Revista Cultura y Religión, Vol.
V, Nº 1 (Abril del 2011) 183-185
Las lenguas del Espíritu. Religiones carismáticas y pentecostalismo en México
Jaume Vallverdú
Publicacions Universitat Rovira i Virgili. Tarragona, España, 2008. 233 pp.
Jaume Vallverdú se doctoró en Antropología Social y Cultural en la Universitat Rovira y Virgili (España). Actualmente es profesor lector en la misma universidad y profesor consultor de Estudios de Humanidades y Filología de la Universitat Oberta de Catalunya. Sus intereses se han centrado en el estudio de movimientos religiosos y sociales contemporáneos. Luego de realizar su investigación doctoral sobre el movimiento Hare Krisna en España, realizó una investigación posdoctoral en México sobre el movimiento pentecostal y recientemente ha estudiado al Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra en Brasil.
El libro de Vallerdú principalmente es fruto de la investigación que llevó a cabo sobre el protestantismo pentecostal en México en los años 1998 y 1999, aunque también se sirve de su anterior investigación doctoral sobre el movimiento Hare Krisna en España para establecer comparaciones. El objetivo central del libro es entregar un análisis comparado de estos “movimientos religiosos carismáticos y extáticos” en torno a las rúbricas de la conversión, la experiencia religiosa y el carisma. En términos de perspectiva teórica, el autor retoma la propuesta de Geertz de entender la religión como un sistema de acción que opera como mecanismo de integración de significado y motivación, presuponiendo con ello una antropología simbólica que hace hincapié en la dimensión cultural del clásico esquema parsoniano de la acción. Esto se ve complementado y matizado por la incorporación de la lógica de luchas simbólicas generadas por los actores del campo religioso propuesta por Bourdieu, en diálogo con una rica tradición de estudios sobre el pentecostalismo Iberoamericano.
Fijando la atención en las dinámicas simbólicas y rituales desplegadas en el marco de la estructura organizativa de estos movimientos carismáticos, los principales hallazgos comparados del autor muestran: la presencia de un claro proceso de conversión que manifiesta contenidos y significados de transformación identitaria y resocialización; una experiencia religiosa caracterizada por una intensa emocionalidad, donde se busca una relación íntima con lo sagrado; y finalmente, la importancia del liderazgo carismático, que opera como referente para los adeptos y articula la organización del movimiento.
El libro se abre con una concienzuda introducción donde el autor establece el marco teórico que utilizará y lanza los supuestos específicos a partir de los cuales observará su fenómeno de estudio. El cuerpo del texto está compuesto por tres apartados lógicamente concatenados, cuya secuencia va develando progresivamente al lector las argumentaciones que permitirán arribar a la propuesta final de síntesis comparada.
El primer apartado ofrece una contextualización de los grandes procesos de transformación de la esfera religiosa asociados a la irrupción de la modernidad, los cuales habrían propiciado la emergencia de nuevas ofertas religiosas en América Latina, siendo uno de los casos más emblemáticos el movimiento evangélico pentecostal debido a su considerable éxito. De su paseo con soltura por los principales estudios de la tradición sobre el pentecostalismo Latinoamericano, el autor retoma la clásica tesis que establece una relación entre el éxito del movimiento y las condiciones de marginación del contexto social donde se desarrolla mayoritariamente: ante fenómenos como la pobreza, el desarraigo, anomia y crisis personal; el pentecostalismo se presentaría como un sistema que ofrece bienes simbólicos que permitirían solventar esta situación gracias a la nueva identificación y nuevo compromiso ofrecidos. El antropólogo termina retomando críticamente el debate en torno a las antiguas teorías conspiracionistas que explicaban el éxito del pentecostalismo por la manipulación de grupos externos con fines imperialistas, reiterando que se trata de un modelo explicativo mecanicista, lineal y simplista, que obedece más bien a una estrategia desplegada en la lucha de intereses propia del campo religioso.
El segundo apartado se centra íntegramente en el pentecostalismo, reconstruyendo su origen, desarrollo histórico-contextual y ofreciendo una síntesis de sus creencias y principios fundamentales. Posteriormente, utilizando como fuentes su trabajo etnográfico realizado en tres comunidades pentecostales de Cuernavaca (México) e investigaciones empíricas diversas; el autor analiza de manera pormenorizada el simbolismo ritual del movimiento, centrándose estratégicamente en el liderazgo carismático, la emoción religiosa y las principales formas de comunicación extática con lo sagrado. Vallverdú destaca que la figura del Espíritu Santo y la centralidad que adquieren la recepción de dones espirituales (como la sanación o el hablar en lenguas), son esenciales para entender la lógica y efectividad simbólica del sistema religioso pentecostal. La riqueza antropológica del análisis y la vivacidad narrativa lograda por el autor, hacen que este apartado sea el más logrado del libro.
En el último apartado, el antropólogo se aventura en la ambiciosa tarea de proponer una síntesis tentativa basada en el análisis comparado de las iglesias pentecostales estudiadas en México y el movimiento Hare Krisna en España, la cual gravita en torno a tres ámbitos centrales: los procesos de conversión, la expresión religiosa y el carisma. La analítica se centra en sus aspectos fundamentales y recurrentes, poniendo en evidencia tanto sus aspectos estructurales y funcionales, como la dimensión interpretativo-subjetiva. La radical importancia de la conversión como verdadero “renacimiento” del creyente; la clara delimitación simbólica de una comunidad entendida como un sistema de valores, normas y códigos morales que ofrece un profundo sentido de identidad; la presencia de una clara orientación doctrinal fundamentalista, disciplina religiosa y control social; el liderazgo carismático como eje central de la base comunitaria e institucional; y por último, el valor del cuerpo como símbolo y medio de comunicación con lo sagrado dentro de un contexto de alta conmoción mística; son los elementos básicos de referencia que al autor ofrece como síntesis y que espera puedan seguir siendo ampliados o contrastados en futuras investigaciones.
Creo que el principal aporte que Jaume Vallverdú realiza con este libro es ofrecer una síntesis comparada, cuyos elementos establecen ciertas directrices que permiten comprender movimientos religiosos aparentemente tan disímiles como el pentecostalismo y el movimiento Hare Krisna. Enmarcado dentro de un programa de investigación de largo alcance que el autor ha venido desarrollando y que espera ampliar y contrastar futuramente, se trata de un loable intento que pocas veces tenemos la suerte de hallar en la tradición de estudios sobre movimientos religiosos Iberoamericanos y que abre nuevas perspectivas futuras. Además, la riqueza de los datos etnográficos recogidos analizados bajo una minuciosa lupa interpretativa, es ya un aporte al acervo de conocimientos al respecto.
No obstante, la construcción de esta síntesis integradora presenta una debilidad. Concretamente, las referencias a lo largo del texto al movimiento Hare Krisna son breves y a ratos acomodaticias. Se comprende que no es el objetivo del libro realizar un análisis de este movimiento, asunto que el autor ha resuelto con anterioridad, pero en ocasiones el lector queda a la espera de un ejemplo mayor o un breve análisis de algunos de los aspectos claves del movimiento Hare Krisna, sobre todo considerando que posteriormente serán utilizados para arribar a una síntesis general.
Por otro lado, el autor remarca la necesidad de relacionar los fenómenos estructurales con las situaciones locales como estrategia para comprender al pentecostalismo. Utilizando una clásica distinción sociológica, podría decir que Vallverdú se ocupa tanto de la “estructura” como de la “acción” en sus análisis. Sin embargo, pese a su consejo inicial, las conexiones e interrelaciones que efectivamente ocurren entre estas dos dimensiones son muy poco tratadas, siendo más bien derivadas de su propuesta teórica general, donde el éxito del movimiento aparece como una adecuación entre la necesidad individual (demanda) y la oferta simbólica del pentecostalismo. Lo cierto es que este ámbito de interrelación, es un espacio fronterizo altamente complejo y que aún continúa siendo un terreno resbaladizo para muchas investigaciones, pero cuya indagación claramente podría aportar nuevas luces ante fenómenos como los tratados por Vallverdú.
De todas formas, Las lenguas del Espíritu está llamado a convertirse en una referencia obligada dentro del ámbito de estudios de movimientos religiosos de carácter extático y carismático. Sea por la innovación y proeza de su intento comparado, por la riqueza de su análisis o por su aporte al conocimiento en general, el libro de Vallverdú merece nuestra atenta lectura, pues nos asegura una significativa e imperdible recompensa intelectual.
Wilson Muñoz Henríquez
Sociólogo, Master en Antropología. Becario Unesco, Grupo de Investigación en Sociología de la Religión (ISOR), Universidad Autónoma de Barcelona.
Wilson.Munoz@campus.uab.cat