Observatorio Social, la Iglesia es una institución que tiene gran poder y reconocimiento, como lo sostiene el 47.9% de los encuestados; para otro 30.9% es una organización que posee poca influencia, pero la sociedad sigue creyendo en ella; y para otro 14.7% no tiene poder ni relevancia social. Por último, un 6.5% restante no sabe o no responde, como lo describe la tabla 4.

 

Tabla 4. ¿En su opinión la Iglesia y las organizaciones religiosas en la región tienen…?

 

Respuesta

Personas

%

Un poder desmesurado

61

7,4%

Un gran poder

332

40,5%

Poca influencia, pero la gente cree en ellas

253

30,9%

Tienen poco poder

101

12,3%

No tienen nada de poder

20

2,4%

Ns/Nr

52

6,5%

Total

819

100%

                   Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

                     Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

La comparación de los grados de confianza alcanzados por las instituciones de la estructura social nariñense en la Encuesta sobre Creencias y Practicas Religiosas 2009 del Observatorio Social de la Universidad Nariño, muestra que la Iglesia Católica (59.3%) y la Universidad de Nariño (60.2%) son las dos organismos sociales que gozan de los mayores índices de aceptación en los cuatro municipios estudiados, mientras que instituciones oficiales como la Alcaldía Municipal, la Presidencia de la República, la Gobernación de Nariño y las Fuerzas Armadas no alcanzan la misma popularidad (ver tabla 5). 

 

Al articular la información arrojada por las encuestas políticas del Observatorio Social de los años 2005 y 2008, con la de la Encuesta sobre Creencias y Practicas Religiosas del 2009, en lo referente al grado de confianza en la Iglesia, se puede observar las variaciones de este ítem en la segunda mitad de la primera década del siglo XXI. 

 

La tabla 7 explica e ilustra la evolución que el grado de confianza en la Iglesia Católica registra en la segunda mitad de la primera década del presente siglo. En general, en los tres periodos de estudio, un poco más de la mitad de la población indagada califica como alta su credibilidad en esta institución, alcanzando su pico más alto en el año 2005. Si embargo, esta característica describe una leve caída en el año 2008, pero que no se extiende al año siguiente.

 

También llama la atención el incremento de la calificación “Medio” en los tres momentos de la observación, a pesar de la pequeña disminución experimentada en el año 2009. En contraste, la dinámica de la calificación “Bajo” presenta una variación importante en el año 2008, pero vuelve a incrementase un poco en el 2009. La participación de los que no saben o no responden es muy poco relevante. 

 

Al comparar las calificaciones alcanzadas por la Iglesia Católica y la Universidad de Nariño en los tres ejercicios de encuesta del Observatorio Social de los años 2005, 2008 y 2009, se puede observar que las dos instituciones se disputan los más altos grados de confiabilidad y plausibilidad, como dice Berger. No obstante, en los tres momentos de estudio la calificación que logra la Universidad de Nariño está por encima de la que obtiene la Iglesia Católica, diferencia que se vuelve muy acentuada en el año 2005 (ver tabla 8). 

 

Tabla 5. Grado de confianza en algunas instituciones de la sociedad nacional y regional

 

Institución

Calificación

Total

Alto

Medio

Bajo

Ns/Nr

Presidencia de la República

16,4%

39,2%

42,0%

2,4%

100%

Gobernación de Nariño

12,7%

42,7%

38,7%

5,9%

100%

Alcaldía Municipal

14,7%

34,7%

47,9%

2,7%

100%

Fuerzas Armadas

28,9%

40,5%

28,4%

2,2%

100%

Medios de Comunicación

30,9%

44,1%

23,6%

1,4%

100%

Iglesia

59,3%

24,6%

14,8%

1,3%

100%

Universidad de Nariño

60,2%

25,6%

4,6%

9,6%

100%

Empresa privada

27,8%

42,2%

22,4%

7,6%

100%

       Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social.

        Departamento de Sociología.  Universidad de Nariño.

 

Tabla 6. Grado de confianza en la Iglesia Católica en la Zona Andina de Nariño años, 2005, 2008, 2009

 

Años

Grado de confianza

Total

BUENO

REGULAR

MALO

Ns/Nr

2005

61,9%

17,5%

17,0%

3,6%

100%

2008

57,9%

26,0%

11,7%

4,4%

100%

2009

59,3%

24,5%

14,8%

1,4%

100%

         Fuente: Encuestas de Opinión 2005 y 2008, y ENCREPRAREL 2009

         (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social.   

         Departamento de Sociología.  Universidad de Nariño

 

Por otra parte, la educación laica comienza disputarle a la educación religiosa el lugar de centralidad que ha ocupado históricamente en los andes nariñenses. En esta región conservadora, el monopolio religioso de la educación le está cediendo un lugar importante a una educación laica, pluralista y abierta, como lo evidencian el 63.2% de los encuestados que estudian o han estudiado en un centro educativo no religioso, y un 87.4% que está de acuerdo con que se brinde educación sexual en los colegios y escuelas, como lo reportan las tablas 8 y 9.

 

A diferencia de otras sociedades más secularizadas del orden nacional e internacional, se observa que en la opinión de los encuestados de los cuatro municipios no hay evidencias de un distanciamiento en la relación iglesia – estado, como lo demanda el mundo moderno. Según los datos arrojados por la encuesta del Observatorio Social de la Universidad de Nariño, estas dos instituciones deben interactuar conjuntamente en aspectos relacionados con la educación, el arte, el trabajo social de las iglesias y la superación del conflicto armado que vive el país. En lo referente a la educación, para un 72% de los encuestados, el estado laico debe financiar económicamente las escuelas, colegios y universidades religiosas, como lo expone la tabla 10.

Tabla 7. Grado de confianza en la Iglesia Católica y en la Universidad de Nariño en la Zona Andina de Nariño años 2005, 2008 y 2009

 

Calificación

2005

2009

2010

IGLESIA

UDENAR

IGLESIA

UDENAR

IGLESIA

UDENAR

ALTO

61,9%

73,7%

57,9%

64,2%

59,3%

60,2%

MEDIO

17,5%

4,8%

26,0%

22,9%

24,5%

25,6%

BAJO

17,0%

8,5%

11,7%

4,2%

14,8%

4,6%

Ns/Nr

3,6%

13,0%

4,4%

8,7%

1,4%

9,6%

Total

100%

100%

100%

100%

100%

100%

Fuente: Encuestas de Opinión 2005 y 2008, y ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño

 

            Tabla 8. ¿Estudia o estudió en un centro educativo religioso?

 

Respuestas

Personas

%

Si

291

35,5%

No

518

63,2%

Ns/Nr

10

1,3%

Total

819

100%

            Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

            Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

Tabla 9. ¿Está de acuerdo o en desacuerdo con que se brinde educación sexual en los colegios?

 

Respuesta

Personas

%

De acuerdo

716

87,4%

Indiferente

23

2,8%

En desacuerdo

80

9,8%

Total

819

100%

        Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

        Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

Tabla 10. ¿El Estado debe financiar económicamente los centros educativos religiosos?

 

Respuesta

Personas

%

Si

590

72,0%

No

188

23,0%

Ns/Nr

41

5,0%

Total

819

100%

            Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

De igual manera, un 64.8% opina que el estado debe preocuparse por la conservación y mantenimiento de construcciones religiosas como templos, capillas, santuarios y otras construcciones religiosas. Asimismo, un 49.2% cree que este organismo público se debe involucrar con las obras sociales y de caridad que adelanta la iglesia con grupos marginados de las zonas rurales y urbanas de la región. Finalmente, un 75.8% está de acuerdo con que los representantes de la iglesia, entren en conversaciones y negociaciones con grupos armados al margen de la Ley, para concertar la reconciliación nacional, como lo describe la tabla 11.

En síntesis, los datos estudiados muestran que la Iglesia Católica, como una de las instituciones más tradicionales, históricas e imponentes de la región, es percibida por la mayor parte de los encuestados como una entidad que aún concentra demasiado poder e influencia. La Iglesia Católica, según la encuesta del Observatorio Social, sigue siendo una institución muy importante para los nariñenses, pues junto con la Universidad de Nariño son los establecimientos que gozan de mayor credibilidad y confianza; no obstante, las evidencias revelan que no es un organismo hegemónico, como lo era en el pasado, ya que hoy entabla una fuerte competencia con este centro de educación superior por la plausibilidad. Por último, la secularización y el pluralismo religioso no se expresan en esta parte del departamento en la separación Iglesia - Estado.  La percepción de los nariñenses deja ver que el estado no compite con la iglesia por la confianza y la legitimidad, sino que es necesario que éste apoye y financie los programas educativos, sociales y económicos que fomenta la institución religiosa en la sociedad.       

 

Tabla 11. Grado de acuerdo o en desacuerdo con las siguientes frases…

 

Frases

De acuerdo

Indiferente

En desacuerdo

Total

Que el Estado destine recursos para la conservación de Catedrales y Templos.

64,8%

13,8%

21,4%

100%

Que el Estado financie las obras y trabajos sociales que promueven las Iglesias.

49,2%

15,1%

35,7%

100%

Que Estado delegue funciones en la Iglesia Católica para concertar acuerdos de paz con grupos armados al margen de la Ley.

72,8%

8,5%

18,7%

100%

            Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social.

            Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

2.3 Secularización y situaciones de la realidad actual.

 

En las opiniones y actitudes de los encuestados frente a situaciones de la vida contemporánea como la planificación familiar, el homosexualismo, la donación de órganos, el aborto, las relaciones de género y el matrimonio, situaciones que tradicionalmente han sido monopolizadas por la iglesia, también pueden apreciarse cambios a nivel de la conciencia.

 

Algunas impresiones de los habitantes de Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná frente a la planificación familiar y a las relaciones sexuales, evidencian la presencia de este fenómeno. Por ejemplo, para el 87.2% de los consultados la sociedad debe ser más abierta con el control de la natalidad, pues el estado, los centros de salud y otras organizaciones de la sociedad deben donar métodos anticonceptivos. Además, el hecho de utilizarlos no es un atentado contra los postulados religiosos de la familia y del amor de pareja, pues para un 80.7% utilizar estos instrumentos no vulnera su fe, como lo indica la tabla 12.

 

Otro indicador de la pérdida de influencia religiosa en la vida sexual de las personas, según los datos estudiados, es el alto grado de aceptación que alcanzan las relaciones prematrimoniales. Un 52.5% de los encuestados cree que es una buena experiencia, pues no es inmoral ni  pecaminoso tener este tipo de encuentros informales antes de establecer una relación conyugal.

 

En una región donde la ortodoxia católica reglamenta familias numerosas y extensas, bajo el aforismo de que “cada hijo es una bendición, y cada hijo trae el pan debajo del brazo”, la difícil situación económica, social, política y ambiental que vive el mundo, el país y, especialmente, el departamento de Nariño, está cambiado está clase de paradigmas. Este panorama lleva a los habitantes de los cuatro municipios estudiados a contemplar la idea de que las parejas formen familias sin la presencia de hijos, como lo evidencia la tabla 12.

 

Tabla 12. Acuerdo o desacuerdo con las siguientes afirmaciones…

 

Frases

De acuerdo

Indiferente

En desacuerdo

Total

El Estado, hospitales, clínicas y centros de salud deben regalar anticonceptivos.

87,2%

5,1%

7,7%

100%

En las actuales circunstancias sociales, económicas y ambientales que vive el país y el mundo es pertinente que las parejas decidan no tener hijos.

47,6%

18,1%

34,3%

100%

Una persona puede utilizar métodos anticonceptivos y ser un buen creyente.

80,7%

8,2%

11,1%

100%

Las relaciones sexuales antes del matrimonio son una buena experiencia.

52,5%

16,5%

31,0%

100%

   Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

   Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

En lo referente al homosexualismo, también se aprecian posiciones más abiertas, reflexivas y humanas. Según las cifras, hoy tener una orientación sexual diferente ya no es un pecado o una enfermedad, como se pensaba anteriormente. Según el gráfico 8, para el 62.4% de los encuestados de Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná, la homosexualidad es una condición natural de las personas, y quienes poseen esta condición tienen los mismos derechos que el resto de la sociedad.

 

Otros hechos morales como la donación de órganos y el aborto también evidencian una perspectiva más abierta, reflexiva e independiente de los postulados de la Iglesia Católica.  Un 83.3% está de acuerdo con la donación de órganos vitales, para que sean utilizados por otras personas, a pesar de los escrúpulos religiosos que rodean la vida después de la muerte (ver gráfico 7). 

 

La concepción que la población de la zona andina de Nariño tiene frente al aborto, muestra indicios de una importante secularización de la conciencia. En el 2009 las personas se distancian de los prejuicios que posee la religión frente a este hecho, y se orientan más a la idea de que el aborto debe ser una cuestión de una moral laica, fundada en las normas y reglamentos del derecho; como lo muestra el 49% de los encuestados que están de acuerdo con que el aborto debe ser permitido en los tres casos que reglamenta la Corte Constitucional en Colombia: violación, riesgo para la vida de la madre y malformación del feto. Sin embargo, aún un 32.8% cree que este hecho debe estar prohibido en todos los casos como lo manda la iglesia (Ver gráfico 9).

 

Gráfico 7. ¿Está de acuerdo con la donación de órganos?

 

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social.

Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

Finalmente, también se pueden apreciar variaciones importantes en las opiniones y actitudes frente al matrimonio y las relaciones de género. Con respecto al matrimonio y las uniones de pareja de diferente sexo, la población indagada se muestra tradicional y secular al mismo tiempo. Según la tabla 13, para el 60.2% de los encuestados la mejor forma de establecer un vínculo conyugal es el matrimonio religioso; pero, como se expone en la tabla 14, un 58.1% acepta que una pareja puede convivir sin la intención de casarse, y un 59.1% está de acuerdo con que una pareja pruebe su relación con una convivencia previa antes de dar el paso definitivo.

 

Gráfico 8. Opinión de los habitantes de la zona andina de Nariño acerca del homosexualismo

 

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social.

Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.        

 

Frente a las relaciones de género, también puede apreciarse una posición tradicionalista y moderna en la población consultada. Tradicionalista ya que en la región está muy marcada la idea de que la mujer es el soporte fundamental de los oficios y la vida del hogar, como lo promueven las costumbres religiosas. Por esta razón, si la mujer trabaja jornada completa fuera del hogar, un 56.7% cree que la estructura y el funcionamiento de la familia se resentiría (ver tabla 15). Pero al mismo tiempo, es moderna porque esta concepción no es excluyente con el hecho de que la mujer trabaje, se convierta en jefe de familia, y comparta con el hombre los gastos del hogar, como los sostiene un 65.8% de los indagados.

 

Tabla 13. Preferencias para vivir en pareja

 

Tipo de vinculo conyugal

Personas

%

Matrimonio Religioso

493

60,2%

Matrimonio Civil

89

10,9%

Unión libre

190

23,2%

No sabe/No responde

47

5,7%

Total

819

100%

   Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

   Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

Gráfica 9. Opinión de los habitantes de la zona andina de Nariño frente el Aborto

 

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

 

En síntesis, según la información recolectada por la Encuesta sobre Creencias y Prácticas Religiosas, las personas consultadas manifiestan posiciones más tolerantes con algunos hechos y situaciones, cuyo conocimiento y discusión estaba prohibido por las normas de la religión católica. En la actualidad las personas pueden asumir posiciones más autónomas y reflexivas frente a la anticoncepción, la unión libre, el homosexualismo, el aborto y la donación de órganos, entre otros, a pesar de las restricciones que aún persisten. Sin embargo, frente al matrimonio y las relaciones de género los habitantes de la zona andina de Nariño se muestran tradicionales y modernos al mismo tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 14. Grado de acuerdo o desacuerdo con las siguientes frases

 

Frases

De acuerdo

Indiferente

En desacuerdo

Total

Es una buena idea que dos personas (hombre y mujer) mantengan una relación sentimental, vivan juntas aunque no tengan la intención de casarse

58,1%

10,5%

31,4%

100%

Es una buena idea que una pareja de novios (hombre y mujer) vivan un tiempo juntos antes de contraer matrimonio.

59,1%

9,6%

31,3%

100%

                      Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social.

                                       Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

 

Tabla 15. Grado de acuerdo o desacuerdo con las siguientes frases

 

Frases

De acuerdo

Indiferente

En desacuerdo

Total

La responsabilidad del hombre es trabajar, y la de la mujer cuidar la casa y la familia.

27,6%

6,6%

65,8%

100%

La vida familiar se resiente cuando la mujer trabaja jornada completa por fuera de la casa.

56,7%

8,5%

34,8%

100%

               Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social.

               Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

2.4 Secularización, pluralismo y cambio religioso

 

Por último, de acuerdo al esquema que se ha propuesto para el análisis e interpretación la información, la secularización de la conciencia también se puede evidenciar en los cambios de algunas tradiciones religiosas del catolicismo, y en una postura más abierta y respetuosa frente a otras alternativas que ofrece el consumo religioso en  la modernidad.

 

Frente al primer aspecto, la libre elección de orientación religiosa y la aceptación o no aceptación del matrimonio para sacerdotes y servidores religiosos, permiten realizar una aproximación empírica a la secularización en la zona andina de Nariño en los primeros años del presente siglo. En lo relacionado con la libre elección religiosa, los habitantes de la zona andina de Nariño se muestran muy secularizados, pues el 88.4% de los consultados está de acuerdo con que no sea la iglesia o la estructura social la que defina su perfil religioso, sino que sea el mismo sujeto quien lo decida mediante un acto independiente de elección racional. Las proporciones de personas que no están de acuerdo y los indiferentes no son muy significativos, como lo demuestra el gráfico 10. 

No sucede lo mismo cuando se trata de la orientación religiosa de los hijos; la población encuestada no es muy abierta y pluralista en este sentido.  Si en este momento tuvieran un hijo, el 54.1% preferiría que tenga su misma religión, otro 44.7% estaría de acuerdo con que él o ella sean autónomos frente a esta elección,  y otro 1.2% prefiere no opinar, como lo expresa el gráfico 11. 

 

Gráfico 10. Actitud frente a la posibilidad de que las personas elijan libremente su orientación religiosa

 

      Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

      Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

Según los datos que arroja la encuesta (ver gráfico 12), la gran mayoría de las personas consultadas (45.2%) no están preparadas para aceptar la propuesta de que los sacerdotes y servidores religiosos de ambos sexos puedan contraer matrimonio y conformar una familia. Sin embargo, una proporción importante (39.8%)  opina que son personas corrientes que tienen todo el derecho de formar un hogar; y una pequeña fracción prefiere mantenerse al margen, o mostrarse indiferente (15%).

 

Gráfico 11. ¿Si Usted tuviera un hijo en este momento preferiría que…?

 

Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

         Finalmente, los nariñenses se muestran defensores de la religión católica, pero no con la ortodoxia y el fanatismo de los siglos XIX y XX, sino con una mentalidad más incluyente y respetuosa en relación con otras orientaciones religiosas y clericales. Por ejemplo, el 83.6% de los encuestados no ha cambiado de religión en los últimos 10 años, y otro 85.7% no piensa hacerlo en el corto plazo; pero esta fidelidad hacia el catolicismo no es un impedimento para que un 60% considere que Colombia debe ser un país pluralista a nivel religioso, como lo registra la articulación de las tablas 17, 18 y 19. Los porcentajes de personas que han cambiado de religión o piensan hacerlo en los próximos años son muy bajos.

 

Grafico 12. Actitud frente a la posibilidad de que los sacerdotes y servidores religiosos puedan contraer matrimonio y formar una familia

 

        Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná). Observatorio Social.

        Departamento de Sociología. Universidad de Nariño.

 

Tabla 16. ¿Ha cambiado de religión en los últimos 10 años?

 

 Respuesta

Personas

%

Si

126

15,4%

No

685

83,6%

Ns/Nr

8

1,0%

Total

819

100%

               Fuente: ENCREPRAREL 2009 (Pasto, Ipiales, Túquerres y Sandoná).

              Observatorio Social. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño

 

Un comportamiento similar al anterior –de tradición y cambio- lo reportan las actitudes de los nariñenses frente a propagación de templos y capillas de otras religiones diferentes a la católica, y la difusión, a través de los medios de comunicación, de otros credos religiosos. Con respecto al primero aspecto, el 43.4% de los habitantes de los cuatro municipios de la región no están de acuerdo con la construcción de este tipo de edificaciones. Mientras que un 60.6% de los consultados muestra su complacencia con que la televisión local contenga canales y programas donde se expongan credos diferentes al católico (ver la tabla 19).  

 

 

 

 

 

Tabla 17. ¿Piensa cambiarse de religión?

 

 Respuesta

Personas

%

Si

22

2,7%

No

702

85,7%

Ns/Nr

95

11,6%

Total

819

100%

                                                             Fuente: ENCREPRAREL 2009. Observatorio Social.

                                                             Departamento de Sociología. Universidad de Nariño

 

Tabla 18. ¿Cree que en Colombia solo debería existir la religión católica?

 

Respuesta 

Personas

%

Si

270

33,0%

No

491

60,0%

Ns/Nr

58

7,0%

Total

819

100%

               Fuente: ENCREPRAREL 2009. Observatorio Social.

                                                              Departamento de Sociología. Universidad de Nariño

 

Tabla 19. Está de acuerdo o en desacuerdo con las siguientes frases…

 

Frases

De acuerdo

Indiferente

En desacuerdo

Total

Es conveniente que en la ciudad existan canales y programas de televisión donde se expongan credos diferentes al católico.

60,6%

13,8%

25,6%

100%

Es estético que la ciudad esté adornada con templos y santuarios no católicos.

34,7%

21,9%

43,4%

100%

            Fuente: ENCREPRAREL 2009. Observatorio Social. Departamento de Sociología.

            Universidad de Nariño

 

         En suma, frente a los cambios que experimentan las tradiciones del catolicismo y la tolerancia con respecto a otras orientaciones religiosas presentes en los municipios estudiados, los habitantes de la región se muestran tradicionales y seculares al mismo tiempo; en pleno siglo XXI podría decirse que lo primero pesa más que lo segundo en este sentido. 

 

         Los nariñenses se proclaman muy tradicionalistas con respecto a la elección religiosa de sus hijos; a la posibilidad de que los sacerdotes y servidores religiosos puedan contraer matrimonio y formar una familia; al cambio de su religión actual; y a la presencia de templos y capillas no católicos en sus ciudades. Pero al mismo tiempo, expresan su conformidad con que las personas adultas elijan racionalmente su perfil religioso; con que en Colombia existan religiones diferentes a la católica; y con que las cadenas locales de televisión y radio emitan programas con contenidos religiosos diferentes al tradicional.

 

 

 

 

Conclusiones

 

            Pese a que la modernidad es un concepto abstracto, difícil de observar en la realidad, y compuesto por un sinnúmero de indicadores de tipo artístico, político, científico y cultural, el ejercicio de operacionalizarla a través de una de sus dimensiones más importantes, la secularización, permitió realizar una aproximación a su situación actual, en el seno de una de las sociedades más tradicionales de Colombia, como son los municipios más urbanizados de los andes nariñenses; región que tiene una amplia historia de dominación teológica y de fidelidad a las instituciones de su pasado realista.

Los cambios en las actitudes, creencias y prácticas religiosas de los consultados, muestran que en esta zona del departamento hay una modernidad que está en sus inicios; existe la conciencia de experimentar una época de apertura a nivel del pensamiento y las ideas (Habermas, 1997), pero en medio del marcado tradicionalismo ideológico y cultural que siempre la ha caracterizado.

En algunos de los datos arrojados por la encuesta del observatorio social, y que este estudio logró analizar, los habitantes de esta parte del departamento se muestran en algunos momentos muy tradicionalistas, pero en otros, en cambio, más abiertos y reflexivos. Por ejemplo, uno de los ítems en los que se muestran más conservadores es el que tiene que ver con su filiación religiosa, pues un poco más del 80% afirman pertenecer a la Religión Católica como miembros, como creyentes y como practicantes activos; las evidencias de ateos, agnósticos o indiferentes no tienen mucho peso en la región. Como lo sostiene Arboleda Mora, “Contra lo que suponía la modernidad, [las sociedades] no han optado por el ateísmo como forma de vida a consecuencia de la desacralización de la sociedad” (Arboleda, 2005: 57).

Uno de los indicadores que en pleno siglo XXI dejar ver el carácter conservador de la ideología de los nariñenses, es que para muchos de los consultados no es ético que el estado se separe radicalmente de la iglesia. El estado, opinan, no debe competir con esta institución por la confianza y la legitimidad, sino que es necesario que se acerque a ella en lo tocante al desarrollo y financiación de sus  programas educativos, sociales, económicos y de cooperación, especialmente los relacionados con los procesos de paz, la libertad de los secuestrados y el intercambio humanitario. 

Además de concentrar mucho poder e influencia, es una de las instituciones que goza de los mayores grados de confianza en la población, situación análoga a la de España y Argentina, donde los porcentajes de credibilidad alcanzaron en el 2008 el 38% y el 59% respectivamente. Sin embargo, como en estos países, no es un organismo hegemónico como lo era en el pasado, pues en el presente entabla, según la opinión de quienes participaron en la encuesta religiosa del Observatorio Social, una fuerte competencia con la Universidad de Nariño por la plausibilidad; contienda que en los momentos de estudio favorece a este centro local de educación superior. Otra de las instituciones que empieza a independizarse de la religión es la educación, como lo explica el amplio número de encuestados que provienen de colegios públicos y que están de acuerdo con que se dicte dentro de los currículos una cátedra de educación sexual.

La religiosidad, las creencias religiosas, la influencia de la religión en algunos acontecimientos de la realidad actual, y el cambio religioso, son los aspectos en los que se muestran más abiertos y flexibles los nariñenses, pues algunas de sus opiniones se alejan de los postulados tradicionales de la religión católica. Se puede afirmar, que este tipo de variaciones a nivel de la ideología y la cultura pueden ser catalogadas como un indicador importante de “secularización de la conciencia”, según el lenguaje de Berger (Berger, 1996).

Por ejemplo, en lo relacionado con las creencias religiosas, como en España, en otros países de América Latina, y en otros municipios cercanos, como Medellín, se pueden observar altos porcentajes de creencia en Dios y en los misterios y divinidades de la cultura católica, pero paralelamente también los habitantes de la región sur de Colombia empiezan a depositar su confianza en el poder explicativo y racional de la ciencia, como marco interpretativo alterno a los dogmas religiosos.

Por otra parte, con referencia a la religiosidad (o a las prácticas religiosas), se presentan altos niveles de participación en actividades religiosas de tipo colectivo como las misas, pero, al mismo tiempo, se evidencia muy poca disciplina individual en el cumplimiento de algunas normas de la religión como leer la Biblia, rezar en casa, confesarse y comulgar, así como una manera muy particular y egoísta de relacionarse con Dios. Acudiendo a las palabras de Berguer, en esta situación de mayor individuación “la religión pasa a la esfera de la vida privada…” (Berger, 1996: 164), y se la asume no como una imposición de la estructura social, sino como una dimensión a la que el individuo acude cuando lo necesita.  

Al igual que otros estudios, en las opiniones  de los  habitantes de la zona andina de Nariño se observa una ruptura entre la creencia y la práctica religiosa (muchos se denominan así mismos como creyentes, pero no son disciplinados ni ascéticos en su religiosidad). Según los datos analizados en este ejercicio empírico, en esta parte del departamento se ha producido, como dice Giddens (Giddens, 2001: 697), un desplazamiento hacia un modelo de “creencia sin pertenencia”; o, mejor, una situación donde “el orden afectivo es más importante que el orden doctrinal”, como  lo reseña el mexicano Hugo Suárez (Suarez, 2009).

En los aspectos donde los encuestados se muestran más secularizados que tradicionales son, en primer lugar, la flexibilidad, la reflexión, la autonomía y la tolerancia que reportan frente a situaciones cuyo conocimiento estaba, y en algunos momentos sigue estando, bajo la tutela de la Iglesia, (como la anticoncepción, la unión libre, las relaciones prematrimoniales y el concubinato, el homosexualismo, el aborto y la donación de órganos), y, en segundo lugar, la madurez que manifiestan a la hora de percibir los cambios que experimentan las tradiciones del catolicismo, especialmente las relacionadas con la difusión de otras orientaciones religiosas de corte cristiano o protestante que hacen presencia en los municipios estudiados.   

Como dice Arboleda Mora, las personas en un ambiente secularizado comienzan a tomar distancia de las formas tradicionales de control impuestas por el orden religioso. Hoy, según este autor, “se ve una clara independencia del discurso oficial. La aceptación de conductas como las relaciones bisexuales, homosexuales [y] las relaciones prematrimoniales, [indican] que ya no es más la iglesia institucional la que fija los parámetros en materia sexual” (Arboleda, 2005: 55). Es decir, en la actualidad, las opiniones y las decisiones en este y en otros campos de la vida personal, son, como se ha venido mencionando, producto de la racionalidad individual.

Los nariñenses se proclaman muy tradicionalistas con respecto a la elección religiosa de sus hijos; a la posibilidad de que los sacerdotes y servidores religiosos puedan contraer matrimonio y formar una familia; al cambio de su religión actual; y a la presencia de templos y capillas no católicos en sus ciudades. Pero al mismo tiempo, expresan su conformidad con que las personas adultas elijan racionalmente su orientación religiosa; con que en Colombia exista diversidad y pluralismo religioso; y con que las cadenas locales de televisión y de radio emitan programas con contenidos religiosos diferentes al tradicional.

La modernidad vista a través del comportamiento de las creencias, las prácticas y las actitudes religiosas de los nariñenses, deja ver, como sucede en muchos países de América Latina, y en algunas regiones de Colombia, que dicho proceso todavía es una “asignatura pendiente”; una modernidad parcial, una modernidad temprana o un tradicionalismo con tímidos destellos de modernidad; en definitiva, una “modernidad particular”, como dice Entrena Duran, que se abre paso en ”… una situación de “múltiples modernidades” en una era de creciente globalización” (Entrena, 2001: 258). Una modernidad particular que aún está colonizada por un fuerte tradicionalismo, pero cuya principal evidencia es la existencia de una nueva conciencia proveniente de quienes, según Berguer (Berger, 1996: 134), empiezan a contemplar“… el mundo y sus propias vidas sin el beneficio de las interpretaciones religiosas”.  

            En síntesis, la aproximación que ha logrado este estudio al tipo particular de modernidad que tiene lugar en la región en los primeros años del siglo XXI, permite identificar una realidad hasta el momento desconocida de la cultura religiosa de sus habitantes, que solo tiene referentes locales inmediatos en la historia lejana de la independencia y de las confrontaciones político – religiosas que tuvieron lugar en este territorio en la segunda mitad del siglo XIX; una realidad que de alguna manera todo el mundo percibe, pero que nadie se había atrevido a explorar, o que, simplemente, ha sido subestimada por su simplicidad. 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

Arboleda, Carlos., 2005. La religiosidad del joven universitario de Medellín. Editorial Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín.

 

Berger, Peter., 1996. El Dosel Sagrado. Elementos para una sociología de religión. Amorrortu, Buenos Aires.

 

Centro de investigaciones sociológicas de España (CIS). Religiosidad (II). Madrid: Estudio No 2759 (Abril 2008).

 

Entrena Durán, Francisco., 2001. Modernidad y cambio social. Colección estructuras y procesos. Editorial Trotta, Madrid.

 

Giddens, Anthony., 2001. SOCIOLOGIA. 4ª Edición. Alianza editorial, España.

 

Habermas, Jürgen., 1997. Ensayos políticos. Tercera Edición. Ediciones Península, Barcelona.

 

Lipovetsky, Gilles., 2002. El crepúsculo del deber. La ética indolora de los nuevos tiempos democráticos. Editorial Anagrama, Barcelona.

 

Mallimacci, Fortunato., 2008. Primera Encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina 2008. CEIL/CONICET. Argentina.

 

Observatorio Social. 2008. Boletín informativo encuesta de opinión “Confianza en las instituciones y personalidades”. Departamento de Sociología. Universidad de Nariño. San Juan de Pasto, Colombia. En: http://www.cne.gov.co/. Consultado el 16 de noviembre de 2009.

 

Observatorio social. 2009. Apuntes de investigación de la encuesta sobre creencias y prácticas religiosas de la zona andina de Nariño (ENCREPRAREL) 2009. Departamento de Sociología, Universidad de Nariño. San Juan de Pasto.

 

Suares, Hugo José. 2009. La “devoción de la experiencia” en México. Apuntes para una construcción conceptual. Colegio de Michoacán. México. En: http://www.reseau-amerique-latine.fr/ceisal-bruxelles/ET-DH/ET-DH-5-SUAREZ-HUGO.pdf. Consultado el 12 de diciembre de 2009.

 

 

 

 


 

Notas

 

1Docente Departamento de Sociología. Universidad de Nariño (Colombia). Especialista en Docencia Universitaria y Candidato a Magíster en Sociología. E-mail: paches74@gmail.com.

 

2 Según las proyecciones del censo 2005, en el 2009 el 78.7% de la población del departamento habita esta zona, en 54 de los 64 municipios que componen este territorio.

 

3Desafortunadamente estos ejercicios no reportan información para la ciudad de Sandoná. Sin embargo, este hecho no impide que se establezca un análisis que describa la tendencia que la confianza en la institución religiosa ha  experimentado en los primeros años del siglo XXI.